Interior de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Jaén
Interior de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Jaén - ABC
Economía

Siete empleados resisten en la Cámara de Comercio de Jaén sin luz y sin sueldo

Acuden diariamente a trabajar aunque la institución les adeuda 41 mensualidades

JaénActualizado:

Varios empleados de la Cámara de Comercio de Jaén, 7 en concreto, trabajan sin luz eléctrica en el espléndido edificio de este órgano, inaugurado en 2005, cuando la institución era aún una de las más rentables de España. Los trabajadores denuncian que la politización posterior la ha llevado a la ruina. Por eso, exigen que sean los políticos los que la saquen de ella. En concreto, la Junta de Andalucía, que tutela a la institución desde que hace un año dimitió en bloque la junta directiva. A partir de entonces, los propios empleados se han hecho cargo, no sólo de la gestión administrativa, sino también de la intendencia. En este sentido, además de atender diariamente a una media de 30 empresarios, utilizan sus propios vehículos, riegan las plantas y limpian los servicios. Lo hacen porque confían en cobrar las 41 mensualidades que se les adeuda.

Un grupo electrógeno genera la energía que requiere la zona del edificio utilizada por los empleados, en su mayoría técnicos, que se niegan a abandonar sus funciones. Pagan el gasóleo con el dinero que perciben de las gestiones que llevan a cabo con los empresarios que acuden a la Cámara. «Cuando juntamos 400 euros los utilizamos para el combustible», aclara uno de ellos, al que la Cámara adeuda en torno a 100.000 euros.

En total, la deuda con los trabajadores ronda el millón, porque a las mensualidades de los 7 empleados que quedan hay que sumar los sueldos impagados al resto de una plantilla que superaba el medio centenar de trabajadores a principios de siglo, cuando la Cámara financiaba proyectos de otras instituciones y prestaba ayuda económica a petición de organismos públicos que ahora, a fuerza de olvidarse de ella, ni siquiera le pagan la luz.

El gasóleo no da para excesos. En la Cámara de Comercio en invierno no hay calefacción y, lo que es peor, en verano, cuando las temperaturas superan los 40 grados, no hay aire acondicionado. Una de las empleadas tuvo que recibir hace unos meses atención médica a consecuencia de un golpe de calor. Otros 2 trabajadores permanecen de baja médica.

El desánimo cunde en el resto, que han de hacer frente a hipotecas y préstamos. Ninguno confía del todo en que la justicia resuelva a su favor, pero entienden que si han llegado tan lejos no pueden ahora renunciar a un dinero que les pertenece. Son conscientes, no obstante, de que la Junta de Andalucía, a la que reprochan su actitud, lejos de apoyarlos, ha urdido un anteproyecto que prevé neutralizar su presunta responsabilidad económica.

Los empleados recuerdan a la Junta que el problema que padecen es anterior al anteproyecto y que al ser el órgano cameral un ente público no cabe resolver su extinción a través de la ley concursal. Lamentan, asimismo, la insensibilidad política general, tanto más cuanto que la Cámara de Comercio de Jaén, fundada en 1888, ha llevado a cabo a lo largo del tiempo grandes proyectos por la provincia.

El mayor, sin duda, fue la feria internacional del aceite de oliva e industrias afines (Expoliva), cuya primera edición acarreó unas pérdidas de 10 millones de pesetas a la institución. Sólo cuando el certamen comenzó a ser rentable tomaron su control las administraciones públicas, que influyeron también en politización de la gestión que ha desembocado en la situación actual. Previamente, en los noventa, las cosas se hacían bien. Tanto que hasta el entonces ministro de trabajo, Javier Arenas, felicitó a la Cámara de Comercio de Jaén por sus logros.