SUCESOS

«Llamamos al 112 y dimos una matrícula a la Guardia Civil, pero no hemos vuelto a saber nada»

Un matrimonio del Rocío insiste en haber presenciado cómo una furgoneta blanca con los cristales tintados intentó abordar a sus hijas el pasado 7 de marzo

Juan Carlos y Asunción, en una de las plazas de la aldea almonteña.
Juan Carlos y Asunción, en una de las plazas de la aldea almonteña.
MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ Almonte - Actualizado: Guardado en: Andalucía Huelva

Los supuestos casos de intento de robo de niños acaecidos en Bollullos Par del Condado los pasados 5 y 7 de marzo han provocado una enorme alarma en toda la comarca, que en las últimas horas se ha extendido también a la capital onubense. La Guardia Civil, que investiga los hechos, ha desmentido todos los casos excepto los de la localidad bollullera: los de Huelva y uno que trascendió en el Rocío y que la Benemérita achacó a un malentendido. Según describió el jefe de la Comandancia de Huelva, Ezequiel Romero, tras la reunión de coordinación mantenida en el Ayuntamiento de Bollullos el pasado jueves, en este último caso, ni el vehículo descrito ni el modo de proceder coincide con los casos confirmados por la Guardia Civil.

Sin embargo, existe otro episodio que según sus protagonistas reúne las características de los acaecidos en la localidad del Condado, algo que ellos, en aquel momento, desconocían. Se trata de un matrimonio residente en el Rocío, Asunción y Juan Carlos, que narra cómo el mismo 7 de marzo, alrededor de las seis de la tarde, una furgoneta se aproximó a sus hijas (de 6 y 15 años) y a dos amigas de la mayor, que permanecían en un vehículo mientras Asunción y su marido hablaban a unos 50 metros en una cerca donde Juan Carlos se encontraba alimentando a su caballo.

Asunción cuenta cómo llegó en coche con las cuatro niñas a dónde se encontraba su marido, una cerca ubicada frente a la calle Santa Olalla. Bajó del vehículo para comentar algo a Juan Carlos y dejó a las niñas dentro. A los pocos minutos, ambos vieron cómo una furgoneta blanca, modelo Vito, con los cristales traseros tintados, paraba junto al coche de Asunción. La hija mayor de esta se había bajado del coche en aquel preciso momento y pudo ver a los ocupantes, cuatro personas, al menos tres hombres y una mujer. «Se miraban entre sí y se reían», según cuenta la menor.

En aquel instante, según palabras de la madre, la furgoneta da marcha atrás y uno de los ocupantes hace ademán de abrir la puerta, pero Asunción y Juan Carlos ya se habían percatado de lo que estaba sucediendo y corrieron hacia donde se encontraban las pequeñas. La furgoneta huyó a gran velocidad a pesar de «cómo está esto de agujeros y de charcos, loco perdido, a todo lo que daba», asegura Asunción.

Alarmados, según cuenta el matrimonio, rápidamente llamaron al 112 y se personó una pareja de la Guardia Civil, que recogió el testimonio y el numero de matrícula que Juan Carlos había logrado retener en la memoria. Sin embargo, no han vuelto a tener noticia del Instituto Alarmado, que no llegó a aconsejarles en aquel momento interponer denuncia alguna, según narran, algo que durante estos días han contemplado hacer en varias ocasiones.

«Tenemos miedo», confiesa Juan Carlos, que se siente desprotegido al vivir en una calle en la que sólo residen otras dos familias. «Le he dicho muchas veces a mi mujer que vayamos a poner la denuncia», comenta el marido.

«La Guardia Civil no se ha puesto más en contacto con nosotros y no sabemos qué pasó con la matrícula que les dimos», lamentan Juan Carlos y Asunción, que aseguran que conocieron los hechos de Bollullos tras los incidentes vividos por ellos mismos a través de la televisión y pudieron comprobar que el testimonio de las familias de la localidad vecina coincidía con lo que ellos habían comunicado a la Benemérita el día antes.

A última hora de ayer, la familia se personaba en el Cuartel de la Guardia Civil del Rocío para interesarse por los trámites que debían seguir para denunciar formalmente su caso.

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