Restos de sangre en el lugar de los hechos, en Coín - ABC
REYERTA

La familia de los fallecidos en la reyerta de Coín se reparten las propiedades del clan rival

En el barrio de La Fuensanta se está aplicando la ley gitana y «los franceses» han sido desterrados tras los disturbios del pasado 4 de enero

COÍNActualizado:

La justicia gitana está actuando en Coín. El pasado 4 de enero los clanes de «los mudos» y «los franceses» se ensalzaron en una multitudinaria pelea en el barrio de La Fuensanta. La reyerta acabó con dos muertos por parte de «los mudos» y varios heridos, dos de ellos graves. Tras ser pacificada la zona por la Guardia Civil, los mayores del barrio debían dictar la ley. La sangre había corrido en las calles y eso se debe pagar. Se ordenó el destierro del clan de «los franceses», que supuestamente había originado la pelea y que había acabado con la vida de dos miembros de la familia rival.

«Los franceses» han abandonado la Fuensanta, como reconoce la Guardia Civil, que explica que sólo que queda una familia de este clan por el momento en esta barriada de Coín. «Son familia lejana y hasta el momento les permiten seguir viviendo allí», explican fuentes de la investigación sobre lo sucedido, que aseguran que ya ha comenzado el reparto de los bienes y propiedades de «los franceses». «Los mudos» ocuparán sus casas y se harán dueños de aquellas áreas que habitaba el clan rival. Es uno de los precios que deben pagar para evitar que siga corriendo la sangre.

El ambiente sigue caldeado. La familia de los fallecidos sigue pidiendo venganza. En las últimas apariciones televisivas las amenazas siguen produciéndose. El pasado 4 de enero una discusión en plena calle entre miembros de ambos clanes acabó con dos personas muertas por heridas de arma blanca y otras cinco heridas, tres de ellas atendidas por personal sanitario en los hospitales –dos graves–. Según informó la Guardia Civil, durante esa misma noche ya se produjeron algunos intentos de saqueo de algunas de las viviendas de «los franceses». Ahora es la ley gitana la que les ampara para quedárselo todo. El clan desterrado no volverá, porque si vuelve es una muerte segura.

La Guardia Civil sigue templando los ánimos en La Fuensanta, pero sin una intervención directa. «Hay que tener cuidado. Cualquier pequeño encuentro con algún vecino puede traer más disturbios», apuntan en el Cuerpo. Las patrullas se limitan a entrar y salir del barrio, sin permanecer allí de manera constante desde que se levantó el dispositivo fijo. Los agentes vigilan que no pase nada, pero no tienen tomado el barrio. Cuando sí lo tomaron fue el pasado 4 de enero por la noche. «Se evitó una matanza», reconocía el portavoz de la Benemérita el día después del suceso. Había sed de venganza y la rápida intervención evitó un mal mayor.