Equipo de los servicios de inteligencia británicos que urdió la Operación Mincemeat,
Equipo de los servicios de inteligencia británicos que urdió la Operación Mincemeat, - ABC

SEGUNDA GUERRA MUNDIALWilliam Martin: 75 años de un misterio sin resolver en Punta Umbría

La localidad onubense de Punta Umbría conmemora hoy la aparición en sus playas de El hombre que nunca existió, pieza clave de una de las operaciones más importantes de la II Guerra Mundial

HUELVAActualizado:

La Operación Husky, también conocida como la invasión aliada de Sicilia, fue la mayor acción anfibia de la Segunda Guerra Mundial. En ella participaron, según Antony Beevor señala en La Segunda Guerra Mundial (Pasado & Presente, 2012), más de 2.600 embarcaciones, superando al desembarco de Normandía. Gracias a esta operación, las fuerzas del Eje fueron expulsadas de la isla italiana, Mussolini detenido y los aliados pudieron avanzar hacia la Italia continental y penetrar por el sur en la Europa ocupada por los nazis. Fue el principio del fin del conflicto bélico más devastador que ha conocido la Humanidad y comenzó el 9 de julio de 1943.

La contienda fue brutal. Más de 160.000 hombres del bando aliado (Estados Unidos, Reino Unido y Canadá), capitaneados por Montgomery, Eisenhower, Alexander y Patton, accedieron por mar y aire a la isla mediterránea, en la que permanecían unos 40.000 soldados del ejército alemán apoyados por más de 250.000 italianos.

A pesar de que los fascistas no esperaban el ataque, no fue un paseo: alrededor de 5.000 hombres del bando aliado perdieron la vida –casi 30.000 en el lado del Eje-, y son incontables los heridos y prisioneros. Sin embargo, la literatura sobre la operación es parca y ningún director de cine de relumbrón se ha inspirado en ella como sí lo han hecho en otros episodios del conflicto como Dunquerque o el desembarco de Normandía.

La Husky no hubiera sido posible de no ser por una maniobra de inteligencia de los británicos que consiguió hacer creer a los nazis que la invasión de los aliados se produciría por Cerdeña y el Peloponeso en lugar de por Sicilia, dejándolos completamente fuera de juego. Se trata de la Operación Mincemeat, o Carne Picada, y sucedió hace 75 años en Punta Umbría (Huelva).

Allí, en la madrugada del 30 de abril de 1943, el pescador José Antonio Rei María descubrió un cuerpo que flotaba frente a la playa de La Bota. Era un hombre joven, vestido con uniforme militar, chaleco salvavidas y un maletín atado a su cintura y esposado a su muñeca. Los pescadores dieron aviso a las autoridades, que se hicieron cargo del misterioso desconocido y, sobre todo, del maletín.

Consulado alemán en Huelva, años treinta
Consulado alemán en Huelva, años treinta - ABC

En el registro de sus pertenencias pudieron averiguar que se trataba del Mayor William Martin, oficial de la Marina Real británica que prestaba servicio como correo entre Londres y el cuartel general aliado en Argel.

Católico, a punto de comprometerse con una joven llamada Pamela, algo despistado para con sus obligaciones económicas… todo era en realidad un engaño perpetrado por dos oficiales ingleses, Charles Choldmondley y Ewen Montagu, que idearon un arriesgado plan para hacer llegar a la inteligencia alemana, con presencia en la provincia de Huelva, información falsa sobre los planes de los aliados en el Mediterráneo, información que estaba contenida en el misterioso maletín que portaba Martin y que llegó a los alemanes gracias a la intervención del espía Adolf Clauss.

Gracias a su buena posición entre los gerifaltes españoles, Clauss tuvo acceso tanto al cadáver como a la información, tan falsa como la propia identidad de quien también se conoce como El hombre que nunca existió.

De hecho, la identidad de William Martin sigue rodeada de misterio. En teoría y según la versión «oficial» difundida por el Gobierno británico, en el cementerio de la Soledad de Huelva yace el cadáver de un tal Glyndwr Michael, un vagabundo galés que habría fallecido tras ingerir matarratas. Sin embargo, quienes han dedicado su vida a investigar tan legendario episodio se inclinan por otra opción. Entre ellos se encuentran dos estudiosos onubenses, Jesús Copeiro y Enrique Nielsen, que además de investigar se han preocupado por difundir el servicio que este héroe anónimo prestó a la sociedad aún después de muerto.

Así, Copeiro y Nielsen, autores, entre otras obras, de William Martin, Crónica de la Operación Carne Picada (Editorial Niebla, 2017), apoyan las tesis de los escoceses Colin Gibbon y John Steele, quienes contradijeron a Roger Morgan al afirmar ante The Daily Telegraph que William Martin era Glyndwr Michael.

