La manifestación ha sido secundada por miles de personas
La manifestación ha sido secundada por miles de personas - ABC
Economía

Linares aglutina la indignación jiennense contra su clase política por el paro

La manifestación de 35.000 personas evidencia el fracaso de las administraciones

JaénActualizado:

La indignación de los jiennenses contra su clase política ha cristalizado en Linares, la ciudad más combativa de la provincia. La magnitud de la movilización para exigir el retorno de la industria, en las que han participado 35.000 personas sobre una población de 59.000, revela el nivel de hartazgo de los ciudadanos con las administraciones públicas, que durante el verano han sido también destinatarias de la queja popular en otros puntos del territorio.

Así, en Jaén capital cerca de 6.000 personas participaron el pasado mes de julio en una manifestación convocada por el movimiento Jaén merece más, que aglutina a un centenar de colectivos, para exigir más inversiones de las administraciones. En otros municipios de la provincia también se sigue la estrategia de reivindicación callejera para exigir el desarrollo de determinados proyectos, como la autovía Linares-Albacete, que ha sido retomada por el Gobierno central, forzado por las protestas, tras una década paralizada.

La movilización linarense, en la que participaron ciudadanos del conjunto de la comarca, también persigue un objetivo: acabar con el paro. La ciudad es el paradigma del desempleo en España. Casi la mitad de su población activa no tiene trabajo. Con el cierre de la factoría de automóviles de Santana Motor en 2011 la ciudad dejo de ser uno de los referentes industriales de Andalucía. La desindustrialización evidencia el fracaso el plan Linares Futuro, urdido tras la clausura de la empresa por la administración autonómica con el beneplácito de los sindicatos de clase, para levantar el decaído ánimo de una sociedad aturdida entonces por la pérdida de su buque insignia.

El cumplimiento del plan social, sustentado en el pago de las prejubilaciones de miles de empleados de la factoría, ha evitado hasta ahora el estallido social, pero la credibilidad de las administraciones, en especial de la Junta de Andalucía, está bajo mínimos en el segundo municipio en importancia de la provincia. Lo que explica el éxito de la manifestación, en la que se ha prohibido el uso de distintivos políticos o sindicales, circusntancia que ha motivado que Izquierda Unida no participara en la misma. Sí lo hizo el PSOE, partido al que pertenece el alcalde de la ciudad, Juan Fernández, muy crítico con la presidenta autonómica, Susana Díaz, de su mismo partido.

A diferencia de Jaén, cuna de las movilizaciones blandas, Linares cuenta con un historial reivindicativo apuntalado en la fuerza. Hace un cuarto de siglo la ciudad se convirtió en un polvorín para impedir la pérdida de la factoría. Tras constantes cortes en la autovía y en la línea férrea y la quema de la sede local de la Agencia Tributaria, la Junta de Andalucía no tuvo más remedio que adquirir Santana Motor, en la que inyectó miles de millones de pesetas y posteriormente centenares de millones de euros que no evitaron su cierre.