Marianela Olmedo, durante una reciente manifestación en Huelva
Marianela Olmedo, durante una reciente manifestación en Huelva - ALBERTO DÍAZ
SUCESOS

El doble crimen de Almonte parte en dos al pueblo

La absolución del único encausado por el doble asesinato de Almonte y la lucha de la familia de las víctimas agrava la fractura social en el municipio

ALMONTE (HUELVA)Actualizado:

«Encontramos al acusado no culpable del hecho delictivo», a saber, el asesinato de Miguel Ángel Domínguez, de 39 años, y de su hija María, que contaba ocho años aquel 27 de abril de 2013, cuando un individuo –varón y de acento local, según los vecinos del inmueble–, invadió la intimidad del hogar para asestar, en total, entre padre e hija, más de 150 puñaladas a sus cuerpos.

Un crimen horrendo, atroz, inconcebible, cuyas imágenes son difícilmente digeribles incluso para los estómagos más acostumbrados a este tipo de sucesos, por el que fue detenido F.J.M. 14 meses después de los asesinatos. Él era entonces pareja de Marianela Olmedo, la madre y viuda de las víctimas.

La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil llevaba meses tras su pista, desde que, entre otras pruebas, el análisis de tres toallas ubicadas en los dos cuartos de baño de la escena del crimen arrojara cantidades significativas de ADN del único procesado. «ADN en mayor cantidad y calidad que el de los propios habitantes de la casa», señala el sumario.

Cuando se celebró el juicio, F.J.M. llevaba más de tres años en prisión provisional. Su defensa había solicitado en varias ocasiones su puesta en libertad, la última, durante la propia vista, y en todas las ocasiones la Justicia había decretado que existían motivos más que suficientes para que el único procesado siguiera entre rejas.

Sin embargo, el jurado popular encargado de decidir el destino de F.J.M. determinó el pasado 6 de octubre la no culpabilidad del acusado, en un veredicto de dos folios y medio en el que se daba protagonismo a las declaraciones de los testigos de la defensa y se obviaban las pruebas periciales.

La salida del inculpado del edificio de los juzgados de Huelva fue una explosión de júbilo de familiares y amigos de F.J.M.

Mientras, los familiares de Miguel Ángel y de la pequeña María protagonizaban escenas desgarradoras hasta el punto de que la presidenta del Tribunal, la jueza Carmen Orland, se veía obligada a suspender la sesión y a pedir a Aníbal Domínguez, hermano y tío de las víctimas, que sacara de la sala a su madre, que incapaz de comprender el veredicto lloraba y gritaba con desconsuelo.

F.J.M., único acusado por el crimen que fue absuelto por el jurado popular
F.J.M., único acusado por el crimen que fue absuelto por el jurado popular - EP

El contraste entre el sentir de unos y otros se exacerbó cuando el recién declarado no culpable hizo su entrada triunfal en Almonte, donde una pequeña multitud le esperaba para jalearle, cogerlo en hombros y protagonizar una escena que ha sido calificada por muchos de los vecinos del municipio de «bochornosa»: rezarle una Salve como se hace, exclusivamente y de forma estricta, con la Virgen del Rocío. Mientras, en las casas de los Domínguez y Olmedo, unos pocos amigos y vecinos acompañaban a las víctimas en un ambiente de duelo.

Pudo ser este uno de los detonantes del cambio en la actitud en una parte importante de la sociedad almonteña, la parte que ha venido apoyando a las familias de las víctimas, aunque siempre en silencio, bien por prudencia, incluso porque entre los allegados de F.J.M., hay algún político. La actitud de quienes apoyan a los familiares de las víctimas ha sido pareja a la de estos: ninguna manifestación pública, ninguna valoración, nada, mientras duró la investigación y la instrucción del caso. Ni una palabra hasta que comenzó el juicio.

No se puede decir lo mismo de los defensores de F.J.M., muy activos en las redes sociales para plantear dudas sobre la investigación policial y comentarios contrarios a Marianela Olmedo y hacia Aníbal Domínguez, hermano y tío de las víctimas, y el representante más visible de la familia, que interpuso denuncia por delitos de odio cuando llegaron a insinuar que fue el autor de los asesinatos.

Esposa infiel

A Marianela, una parte importante de la sociedad almonteña, no le perdona que fuera infiel a Miguel Ángel con el único encausado, con el que se fue a vivir, abandonando el domicilio familiar, pocos días antes de los asesinatos. Tampoco que se personara como acusación particular cuando la UCO le mostró las evidencias que manejaba.

La madre y viuda de las víctimas se ha visto obligada a abandonar su pueblo natal para rehacer su vida en otra provincia andaluza. La persecución hacia su persona no cesó ni siquiera durante el juicio, cuando la defensa de F.J.M. no dudó en mostrar unas fotos de Marianela en una fiesta del grupo de baile al que ha estado asistiendo por consejo de su equipo de psicólogos y psiquiatras.

Esta bipolaridad ha tenido su reflejo en el alma de la sociedad almonteña, dividida, fracturada, con miedo a dar su opinión por no saber a cuál de las dos familias presta su apoyo el interlocutor que se tiene enfrente; negándose una parte a aceptar que uno de los suyos pudiera ser autor de semejante atrocidad en lugar de un extranjero de los que tanto proliferan por la zona en época de la campaña de la fresa, mientras los otros, los que sí han creído en las pruebas presentadas por la Guardia Civil y la Fiscalía, han guardado silencio y se han mostrado huidizos, agravando el desamparo de las familias de las víctimas.

Corazones verdes

Hasta el pasado marzo, cuando un grupo de familiares y amigos decidieron poner en marcha un movimiento de apoyo que se ha consagrado como el de los «corazones verdes» y que tuvo su máxima muestra de adhesión social en la concentración celebrada el 7 de abril en la Plaza de las Monjas de la capital onubense.

Un emblema, el del corazón verde prendido al pecho, con el que muchos almonteños pasean por las calles de Almonte en señal de apoyo a las familias. Marianela ha encontrado apoyo en la plataforma de familias con hijos asesinados, a la que pertenecen los padres de Diana Quer y Marta del Castillo, entre otros, y que se moviliza contra la derogación de la prisión permanente revisable.

Este apoyo llega con un giro en la causa. En la última semana se ha activado la maquinaria de la Fiscalía de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que ha remitido al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y a la Audiencia de Huelva una diligencia de ordenación por la que exige se le proporcione «el sumario y rollo del Tribunal del Jurado», así como «el soporte dónde se encuentre grabado el juicio oral», ya que según fuentes cercanas a la investigación consultadas por ABC, el Ministerio Fiscal tiene intención de adherirse al recurso de casación presentado por las familias de las víctimas.

El Supremo podría ordenar la celebración de una vista oral. El caso por tanto no está cerrado como sigue abierta la división de todo un pueblo por un terrible doble crimen sin culpable.