Tribunales

Un testigo sitúa al acusado del doble crimen de Almonte fuera de su trabajo

Asegura en la sala que el presunto asesino iba en su vehículo particular y que aún había luz solar

F.J.M., el único acusado de la muerte de una niña y de su padre
F.J.M., el único acusado de la muerte de una niña y de su padre - EFE

Un vecino de Almonte ha situado al presunto autor del doble crimen que se juzga en la Audiencia Provincial de Huelva fuera de su centro de trabajo en la tarde en la que fueron asesinados a puñaladas Miguel Ángel Domínguez y su hija María de ocho años, versión que el acusado, Francisco Javier M.R. ha mantenido tanto en la fase de instrucción como en su declaración ante el jurado.

El testigo, M.A.R.R., vecino del presunto autor y cuya mujer es también compañera de trabajo en el mismo supermercado, ha asegurado que lo vio entre las 20.05 y las 20.25 horas del 27 de abril de 2013 en la calle Feria del municipio, a unos 100 metros del establecimiento en el que trabajaba, en la zona en la que suelen aparcar los trabajadores.

«Si él no nos llama la atención, no lo veo», ha dicho, para afirmar que el acusado iba en su vehículo particular (del que ha dado marca y color), que aún había luz solar y que no llevaba uniforme de trabajo. «Conozco el coche porque lo veo a diario aparcado al lado del mío». Sabía que era esa hora, ha aclarado, ya que había quedado a las 21.00 horas en un solar propiedad de su familia con unas personas interesadas en comprarle un caballo y estuvo antes de esa hora.

A preguntas del fiscal, el testigo -que iba a caballo junto a otro amigo- ha indicado que conocía la relación que el acusado mantenía con Marianela Olmedo, madre y esposa de las víctimas, ya que frecuentaba su casa a menudo al ser compañera de trabajo de su mujer y «contaba cosas» y «la he visto llorar como una magdalena». «Le escuché decir que Francisco Javier le tenía prohibido montar en su coche a su marido cuando vivían juntos, que le llevará la ropa o le pusiera de comer».

Según el testigo, vio «un cambio de actitud en Marianela, en su vestimenta, se pintaba menos».

Un segundo testigo, A.A.V.M., que declara en esta cuarta sesión del juicio y acompañaba al anterior en ese momento amigo, ha ratificado también que vio al acusado en el mismo lugar, junto al Chaparral, en la calle Feria, y era aún de día.

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