SOLIDARIDAD

Acoso populista a las grandes galas benéficas de Marbella

Podemos interfiere para endurecer las posturas políticas contra los proyectos amadrinados por «los ricos» en la ciudad

María Bravo y Eva Longoria con los niños de la Casa Global Gift de Marbella
María Bravo y Eva Longoria con los niños de la Casa Global Gift de Marbella - ABC
J.J. MADUEÑO Marbella - Actualizado: Guardado en: Andalucía Málaga

Marbella es una ciudad solidaria, como corrobora que, a lo largo del año, más de un centenar de asociaciones hagan recogidas de fondos por medio de galas benéficas para paliar desigualdades. Los buenos propósitos a los que donar son tan diversos como problemas sociales se detectan. Cuando llega el calor, las estrellas de medio mundo se acercan a la localidad de la Costa del Sol para aportar su granito de arena solidario. Hecho que molesta en cierta parte la política local. Podemos ha cargado en el último tiempo contra todo aquello que huele a personas de alto poder adquisitivo donando para facilitar la vida de los más pobres. Lo lleva haciendo dos años con Starlite y, en el último tiempo, también lo hace con Global Gift. Las dos grandes galas benéficas y los proyectos a los que ayudan están en el punto de mira, de una forma u otra, de la izquierda de la localidad.

Este fin de semana se celebra en Marbella la gala Global Gift, que amadrina Eva Longoria, y que es la primera gran aglutinación de potentados del verano. Las subastas y lo recaudado en la cena van a parar a la «Casa Global Gift», un centro socio-sanitario para niños con enfermedades raras pagado a través de los dispendios que personas como Ricky Martin, Antonio Banderas, 50 cent, Alec Baldwin, Farhad Moshiri, Alisher Usmanov o Carlos Slim hacen en este tipo de cenas, bendecidas por todos los estamentos sociales y con la fundación de Diana de Gales y la Monarquía Británica como principal aval en el mundo.

Antonio Banderas y Nicole Kemper en la gala Starlite en Marbella el verano pasado
Antonio Banderas y Nicole Kemper en la gala Starlite en Marbella el verano pasado- J.LL MOLINA

Actividad que molesta a Podemos. «Un ayuntamiento debe decidir si apuesta por la solidaridad de un rescate ciudadano desde lo público o, por el contrario, lo delega en obras de caridad por parte de magnates y famosos», afeó Victoria Mendiola, concejal de Podemos en el municipio, al equipo de gobierno que sustenta como apoyo principal de un plenario a su merced. Podemos es la llave de gobierno para un crisol formado por PSOE, Izquierda Unida y los independentistas de San Pedro (OSP). La retirada de este apoyo es la principara amenza para un equipo de gobierno acechado por el PP y su cercanía a OSP. «El tripartito sigue sin tener claro cuál es el proyecto de municipio que quiere», avisó Mendiola, que desató las críticas con la cesión de la finca La Panocha –valorada en 1,7 millones de euros– a Global Gift el mes pasado para la creación de este centro, pese a que es Izquierda Unida la que maneja las políticas sociales en el Consistorio.

Podemos demanda el espacio para «otras asociaciones con proyectos sociales interesantes» que, a su juicio, «no han tenido la misma oportunidad» para hacerse con la parcela. Entre las entidades relatadas por Victoria Mendiola en sus críticas, como sufridoras de un agravio por la cesión, esta Marea Solidaria, en otro tiempo no muy lejano llamada 15M-Stop Desahucios. El grupo político olvida que la fundación lleva dos años y medio solucionando cuestiones burocráticas para poder sacar adelante este proyecto. «Trabajamos para ayudar a más de 300 niños de seis asociaciones locales, no entramos en política ni queremos ser parte de ese circo», sentencia María Bravo, presidenta de Global Gift, que añade que sólo queda «acabar los trámites para obtener la licencia de obras para construir todo lo que necesita un centro multifuncional para niños». «Son muchos gastos, pero la gente se está volcando, y ya tenemos un patrocinador que donará dos de las máquinas más caras», explica Bravo.

Podemos abre este frente cuando el Ayuntamiento de Marbella se pliega a sus exigencias contra Starlite. Tras conseguir que el Consistorio multiplique por diecisiete el canon de explotación para conceder la licencia para la actividad dos días antes de comenzar el festival, la formación morada explicó que va a seguir «apretando las tuercas» para un convenio definitivo intervencionistas, donde el festival pierda la capacidad de decidir los tipos de contratación, se vea obligado a rebajar el precio de las entradas o a abandonar las infraestructuras que la propia empresa llevó a cabo invirtiendo millones, para cederlas a otros usos «populares» durante el año.

«Starlite no va a desaparecer, pero se celebrará en otro lugar», explica Sandra García-Sanjuán, fundadora del festival, quien explica que con esta decisión «la gala benéfica no se hará en Marbella y los fondos no se recaudarán en la ciudad». El acuerdo entre los organizadores y el Ayuntamiento que pretende la formación de izquierdas afecta de forma directa a la recaudación de fondos que Antonio Banderas hace para la Fundación Lágrimas y Favores, de la que es presidente y mediante la cual hace una aportación benéfica anual de 200.000 euros a la sociedad malagueña a través de diferentes iniciativas.

El acoso al festival, que este año ha planteado 40 conciertos del más alto nivel en la Cantera de Nagüeles, está judicializado a raíz de la campaña de denuncias que Podemos ha llevado a cabo contra ellos. Desde que tomaran posesión en el pleno los dos concejales morados y se erigieran como la llave política del municipio, la persecución ha sido constante. La propia formación reivindicó la situación judicial en la que se encuentran las empresas promotoras del festival esta semana, cuando aseguró en un comunicado que, tanto la limitación del horario de cierre como la demolición de las estructuras, impuestas por el Consistorio para la renovación de la licencia junto con el aumento del canon a 121.000 euros para 45 días de actividad, «en su día fueron denunciadas por Podemos».

Este grupo político considera «avances positivos» un incremento del canon en base a una ponderación de la facturación que puede tener el evento. «No saben nuestras cuentas, porque no nos las han pedido. El canon lo han fijado en base a lo que ellos estiman que podemos facturar, pero sin conocer los datos reales porque no los han solicitado», señaló García-Sanjúan.

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