El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, junto al resto de autoridades, atienden a la explicación del proyecto / J.J.M.
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, junto al resto de autoridades, atienden a la explicación del proyecto / J.J.M.
TRÁFICO

Fomento pone fin a uno de los peores puntos negros de la Costa del Sol

El Gobierno comienza las obras de la variante para la salida en el kilómetro 222 de la AP-7 en Benalmádena, lugar de embotellamiento

BENALMÁDENAActualizado:

Una larga cola de vehículos agolpados por el arcén. Retenciones en la AP-7 provocadas por los usuarios, que esperan su turno en fila para poder tomar la salida hacia Benalmádena. El caos se adueña de los tres carriles entre luces de emergencia, frenazos, adelantamientos y conductores que intentan evitar la cola. Se producen golpes y situaciones de peligro. Esa es la crónica general de un día cualquiera en el kilómetro 222 de la autovía del Mediterráneo a su paso por la localidad malagueña en hora punta. Situación que desde el pasado jueves intenta evitarse, tras años de lucha vecinal y política, contra uno de los peores puntos negros de las carreteras de la Costa del Sol. «Este fue el primer proyecto que me nombraron los representantes de Málaga cuando pasé a ocupar el cargo. Era el principal problema a solucionar por la intensidad del tráfico», aseguró el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Fomento comenzó los ramales de la variante de Benalmádena, ya que la parte central se hará después del verano para evitar congestiones y problemas en las obras. El ministro asistió a la puesta de la primera piedra de este enlace, que da luz verde a la solución de una demanda histórica del municipio. De la Serna estuvo acompañado por todas las autoridades de la zona, excepto el alcalde de Benalmádena, Víctor Navas, que se encontraba de vacaciones. Unión ante la solución de una demanda vecinal que ha llegado a la década de espera y que comenzó a solucionarse en 2010, con uncompromiso firmado de Mariano Rajoy, antes de ser presidente del Gobierno.

Siete años después, el Gobierno de aquel Rajoy candidato modificará el enlace actual entre a la AP-7 y Benalmádena. Se va a construir «una glorieta deprimida de gran diámetro». Ferrovial, que se ha hecho con la obra, ejecutará 2,3 kilómetros carriles de trenzado en el tronco principal de la vía entre el enlace 222 –donde se producen los atascos– y las áreas de servicio ubicadas en el kilómetro 223. El proyecto conlleva la ejecución de un total de 7 estructuras. La empresa acometerá 2 pasos inferiores, una ampliación de un paso ya existente y 4 muros. Fomento también contempla la construcción de 876 metros de pantallas acústicas para minimizar el ruido ocasionado por el tráfico.

La obra consta de un presupuesto de 10,1 millones de euros, que se irán hasta los 11,2 millones con las asistencias técnicas y las expropiaciones necesarias. El plazo de ejecución se rebaja de los 51 meses iniciales los 39 anunciado por el ministro De la Serna. «Va a suponer, por fin, una solución a las colas que se producen en el arcén de una carretera por la que circulan 150.000 vehículos en verano y 80.000 en el invierno», afirmó Elías Bendodo, presidente de la Diputación de Málaga.

Es una reivindicación que comenzó en 2007. Un grupo de empresarios, aupados por un PP en la oposición, crearon una plataforma vecinal –no es la actual que creó Podemos en 2015– y recogió miles de firmas para sacar adelante esta solución al tráfico. «Las cajas de documentos están aún en la sede del PP», explica Enrique Moya, ex alcalde popular de Benalmádena, entonces opositor y abanderado del proyecto. Magdalena Álvarez, ministra socialista de Fomento, no vio la necesidad de desbloquear esta variante, que se convirtió en lucha histórica hasta que Ana Pastor, antes de las elecciones de 2015, llegó a Benalmádena con el proyecto debajo el brazo, cuando ocupaba la cartera ministerial, para apoyar a Paloma García Gálvez en su carrera a la Alcaldía de Benalmádena. «Desde entonces se han ido pasando trámites hasta llegar a este día histórico», sentencia Enrique Moya.