La relación entre Picasso y Fellini se presenta al público
La relación entre Picasso y Fellini se presenta al público - ABC

Pablo Picasso, un maestro entre sueños para Federico Fellini

La última exposición de Museo Piscasso de Málaga muestra al pintor como inspiración del cineasta en sus momentos menos creativos

MÁLAGAActualizado:

Picasso y Fellini no se conocían. Coincidieron en algunos lugares, como el festival de Cannes, pero no eran amigos. Sin embargo, hay seis momentos documentados, en los que Pablo Picasso (1881-1973) apareció en los sueños de Federico Fellini (1920-1993) para devolverle la inspiración. A lo largo de 30 años, estos sueños se suceden en las noches del director de cine. La influencia del pintor toma relevancia en algunas de sus obras más insignes. Cuando flaqueaban las musas, Picasso se convertía en una fuente de interpretación de la realidad y de los pensamientos. Es la relación que se presenta al público desde este martes hasta el próximo 13 de mayo en el Museo Picasso de Málaga con la exposición «Y Fellini soñó con Picasso» que es «un ejercicio de yuxtaposición» entre los dos autores del siglo XX –explica José Lebrero, director artístico del Museo Picasso–.

La obra tiene su base en el libro que Federico Fellini desarrolló con los dibujos de todo aquello que soñaba. Lo que imaginaba en la noche es lo que luego plasmaba en su brillante obra en el celuloide. «El Gran Libro», como lo denominó Fellini, o «El Libro de los Sueños», como se le ha pasado a conocer después, revela una relación con el pintor malagueño en la que el italiano era un aprendiz guiado por la mano de Pablo Picasso. El 22 de enero de 1962, cuando Fellini trata de romper de la linealidad argumental del cine en «La dolce vita», el pintor se aparece. En la visión, explica Fellini, estaban en la cocina, «era claramente de su casa, una cocina enorme repleta de comida, cuadros, colores… Hablamos toda la noche» –se detalla en el libro–.

Vuelve a hacerlo cinco años después. El 18 de enero de 1967 Fellini vuelve a anotar: «Toda la noche con Picasso, que me habla, me habla… Éramos muy amigos, me mostraba su gran cariño, como hermano mayor, un padre artístico, un colega que coloca a su altura, alguien de la misma familia, de la misma casta». Era el momento en el que el director trataba de dar forma a una película que no sale. Y vuelve a escribir en 1968, esta vez sin dibujo, que ha vuelto a soñar con Picasso a raíz de una falsa noticia de su muerte. Finalmente, en 1969 estrena «Satiricón» dando una nueva forma a aquel proyecto inacabado. Encuentra como abordar el universo de la mujer desde las sirenas y las medusas del pintor, dominada por la masculinidad de un minotauro picassiano que reina en la sensualidad, igual que en el dibujo «Bacanal del minotauro» (Picasso, 1933-1934).

En julio de 1980, Federico Fellini se encuentra en un momento duro. Acaba de perder al creador de la música en sus películas, Nino Rota (1911-1979). «Sueño con Picasso, un poco más desmejorado, consumido, pero todavía muy vital, que me habla sin parar», reseña en el libro al lado de un dibujo de Picasso siendo «un mono anciano». Ese mismo año estrena «La ciudad de las mujeres», de nuevo con una clara influencia del genio cubista.

Pese a que no están anotados en «El Gran Libro», Fellini revelaría en conversaciones y entrevistas dos sueños más con el pintor. «Hay un primer sueño en el que Picasso invita a Fellini a tomar una tortilla», señala Audry Norcia, comisaria de la exposición, que ve en los huevos de esa tortilla una metáfora sobre principio de toda la obra del cineasta con influencia picassiana. «Picasso es una fuerza, un ímpetu, una necesidad», reclama Norcia al detallar que, en otro sueño anterior a los documentados expuestos, Federico Fellini ve a Pablo Picasso nadando y éste le invita a entrar, pese a que Fellini no sabe nadar. «El pintor se presenta como un maestro dentro del proceso de creación y también como el motivo de la creación», concluye la comisaria.