Málaga

La familia de la pequeña Lucía pide una reconstrucción del recorrido por las vías de Pizarra

Según los nuevos informes aportados, los cuatro testigos deberían haberse cruzado con la niña en su presunto periplo en medio de la noche

El abuelo materna de la niña de tres años hallada muerta en la vía del tren de Pizarra - EFE VIDEO: ATLAS

La familia de Lucía Vivar está convencida de que la pequeña no anduvo los 4,2 kilómetros que separan el punto donde se le perdió la pista y el lugar donde se encontró el cadáver. Según su abogada, Ana Belén Ordoñez, lo único comprobado hasta el momento es que la pequeña estaba en el andén de la estación de Pizarra y que, horas más tarde, su cadáver apareció junto a más de cuatro kilómetros junto a los raíles. Por esta razón, van a solicitar que se haga una reconstrucción del recorrido por las vías. «No sabemos si podrá hacerse con una niña de tres años, ya que no podría estar sola y se alteraría lo ocurrido», ha explicado Ordóñez, que solicitará la reconstrucción cuando estén todos los informes sobre la muerte.

Según la versión oficial de la Guardia Civil, la niña se fue por su propio pie de la estación de Pizarra, donde estaba con su familia en un restaurante. La pequeña se encontraba jugando con sus primos cuando desapareció. Lo próximo que volvieron a saber de ella fue que había encontrado su cuerpo sin vida acurrucado junto a los raíles horas más tardes. Los datos oficiales reseñan, que el primer tren de la mañana del pasado 27 de julio la golpeó en la cabeza provocándole la muerte. «¿Por qué salió el primer tren?», se sigue preguntado el abuelo de Lucía, que no se cree la versión oficial.

La familia tiene «muchas dudas» sobre lo ocurrido. Francisco Hidalgo, abuelo materno de Lucía, sigue remarcando que es «imposible» que la niña hiciera ese recorrido y apunta a que los perros rastreadores nunca siguieron el rastro de la niña por las vías. «Se quedaron parados», apunto Hidalgo. La abogada recordó que cuando la niña de tres años desapareció sólo había un ocho por ciento de visibilidad, que caminó en contra de la luz y del sonido de la voz de sus padres. Ana Belén Ordóñez ha remarcado que Lucía llevaba unas chanclas y que éstas no presentan otras marcas más allá de las que pueda tener el calzado por los dos meses que tenían de uso. «La investigación sigue abierta. Aún no hay un informe definitivo de la autopsia y faltan parte de los histopatológicos», explicó la abogada, quien reseña que cuando se sepan todos los datos «se ratificará o modificarán los resultados».

La familia ha invitado a la juez que instruye el caso en el Juzgado de Instrucción número 10 de Málaga a que vaya al lugar donde desapareció la pequeña y a que haga los 4,2 kilómetros de recorrido. La juez, por su parte, ha pedido que se tome declaración a cuatro de los testigos participantes en la búsqueda de la pequeña aquella noche. «Se tendría que haber cruzado con ellos», ha señalado Ordoñez, quien explica que en los nuevos informes aportados se demuestra cómo, atendiendo al paso que la menor llevaba en las grabaciones del arcén antes de desaparecer, alguno de los testigos tendría que haber estado cerca de la niña esa noche, según el recorrido descrito por la hipótesis oficial. «El padre estuvo a unos 17 metros de la niña», ha remarcado la abogada, quien reseña que para que Lucía no se cruzara con ninguno de los testigos debería «haberse teletransportado».

El pasado 7 de septiembre la juez ordenó a la Guardia Civil investigar nuevas pruebas sobre lo ocurrido. El Juzgado que lleva el caso ha pedido que se revisen las cámaras de una gasolinera que se encuentra en el recorrido que supuestamente hizo la pequeña, también las de un almacén de la construcción en el inicio de las vías tras la estación. La juez ha pedio seguir investigando las hipótesis surgidas a raíz de la aparición del chupete en un banco de la estación y ha pedido que se visionen las cámaras de las expendedoras de billetes que hay cerca del banco.

La petición de nuevas pesquisas por parte de la Justicia se hizo en base a unos informes de criminalística presentados por la familia en los que, como apuntó a ABC Lluís Duque, autor de los estudios, se demostraría que la niña murió antes de la hora oficial y que el golpe no sería del tren o estaría hecho después de la muerte de la pequeña Lucía, entre tres y cinco horas antes de la data oficial del deceso y cuando no circulaban trenes por la zona.

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