Carmen Marín, durante el juicio que terminó con su condena
Carmen Marín, durante el juicio que terminó con su condena - ARCHIVO
MALTRATO ANIMAL

La «exterminadora de mascotas» tiene cinco días para entrar en la cárcel

El juez pide su ingreso en prisión tras ratificarse la condena por matar a miles de animales de forma indiscriminada

MÁLAGAActualizado:

Carmen Marín tiene cinco días para entrar en la cárcel. El juez ha ordenado el ingreso en prisión de la presidenta de la protectora de Torremolinos Parque Animal, condenada por el sacrificio masivo e indiscriminado de al menos 2.000 animales y por el delito de falsedad en documento público. Tendrá que cumplir tres años y nueve meses.

Después de pedirlo el fiscal del caso tras ratificar recientemente la Audiencia Provincial la sentencia que se falló en enero, el titular del Juzgado de lo Penal número 14 de Málaga ha otorgado a Marín un plazo improrrogable de de cinco días para su ingreso voluntario. Caso contrario, apercibe de que se acordará su busca y captura, según el auto del juez.

El fiscal de Medio Ambiente, Fernando Benítez, ya afirmaba a ABC este fin de semana en una entrevista que en el caso de Marín tanto el tiempo de la condena, superior a los dos años, como la gravedad de los hechos juzgados hacía inviable la suspensión de la pena.

Se trata de la primera condena a un responsable de perrera o establecimiento de recogida de animales. En Parque Animal quedó probado que los sacrificios no respondían a las normas elementales de buena muerte, por lo que, tras recibir varias denuncias, el Seprona realizó en su día una investigación sobre la perrera que resultó demoledora.

En el auto, el juez requiere a la dueña de Parque Animal a que en un plazo de un mes abone los 24.200 euros que se le impusieron como multa y que deberá indemnizar a los socios de la asociación y a uno de los veterinarios que despidió.

Según quedó probado en la sentencia de enero, los sacrificios en Parque Animal se realizaban «sin control alguno veterinario», inyectando la acusada «sin previa sedación y por vía intramuscular, los productos eutanásicos» y suministrándoles «menor dosis del medicamento de la que está indicada para producir una muerte indolora».

Esto, unido al empleo de una vía «inadecuada», daba generalmente «una muerte lenta y con dolorosa y prolongada agonía», provocando, dice el juez, «unos padecimientos totalmente injustificados antes de morir». «Los sacrificios no atendían a ningún criterio por la edad o estado de salud del animal o porque hubiesen transcurrido más de diez días desde que fueran albergados», señalaba el fallo.

Carmen Marín se enfrenta además a otro juicio junto a su hija, por los indicios de que pudiera haber incurrido en un delito de continuado de apropiación indebida y otro de estafa impropia. A su hija María del Carmen López Marín se le investiga un delito de blanqueo de capitales.

En ese procedimiento se investiga si la dueña de la protectora usó con fines privados el dinero que percibía por la custodia de los animales. Con las tarjetas de la asociación se hicieron pagos en hoteles de alta gama y restaurantes, además de reformarse la clínica de estética de su hija.