La emperatriz el día de su coronación
La emperatriz el día de su coronación - ABC
ANIVERSARIO

El incógnito paseo de Sissí Emperatriz por los jardines de Málaga

Se cumplen 125 años desde que la Duquesa de Baviera llegara a la ciudad en un crucero y visitara el Jardín Botánico

MÁLAGAActualizado:

Fue una visita de incógnito. Nadie debía saber que había estado allí y que había paseado entre las flores. Ocurrió un 4 de enero de 1893. Sissí Emperatriz llegó a Málaga en un crucero, que atracó haciendo escala en la capital de la Costa del Sol. La nave se quedó en la Bahía de Málaga y se dijo que abordo iba una misteriosa aristócrata llamada la condesa de Hollms. Se cumplen ya 125 años de aquella secreta visita, que al final trascendió. Los medios de la época se acabaron haciendo eco de la llegada desvelando que el personaje que viajaba en aquel misterioso barco, que se había avistado desde la costa malagueña, era la famosa Emperatriz Elisabeth de Austria (1837-1898).

«Ayer visitó los principales establecimientos de nuestra población S.M. la Emperatriz de Austria, acompañada del comandante del yacht Miramar, y otras personas de su comitiva», reveló La Unión Mercantil, que explicaba en su crónica que la regia viajera guardó «el incógnito más riguroso». «Se presenta con el título de condesa de Hollms», explicaba. En aquella jornada la ilustre aristócrata europea estuvo visitando las bodegas de José Ramos Power y los jardines de San José y de la Concepción –Jardín Botánico-Histórico–. La crónica de la época señala que la Duquesa de Baviera –hija de Maximiliano de Baviera– llegó hasta estos a pie y seguida por un carruaje del Hotel de Roma que llevaba los abrigos de la comitiva imperial.

La Revista Época sacó a la luz más detalles días después, haciendo hincapié en el gusto de la soberana por pasear a pie. «Para lo que es infatigable» –apostilló–. Y reveló un itinerario urbano por la calle de la Victoria, el Camino Nuevo y la carretera del Colmenar, llegando hasta la mitad de la cuesta de la Reina. «Es decir, dos leguas aproximadamente, tanto a la ida como a la vuelta», remarcó la revista en su crónica de la visita el 8 de enero de 1893.

La emperatriz fallecería cinco años después de aquella visita. El 10 de septiembre de 1898 encontró la muerte mientras paseaba por el lago Lemán de Ginebra con una de sus damas de compañía, la condesa Irma Sztaray. Fue atacada por un anarquista italiano, Luigi Lucheni, que fingió tropezarse con ellas y aprovechó el desconcierto para clavarle un estilete en el corazón.

Málaga recuerda a la emperatriz

La soberana no fue consciente de lo que había sucedido, pero al subir al barco que las estaba esperando comenzó a sentirse mal y a marearse. Se desvaneció, su dama de compañía avisó al capitán del barco de la identidad de la dama y regresaron al puerto. Cuando se desabrochó el vestido para respirar mejor se percató de una pequeña mancha de sangre sobre el pecho. El estilete había provocado una mínima pérdida de sangre sobre el miocardio que fue suficiente para causar la muerte.

Ahora Málaga le recuerda en el Jardín Botánico-Histórico de la Concepción. La presencia de la aristócrata quedará reseñada en un vinilo instalado para conmemorar este momento, en el que se podrá apreciar la imagen de la emperatriz entre los jardines tropicales con algunos detalles de su biografía, como la muerte del príncipe Rodolfo –hijo de la soberana–, que convenció a su amante, la baronesa María Vetsera, para que se quitara la vida en 1989 en lo que pasó a la historia como el «Crimen de Mayerling». En el vinilo se podrán conocer apuntes de su casamiento en la Iglesia de los Agustinos de Viena con Francisco José I de Austria el 24 de abril de 1954 o de su afición al circo, que le llevó a tener su propia pista en los jardines del palacio de Corfú.