Tanto para los investigadores escoceses como para los españoles, el cadáver perteneció en realidad a un marino llamado John Melville, fallecido el 27 de marzo de 1943 en el hundimiento del portaviones Dasher. El episodio del Dasher, en el que fallecieron casi 400 tripulantes, supuso un varapalo que el gobierno británico trató de ocultar, como tampoco pone fácil cualquier investigación acerca de la verdadera identidad de Martin.

Documentación hallada en el maletín que portaba el cadáver aparecido en las playas de Punta Umbría
Documentación hallada en el maletín que portaba el cadáver aparecido en las playas de Punta Umbría - ABC

Aún así, Copeiro y Nielsen no cejan en su empeño de desentrañar el misterio. Están convencidos de que la versión que Ewen Montagu publicó años después de la operación, a petición de Winston Churchill, primero por entregas en The Sunday Express y más tarde en un libro llamado The man who never was, está lleno de falsedades.

El motivo, que Montagu «robó un cadáver, ese es su pecado». «Y apropiarse de un cuerpo en Inglaterra, sin permiso de sus familiares, incluso en tiempos de guerra, es un delito», advierte Nielsen. John Melville, el marino del Dasher, tenía familia, mujer e hija. Glyndwr Michael, el vagabundo, no.

Sin embargo, Michael no hubiera pasado la autopsia realizada por el reputado forense Eduardo Fernández del Torno, que «acertó en su diagnóstico de asfixia por submersión». Tenía que ser un ahogado, ya que a Fernández del Torno no se le hubiera pasado la presencia del matarratas en el cuerpo del falso William Martin. Ni a Fernández del Torno, ni a los alemanes que más tarde realizaron una segunda autopsia a Martin.

Porque Nielsen y Copeiro están también convencidos de que bajo la lápida del cementerio de la Soledad no hay nada: Adolf Clauss robó el cadáver y lo llevó en un submarino a La Spezia, en Italia, hipótesis que sostienen basándose en comentarios de uno de los hijos de Clauss, Federico y en ciertas incongruencias sobre las fechas en las que los alemanes pudieron tener acceso a la información contenida en el maletín de Martin. «Supuestamente, los alemanes no reciben el contenido de las cartas hasta el 9 de mayo.

Pero el 7 aparece un apunte en el diario de guerra de la comandancia en el que se describe al detalle el contenido de una de las cartas y el 8 de mayo, Hitler plantea al general Edgar dudas sobre la autenticidad del cadáver», desgrana Nielsen, para evidenciar que el Führer tenía conocimiento de la operación antes de lo que se cree.

«Es el 12 de mayo cuando marca la directriz del Mediterráneo», cuando se acaban sus dudas. «¿Qué le hace cambiar de opinión? Creemos que fue ese cadáver que llegó a La Spezia y al que pudieron hacer la autopsia», afirma Copeiro. «Ahí fue cuando se tragaron la carne picada», zanjan.

A finales de 2017 los principales diarios británicos se hicieron eco de un último documento desclasificado, una carta que Ewen Montagu envía a Margaret Thatcher en 1984, en la que le pregunta cuál será la versión de la Operación Mincemeat que el profesor Michael Howard tiene intención de reflejar en su nuevo volumen sobre la Historia de los Servicios de Inteligencia Británicos.

«A Montagu le quedaban pocos meses de vida y quiere saberlo antes de morir», explica Nielsen, aunque Thatcher le tranquiliza y le asegura que el libro no se publicará. «En el momento más crítico de su vida, no se le ocurre otra cosa que preocuparse por lo que se va a publicar, lo que nos parece verdaderamente interesante», destaca el investigador.

De izquierda a derecha: Enrique Nielsen y Jesús Copeiro
De izquierda a derecha: Enrique Nielsen y Jesús Copeiro - ABC

El libro finalmente se publicó bajo el mandato de John Mayor «y realmente no dice nada». Por ello y por la cantidad de documentos tachados con típex o incluso en «préstamo permanente en el número 10 de Downing Street», Nielsen y Copeiro están convencidos de que «hay algo que se está ocultando, algo que no se quiere trasladar a la opinión pública» de un episodio que probablemente cambió la Historia de la Humanidad y del que hoy se conmemorará el 75 aniversario en Punta Umbría, ciudad que no está dispuesta a olvidar el magno servicio que prestó William Martin, fuera quien fuera.

Acontecimiento de Excepcional Interés Público

El 75 Aniversario de William Martin, El Legado Inglés, fue declarado en 2016 como Acontecimiento de Excepcional Interés Público por el Gobierno de España a petición del Ayuntamiento de Punta Umbría, lo que supone importantes beneficios para las empresas que participen como mecenas en el acontecimiento.

A continuación, se formó una Comisión Interadministrativa responsable de organizar las actividades conmemorativas. La próxima será el concierto que tendrá lugar el 29 de abril en la capilla de Lourdes, con temas de la II Guerra Mundial. El 30 se celebrará un acto institucional en la tumba de William Martin gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Huelva.