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Mayte Zaldívar reprocha la mala imagen que dan a Marbella las goteras en el mercado

La exmujer de Julián Muñoz cumplió condena por el «caso Blanqueo» y, tras salir de la cárcel, tiene un gastrobar en esta plaza de abastos

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Mayte Zaldívar está indignada, por eso ha grabado un video junto a Fernando Marcos, su actual pareja, para denunciar la mala imagen que dan a Marbella las goteras del Mercado de Abastos de la ciudad. La que fuera «primera dama» de la ciudad tiene desde hace meses un gastrobar en el puesto 85 de esta plaza.

La exmujer de Julián Muñoz explica en un video subido a las redes sociales del establecimiento que el arreglo de las filtraciones «es prioridad». «Sobre todo para que no venga alguien y se caiga, para que nadie tenga problemas», señala Zaldívar que reprocha que la situación «no está bien». «Ni es la imagen de Marbella, ni es la que hay que dar, ni mucho menos», remarca Zaldívar.

El video recibió apoyos en el perfil oficial del gastrobar, pero conforme fue circulando por las redes sociales llegaron las críticas. Los usuarios se acordaron de su pasado y del daño que su exmarido, Isabel Pantoja o ella misma hicieron a la ciudad. «Esa no es la imagen que hay que darle a Marbella. Tendrás cara. ¿Y las bolsas de basura si es buena imagen para Marbella?», espetaba Encarni Duarte en el portal «Marbella se queja». Y es que la herida de la corrupción sigue abierta en Marbella, pese a que los gobiernos del GIL tuvieran mayoría absoluta.

Caso Blanqueo

Zaldívar fue condenada en el «caso Saqueo». Su propio hermano Jesús la acusó de crear sociedades y mover dinero de Julián Muñoz a Suiza, pero sin conocer su procedencia ilícita. Jesús reconoció que, tras el divorcio, Mayte Zaldívar intentó poner a salvo de Muñoz el dinero que quedaba en casa a través de él mismo.

No admitió ante el juez conocer que el dinero procedía de las corruptelas de su marido, que la abandonó arrojándose a los brazos de Isabel Pantoja –también tuvo que cumplir condena por blanqueo–. El despecho no le libró de la prisión y tuvo que condenada a dos años y medio de cárcel y 1,7 millones de multa en concepto de responsabilidad civil.

Salió tras cumplir algo más de un año de cárcel y comenzar con los beneficios penitenciarios. El juez reconoció su «plena adaptación e integración» con el resto de internas. El magistrado esgrimió un informe en el que Zaldívar reconocía los hechos cometidos y sus consecuencias. «La posibilidad de reincidir en este tipo de delitos o cometer otros es muy improbable», concluyo el juez para dejarla en libertad. Tras esto, volvió a los fogones en un puesto en este mercado de Marbella, que ahora tiene goteras.