F.J.M. el único acusado de la muerte de una niña y de su padre en una vivienda de Almonte
F.J.M. el único acusado de la muerte de una niña y de su padre en una vivienda de Almonte - EFE
Doble Crimen de Almonte

El acusado de los asesinatos del crimen de Almonte, «un genial soldado»

Peritos de la defensa destacan «la normalidad» y sumisión de su carácter y descartan que sea manipulador o agresivo

HuelvaActualizado:

Egocéntrico, con un coeficiente intelectual modesto –por debajo de la media-, de perfil sumiso y protector con los suyos. Son los rasgos que mejor definen, según una pericial de la defensa, a Francisco Javier M.R., acusado de los asesinatos (abril de 2013) de Miguel Ángel Domínguez y su hija María Domínguez Olmedo (ocho años) en Almonte. Las víctimas eran marido e hija de Marianela Olmedo, la mujer con la que el presunto autor mantenía desde años atrás una relación oculta y paralela al matrimonio.

En el tiempo de descuento del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Huelva desde hace casi un mes, dos psicólogos han expuesto –como peritos de la defensa- un informe psicológico del acusado realizado in extremis, ya con la vista oral en marcha, en dos sesiones de entrevista (realizadas los pasados días 16 y 17 de septiembre) de 10 horas y media de duración.

«Sería un soldado genial que obedecería a cualquier tipo de norma», ha manifestado uno de los peritos al ser preguntado por el fiscal por el supuesto carácter manipulador que le atribuyó, en declaración ante la sala, la que fuera su pareja hasta que fue detenido en junio de 2014. «No es manipulador, muy al contrario», ha señalado para añadir que Francisco Javier «no es un psicótico, tiene un alto nivel a la frustración y no es agresivo ni violento».

En este contexto del carácter sumiso del presunto autor de los crímenes, que se encuentra internado en el módulo de enfermería del penal de Huelva, ha considerado que si a Francisco Javier se le sacar de este lugar y fuera trasladado a otro módulo «seguramente se lo habrían comido».

El hombre que hace dos semanas no movió un solo músculo de la cara cuando los forenses que examinaron los cadáveres de las víctimas cosidos a puñaladas detallaron los brutales crímenes, ni se movió cuando parte de la sala rompió en llanto al escuchar el relato del abuelo materno de cómo encontró los cuerpos, hoy gesticulaba y parecía dejar escapar alguna lágrima al tiempo que los psicólogos dibujaban su carácter.

En el extremo opuesto al bastante elevado concepto que tiene de sí mismo, los peritos sitúan ni nivel de ira, que han llevado a «niveles bastante bajos». En las situaciones en las que se pudiera enfadar, según han explicado, la forma prioritaria (para el acusado) es el control externo, «se rige por las normas sociales.

«La principal característica de Francisco Javier –en el que no han apreciado ningún trastorno- es la normalidad», han reiterado los peritos en la comparecencia. Ante situaciones difíciles, han indicado, o busca un soporte o respuestas alternativas, como ha hecho en prisión estando en enfermería o dedicándose a hacer ejercicio. 

A preguntas de la magistrada que preside, Carmen Orland, sobre las habilidades emocionales del acusado, han indicado que «llegan a exteriorizarse en forma de sollozos cuando se abordan cuestiones que le afectan a él o a su familia», apuntando a renglón seguido – a preguntas también de la magistrada que a la niña la sentía como suya y le afectó lo de Miguel ángel.

El juicio entre en su último tramo a partir de mañana, con los informes finales por las partes.