Jose María y Reyes, los padres del menor al que supuestamente intentaron secuestrar el pasado 5 de marzo en Bollullos
Jose María y Reyes, los padres del menor al que supuestamente intentaron secuestrar el pasado 5 de marzo en Bollullos
SUCESOS

Alarma ante un nuevo intento de secuestro de un menor en El Rocío

A los casos denunciados en la localidad de Bollullos podría sumarse un tercero en la aldea almonteña

ALMONTEActualizado:

A los dos casos de supuesto intento de secuestro de menores ocurridos en la localidad onubense de Bollullos Par del Condado los días 5 y 7 de marzo podría sumarse un tercero que ha sido confirmado a ABC por fuentes de la Policía Local de Almonte y que habría tenido lugar en la aldea almonteña de El Rocío en la tarde del 7 de marzo. Este se habría producido en la zona conocida como barrio de las Gallinas y las fuentes confirman que el modus operandi descrito por los afectados coincide con el de los casos de Bollullos. Este caso, sin embargo, está a la espera de confirmación por parte de la Guardia Civil, que en principio lo achaca a un malentendido. En cualquier caso, ha sido igualmente remitido a la Policía Judicial de Huelva, que se encuentra investigando estos sucesos y que busca similitudes entre los casos descritos así como a los presuntos autores de los intentos de secuestro.

En todos ellos se describe el asalto de una furgoneta blanca y grande, de modelo indefinido, ocupada por entre tres y cuatro personas. En todos los casos baja del vehículo una mujer que es la que intenta arrebatar al menor y al encontrar la resistencia de las madres, desisten y huyen. También todas las víctimas describen a los presuntos asaltantes como ciudadanos de algún país del Este de Europa que según los denunciantes tendrían la piel oscura y hablan entre sí en una lengua que podría ser rumana o búlgara. Además, en los dos casos de Bollullos, las madres de los menores ofrecen una descripción muy similar en cuanto a vestimenta y apariencia física de la mujer que trató de arrebatarles a sus hijos.

Ante la alarma social generada en las últimas horas a causa de estos acontecimientos, el Ayuntamiento de Bollullos Par del Condado convocaba en la mañana de ayer a los medios de comunicación para trasladar a la ciudadanía un mensaje de prudencia y tranquilidad. El alcalde de la localidad, Rubén Rodríguez, llamaba a la responsabilidad y a no hacer uso de las redes sociales para difundir informaciones no contrastadas ni generar alarmas injustificadas. «Ahora hay más seguridad si cabe y tenemos que ser prudentes y tener cuidado con las redes sociales», advertía el regidor en todas las comparecencias realizadas en el día de ayer, al tiempo que recordaba que Bollullos es un pueblo «tranquilo y hospitalario» que recibe cada año a un gran número de trabajadores extranjeros que participan en las campañas agrícolas y «nunca hemos tenido ningún problema». El regidor pretende así cortar de raíz las llamadas a batidas vecinales y revueltas populares que en las últimas horas han proliferado en las redes sociales siempre desde el más absoluto anonimato.

Además, el Consistorio bollullero hacía una serie de recomendaciones que más tarde eran apuntaladas por la Guardia Civil. Entre ellas, estar vigilantes y tener especial cuidado con los niños, no dejarlos nunca solos y no pasear con ellos por zonas alejadas del casco urbano. La Benemérita, por su parte, pedía colaboración ciudadana a la hora de recopilar los datos y trasladarlos a las autoridades en caso de que alguien observe un vehículo o personas que despierten sospechas. Para ello, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado pone el 062 a disposición de los ciudadanos que quieran transmitir información.

El dispositivo de seguridad se ha intensificado en la localidad de Bollullos y se ha extendido a los municipios colindantes. En él se están volcando todos los medios disponibles, especialmente en las inmediaciones de los centros educativos.

Aunque la investigación está siendo llevada a cabo por la Policía Judicial de Huelva, se unen al dispositivo los cuarteles de la Guardia Civil de la comarca del Condado y los cuerpos de la Policía Local de todos sus municipios.

Además, el alcalde de Bollullos confirmaba en la tarde de ayer que a as 13:30 de hoy se celebrará una reunión con la Subdelegación del Gobierno en Huelva para tratar la situación, que ha generado una enorme alarma social en la zona.

«Imagina que intentan arrebatarte a tu hijo de los brazos. Estamos destrozados»

José María, el padre de uno de los menores al que supuestamente intentaron secuestrar el 5 de marzo en Bollullos, narra cómo su mujer tuvo que enfrentarse a los presuntos raptores de su hijo.

José María y Reyes están viviendo días de pesadilla. Son los padres del menor de 21 meses al que supuestamente intentaron raptar el pasado 5 de marzo en la localidad onubense de Bollullos. Ella llevaba al pequeño en su cochecito. Se dirigía a casa después de haber pasado la tarde disfrutando el carnaval de la localidad. De repente, una furgoneta blanca grande con los cristales traseros tintados se detuvo cortándole el paso y de ella bajaron un hombre y una mujer de complexión fuerte, de alrededor de 1,70 metros de altura, pañuelo marrón en el pelo, falda larga, calcetines blancos y chanclas. La mujer desató al niño y lo cogió en brazos, tratando de introducirlo en el vehículo en el que esperaban otras dos personas, un hombre y otra mujer. La rápida reacción de Reyes, que sujetó fuertemente a su hijo mientras pedía auxilio a gritos disuadió a la presunta raptora, que desistió y subió al vehículo, huyendo.

Al llegar a casa cuenta a su marido lo sucedido y ambos llaman al cuartel de la Guardia Civil donde, según lamenta José María, no reciben atención porque «no tenía datos suficientes». Acuden entonces a la Policía Local, donde los agentes les recomiendan que interpongan la denuncia al día siguiente, dado el grado de excitación en el que se encuentran los padres.

«Estamos destrozados», reconoce José María, «mi mujer está fatal». «Si es fuerte que tu hijo se te muera imagina lo que es que te lo quiten de los brazos y que no sepas a dónde se lo llevan», continua. «Es como tener un mal tatuaje que puede que se te vaya borrando con el tiempo, pero siempre va a estar ahí», describe.

Como figura en la denuncia a la que ha tenido acceso ABC, la madre, que no pudo ver la matrícula ni el modelo del vehículo, sí especifica que los ocupantes hablaban en rumano o búlgaro. Además, recuerda que la mujer que trató de llevarse al pequeño llevaba un diente de oro.