Antonio Maíllo (IU-CA), Ana Terrón (Podemos) y José Antonio Pérez Tapias (PSOE), en la conferencia republicana
Antonio Maíllo (IU-CA), Ana Terrón (Podemos) y José Antonio Pérez Tapias (PSOE), en la conferencia republicana - L. R.
POLÍTICA

El «sanchismo» de Andalucía acerca posiciones con Podemos e Izquierda Unida por la tercera República

El candidato que los críticos querían enfrentar a Díaz, José Antonio Pérez Tapias, toma partido: «Urge la alianza»

GranadaActualizado:

Los aires de cambio insuflados por el regreso de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE no están tardando en dejarse notar. José Antonio Pérez Tapias, uno de los hombre fuertes del «sanchismo» en Andalucía y ue llegó a sonar como el futurible rival que encabezaría la corriente crítica contra Susana Díaz en las próximas primarias del PSOE-A , ha participado este viernes a título personal en una conferencia sobre la futurible tercera república española. Y lo hizo en compañía del coordinador andaluz de IU, Antonio Maíllo, y la diputada de Podemos por Granada, Ana Terrón.

Las izquierdas se sienten fuertes, optimistas y quieren aprovechar la veda abierta por Sánchez para acercar posiciones entre sí. «Urge la alianza», ha apuntado Tapias. Su confluencia pasa indudablemente por la recuperación de la república, entendida como un concepto más amplio que la ausencia de monarca. De ello han hablado largo y tendido durante casi tres horas en un concurrido auditorio de la Universidad de Granada.

Federalismo plurinacional

Los tres mandatarios coinciden en sus análisis históricos y políticos. Especialmente crítico con el proceso transicional de la dictadura a la democracia ha sido Pérez Tapias, así como con las paulatinas «concesiones sumisas» de la izquierda a la economía de mercado, si bien sus intervenciones se han centrado en la necesidad de reconfigurar el modelo territorial español.

En ese sentido, Tapias ha reivindicado una «desacralización» de los poderes para así llevar el concepto de soberanía a una «zona laica» capaz de eliminar la interpretación «teológica» de la indivisible unidad de España. Esta lectura, basada en los antecedentes históricos de la Segunda República y en el federalismo del PSOE, sería imprescindible para poder establecer un estado plurinacional por el que Sánchez ahora también aboga.

Pérez Tapias ha puesto sobre la mesa un modelo federalista plurinacional «en serio», donde se pueda convivir con las «legítimas diferencias». Es el fin, el objetivo, pero no ha quedado claro cuál será el camino a seguir. El socialista ha dejado claro que proponer un proceso constituyente en estos momentos no es viable: «Hay que proteger derechos sociales, derechos civiles y luego llevar eso a un proceso constituyente».

15-M, motor del cambio

A falta de concretar todo, los tres mandatarios de izquierdas se han dedicado elogios en un ambiente tranquilo y fraternal. «Ese país que necesitamos ya está aquí, soy optimista, la república se siente más que nunca», ha apuntado Ana Terrón, que dedicó buena parte de su turno de palabra a hablar de los orígenes de Podemos, del 15M como motor del cambio electoral que España ha experimentado.

En una intervención plagada de zonas comunes y ambiguas soflamas, Terrón ha tirado del discurso básico de Podemos, «inconsistente» para los más vetustos militantes que presenciaron el debate, frente al teórico Pérez Tapias y la profundidad argumentativa de Antonio Maíllo. El dirigente comunista ha destacado por su énfasis en el discurso social.

El alegato republicano del coordinador andaluz de IU pasa por la nacionalización –al menos parcial– de determinados sectores estratégicos. Por ejemplo, con la creación de una banca pública, pues no comprende un sistema social desprovisto de instrumentos financieros para acometer sus políticas, aunque el planteamiento de Maíllo va más allá: «La defensa de los valores republicanos es un cambio revolucionario de carácter cultural, no se trata de un solo cambio de modelo social o económico».

Maíllo ha arremetido sobre todo contra los poderes fácticos, a los que ha acusado de «convertir en derrota la victoria» de Unidos Podemos en las pasadas elecciones. «Apostamos por un nuevo sistema» fundamentado en una confluencia donde se encuentren las izquierdas con sectores «despolitizados»: «A ver si nosotros sabemos defender nuestros intereses de clase».