Agentes supervisan la retirada de vehículos de alta gama
Agentes supervisan la retirada de vehículos de alta gama - J.J.M.
BLANQUEO DE CAPITALES

Así fueron los registros de los negocios del tío de Bashar Al-Assad por blanqueo en Marbella

La UCO entró en los negocios en Marbella de Rifaat Al-Assad en una redada contra la familia del tío del presidente de Siria

MARBELLAActualizado:

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tomó el pasado martes Puerto Banús. Desde primera hora de la mañana, un centenar de agentes, acompañados por miembros de la Policía francesa, entraron en los principales negocios de la familia de Rifaat Al-Assad en Marbella, tío del actual presidente de Siria, Bashar Al-Assad. Los agentes estuvieron efectuando registros en 15 propiedades de la familia, entre las que destacaron el hotel Park Plaza Suites, El hotel Benabola, la urbanización Gray of Albion o el restaurante Da Paolo. El grueso de las pesquisas se centró en «el palacio sirio», como se conoce popularmente a la urbanización Gray of Albion. Aunque el magistrado José de la Mata, encargado del Juzgado Número 5 de la Audiencia Nacional, ordenó investigar la mayoría de negocios en la ciudad por un presunto delito de «blanqueo de capitales».

La UCO buscó pruebas por orden del juez, que actúa en virtud de una denuncia de la Fiscalía de 2016, en discotecas, hoteles, restaurantes y agencias de servicios de lujo, como la empresa que tiene uno de los hijos en los bajos del propio Gray of Albion. Las investigaciones conllevan tres requerimientos con advertencia de registros y el bloqueo de cuentas corrientes de 16 personas. «No sabemos nada. Sólo vemos lo que va pasando. La investigación de la Audiencia Nacional es secreta», explica Rafael Mesa, abogado de la familia de Rifaat Al-Assad, que tiene despacho en Marbella. El propio Mesa añadió que se van a personar en la causa, cuando se levante el secreto, «para saber por qué se produce la operación».

Una acción que, según informó la Audiencia Nacional, bloqueó también 76 cuentas corrientes de sociedades de la familia. Durante la inspección, se registró e identificó todos los vehículos y personas que entraban en las propiedades. Los turistas que llegaban a los hoteles se vieron sorprendidos por el despliegue y preguntaban qué estaba sucediendo. Entre las personas investigadas, están las dos esposas oficiales de Rifaat Al-Assad, seis de sus hijos, algunas nueras y un español, que figura como administrador de la empresa que representa a la mayoría de las mercantiles extranjeras de la familia Al-Assad.

Se vio a los agentes en el restaurante Da Paolo, en una de las esquinas más transitadas de Puerto Banús. El local permaneció cerrado durante la mañana y, sobre el medio día, la UCO lo abandonó portando cajas de documentación. Los trabajadores procedieron a su apertura, confirmando la presencia de la Guardia Civil, pero sin dar más datos sobre la búsqueda. En la recepción del Park Plaza Suites un agente revisaba y descargaba documentación de los ordenadores. Una patrulla aguardaba en la puerta y un grupo de cinco árabes advertía, mientras fumaba en una de las terrazas de los locales del hotel, la presencia de prensa. Era común, en todos los lugares donde actuaba la Guardia Civil, ver a personas de confianza de la familia hablar en árabe por teléfono desde cierta distancia. Vigilando todo lo que salía de los locales.

En la puerta de las oficinas del Hotel Benabola dos Guardias Civiles controlaban la entrada y salida de personas. Investigadores de la UCO apuntaban a lo prolijo de la investigación y avisaban de que el acopio de documentación se iba a prolongar durante horas. Los agentes avisaban de que sólo se estaban registrando las oficinas y que no se había entrado en la zona residencial. Pese a todo, lo más importante estaba en el «palacio sirio». Los investigadores comenzaron a sacar cajas de documentación, salieron con utensilios informáticos, usados para recabar información de los ordenadores. Se vieron algunas alfombras persas, se habló de un reloj de oro y las grúas retiraron varios coches de alta gama, entre los que se encontraba un Hummer y un Mercedes clase E blindados.

Los comerciantes de la zona mostraron su preocupación sobre los posibles efectos negativos de la operación en el tránsito de clientes, ahora que llega la Semana Santa y hay desembarco de turistas. Todos rehuyeron identificarse cuando aseguraban que la familia, pese a ser propietaria de la mayor parte de la zona, tenía «un perfil bajo sin grandes ostentaciones». «Aquí nos conocemos todos. Ellos pasan con sus guardaespaldas, pero parecen gente sencilla. Van a sus negocios y no sabemos a qué se debe todo este trasiego», explicaba unos de los comerciantes del puerto. Sin embargo, en la primera línea de atraques los turistas seguían haciendo fotos a los Ferrari, los coches de alta gama transitaban entre los muelles y la zona comercial y de restauración se mostraba a pleno rendimiento.