HUELVA

La doble desgracia de Moguer: el fuego de Doñana aviva la oposición de los ecologistas al proyecto CEUS

Los conservacionistas exigen que las 75 hectáreas del centro de experimentación de drones sigan siendo monte público

La doble desgracia de Moguer: el fuego de Doñana aviva la oposición de los ecologistas al proyecto CEUS

El dicho popular de que las desgracias nunca vienen solas podría aplicarse al caso. Tras el fuego que arrasó once hectáreas del entorno de Doñana la asociación Ecologistas en Acción ha reactivado su oposición al proyecto de Centro de Aviones no tripulados (CEUS) que espera poner en marcha el Instituto Nacional de Técnica Aeroespecial (INTA) en las inmediaciones de Mazagón. Los ecologistas sostienen que tras el desastre es «necesario» evitar la descatalogación como monte público de las 75 hectáreas de terreno que necesita el proyecto.

La oposición de los ecologistas a CEUS no es nueva. de hecho presentaron alegaciones al mismo, pero ahora, tras el desastre ambiental, consideran que «a grandes males, como el que supuso el terrible incendio, no basta responder con modificaciones presupuestarias que favorezcan las restauraciones que haya que hacer en la zona, sino que es fundamental paralizar los proyectos que supongan la pérdida de monte público y la disminución del espacio forestal en Doñana y su entorno».

El denominado proyecto CEUS se concebía como una prolongación del Centro de Experimentación de El Arenosillo, el principal campo de pruebas de vehículos aeroespaciales del Ministerio de Defensa en España que, dependiendo del INTA, viene funcionando desde la segunda mitad de la década de los años sesenta en este enclave onubense. En 2011, el INTA -organismo del Ministerio de Defensa- el Ministerio de Economía y la Agencia IDEA de la Junta de Andalucía decidieron poner en marcha con ayuda comunitaria «el mejor Centro de Excelencia europeo de drones o Sistemas no Tripulados» con una inversión de entre 40 y 60 millones de euros, para ofrecer sus servicios a empresas nacionales e internacionales, universidades y centros de investigación que necesiten validar equipos no tripulados de hasta 15.000 kilogramos de masa máxima al despegue.

Para ello se proyecta en el denominado paraje «El Milanillo» de Moguer un complejo de 75 hectáreas que acogería una plataforma de lanzamiento, pista de aterrizaje asfaltada de dos kilómentros de longitud y 45 metros de ancho y otra secundaria de hierba de 60 metros de ancho, 1.500 de longitud y plataforma de viraje; torre de control, hangares, talleres, una plataforma de combustible de 1.500 metros cuadrados con depósito de 20.000 litros de capacidad, almacenes y oficinas.

El proyecto lleva seis años a la espera de un acuerdo económico del Estado y la Junta de Andalucía, entre otra burocracia, a pesar de que ambas administraciones lo consideran «estratégico». La demora ya obligó en 2015 a devolver fondos comunitarios que tenía asignados.

A pesar de que el proyecto había superado los trámites de Declaración Ambiental y se ultimaba la cesión de los terrenos, sobre el centro se proyectan ahora nuevas sombras y argumentos que podrían obtaculizarlo. A pesar de cuanto supone de interés económico y laboral para la comarca, los ecologistas entienden que «ningún interés social del carácter tecnológico o incluso científico, como el que puede suponer el proyecto CEUS, es prioritario en relación con la necesidad de no perder ni un metro cuadrado más de espacio forestal en el ámbito de Doñana».

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