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REYERTA

Apuñalan a su vecino en Fuengirola cuando les pidió que no hicieran ruido de madrugada

Han sido detenidas cinco personas de nacionalidad noruega por la agresión con arma blanca a un hombre el pasado sábado

MÁLAGAActualizado:

Eran las cuatro de la mañana. En uno de los pisos en un bloque de viviendas de Fuengirola cinco noruegos se divertían. El ruido era excesivo. No permitían el descanso. Las horas y la elevación de decibelios hicieron que los vecinos del domicilio de arriba fueran a quejarse. Los reproches caldearon el ambiente y todo se saldó con dos heridos en la noche del pasado sábado. La Sala del 091 recibió una llamada comunicando que se había producido una reyerta. Se citaba que había resultado herido un hombre por arma blanca.

A su llegada al edificio, los agentes atendieron en primer lugar a los dos heridos que encontraron. Comprobaron que uno de ellos presentaba una puñalada en un costado. Fue trasladado al hospital para que se recuperara de sus heridas. La otra persona herida no revestía gravedad y fue asistido en un centro de salud cercano al bloque donde se produjeron los hechos. Tras la asistencia a las víctimas, los agentes recabaron información de los hechos e identificaron a los participantes en la riña.

La Policía Nacional desplazada para sofocar el incidente detuvieron a cuatro hombres y una mujer, todos ellos de nacionalidad noruega. Se les investiga por su presunta responsabilidad en los delitos de tentativa de homicidio, riña tumultuaria y lesiones graves. Los arrestados están implicados en la pelea por un problema de ruidos, según la Policía Nacional. A uno de los arrestados se le intervino un cuchillo con el que, al parecer, se cometió la agresión.

El incidente recuerda a la reyerta, que acabó en disturbios, en Coín (Málaga) entre clanes gitanos. Dos miembros de una familia recriminaron a menores de otro clan que estaban haciendo excesivo ruido durante la siesta. La discusión acabó con dos muertos, cinco heridos y con el clan de los mudos exigiendo venganza sobre los franceses. La Guardia Civil tuvo que tomar el barrio durante días para calmar la sed de sangre en el clan que perdió a dos de sus miembros.