Una de las primeras manifestaciones de la marea blanca sanitaria, hace un año en Granada
Una de las primeras manifestaciones de la marea blanca sanitaria, hace un año en Granada - ABC

Un año de la las mareas blancas contra las políticas de la Junta de Andalucía en sanidad

Cómo la calle cambió la gestión sanitaria andaluza saliendo a la calle a manifestarse contra la todopoderosa administración de la comunidad

SEVILLAActualizado:

Este lunes se cumple un año de la movilización ciudadana que reclamó en las calles de varias capitales andaluzas un cambio en la gestión sanitaria pública de Andalucía. Aquellas manifestaciones multitudinarias fueron determinantes para el relevo de los máximos responsables de la Consejería y del Servicio Andaluz de Salud. Los cambios políticos y los compromisos adoptados en su día para rebajar la presión ciudadana, comenzando por la marcha atrás en el proceso de fusión de los hospitales, no han frenado las protestas. Más de 25.000 granadinos pidieron el pasado 21 de octubre el cumplimiento de los acuerdos y este domingo Huelva celebra su quinta marcha de protesta para exigir la mejora de sus dotaciones sanitarias. 

Marea Blanca en Granada
Marea Blanca en Granada - ABC

Cualquier referencia a esta movilización sería poco objetiva sin remitirse en primer lugar a Granada y al médico granadino Jesús Candel o, mejor, a su alter ego en las redes sociales: Spiriman. Su nombre está asociado a la génesis de las plataformas que unieron las reivindicaciones de los profesionales sanitarios y los ciudadanos en demanda de mejoras sanitarias. La paradoja es que aquella plataforma estalló precisamente cuando se inauguraba en Granada el mayor complejo hospitalario construido en los últimos años en Andalucía, el Hospital del Parque de la Salud. Lo que la Junta suponía sería una buena noticia se convirtió en su mayor problema. La apertura del hospital se hacía a costa de los recursos de otros centros hospitalarios de la ciudad y eso encendió la llama de la protesta de los profesionales contrarios a la unificación de las unidades de gestión clínica de los hospitales, un sistema ideado en 2008 por la Consejería de Salud.

La Junta de Andalucía había salvado las críticas y los recelos por la fusión de los grandes hospitales de Sevilla en una gerencia única que utilizaba un microbús para sus desplazamientos entre los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena y que justificó como fórmula para una mejor gestión de los recursos y de ahorro en las retribuciones de altos cargos. Pero, a medida que el modelo se implantaba en otras provincias se vieron las intenciones. La fusión era en realidad una forma de hacer recortes en Sanidad sin que lo pareciera.

Los profesionales sanitarios de los hospitales granadinos ya se habían opuesto a la fusión en 2014. La reducción de inversiones, la mayor precariedad laboral en los centros sanitarios y el empeoramiento de registros asistenciales como las listas de espera ponían de manifiesto un problema que explotó el 16 de octubre de 2016. Spiriman sacaba a la calle a 50.000 granadinos en la primera de las muchas manifestaciones que impulsaron la marea blanca andaluza. Porque la mecha de Granada pronto amenazó con incendiar el resto de provincias, como se confirmaba un mes después, el 27 de noviembre, cuando miles de personas se manifestaban en Granada, Málaga y Huelva por una «sanidad digna». De nada había servido el compromiso de la Junta de paralizar la fusión en Granada ni el cese del gerente del complejo hospitalario.

En todas las provincias

La crisis global por el avance de la marea sanitaria se confirmaba el 15 de enero de 2017 con las multitudinarias manifestaciones de Granada, Málaga y Huelva a las que se unió Sevilla y ya se anunciaban movilizaciones en Cádiz y en Jaén y Almería y una gran marcha andaluza en Sevilla coincidiendo con las celebraciones del 28-F. Todas la provincias hacían cuenta de sus carencias sanitarias para poner de manifiesto que el Gobierno andaluz, en contra del discurso oficial, había recortado en sanidad.

El mensaje era letal para los intereses políticos de la presidenta Susana Díaz que el 31 de enero anuncia la marcha atrás del modelo de fusión de hospitales y fulminaba al viceconsejero de Salud Martín Blanco y al gerente del Servicio Andaluz de Salud José Manuel Aranda, señalados como víctimas políticas de la crisis. Luego llegarían los ceses en cascada de los gestores provinciales y finalmente, en junio, el relevo del consejero de Salud Aquilino Alonso.

La fusión de hospitales de Granada quedó derogada oficialmente en el BOJA el 27 de febrero. El TSJA ya había suspendido meses antes la de Huelva y en Sevilla desde diciembre había gerencias independientes en los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena. La movilización ciudadana había tumbado un modelo de gestión sanitaria y había asestado un golpe inédito al todopoderoso Gobierno andaluz obligándole a rectificar.