Imagen de la Plaza de la Iglesia el martes
Imagen de la Plaza de la Iglesia el martes - C.A.
4.000 PERSONAS SEGÚN LA ORGANIZACIÓN

Asociaciones de Policías, Guardias Civiles y contra la droga, unidos en La Línea

El escritor y periodista Juan José Téllez Rubio lee un manifiesto contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar

SEVILLAActualizado:

El martes a las siete de la tarde asociaciones de Policías, Guardias Civiles, Policías Locales, Vigilancia Aduanera, bomberos, sindicatos, estanqueros y coordinadoras contra el narcotráfico en el campo de Gibraltar, se concentraron en la Plaza de la Iglesia de La Línea para mostrar su repulsa contra la droga. Con el lema «Por tu seguridad, por la de todos» escucharon un manifiesto del escritor y periodista Juan José Téllez Rubio. En el acto, según los organizadores, se llegaron a concentrar unas 4.000 personas.

Por su parte, el alcalde, Juan Franco (La Línea 100x100), en declaraciones a los periodistas, ha señalado que «estamos solos, no nos escucha nadie y ha llegado el momento de cambiar ese rumbo, de movilizarse, de reclamar medios». «Que cuando venga un ministro o la presidenta de la Junta venga con las alforjas llenas y no solo con promesas, que se conviertan en realidades», ha añadido.

Franco ha manifestado que «la plaza se ha llenado y ese es el reflejo de La Línea auténtica, de la gente que quiere dar un paso al frente y que está harta de una situación que afecta a todos».

El alcalde ya advirtió cuando se convocó la concentración que no quiere que se interprete como un «ataque a ninguna organización política, simplemente que se necesita un plan y tiene que estar formado por dos patas, una el tema de seguridad con unos instrumentos represivos fuertes, y por otro lado una alternativa social en forma de empleo, educación o formación», informa Europa Press.

«Discriminación positiva para la zona»

Para el presidente de la coordinadora antidroga Alternativas, Francisco Mena, la situación requiere de una «discriminación positiva» para la zona. «La situación de la comarca es muy particular, por eso hacen falta medidas excepcionales», que pasarían por refuerzos en medios y efectivos policiales, «pero también con otro tipo de medidas a medio y largo plazo, educativas, de empleo, sociales, de formación, de crecimiento y de implantación de empresas». Francisco Mena aclara que la concentración «no es en contra de ninguna administración, sino en contra del narcotráfico».

El secretario general de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) en la provincia de Cádiz, José Encinas, afirma que «la frustración es importante. Ves que actúan con total impunidad y que, cuando se aplica la ley, se van de rositas», por lo que reclama como medida especial la creación de un juzgado específico contra el narcotráfico.

El escrito algecireño Téllez Rubio leyó las siguientes palabras: «No hemos venido hoy a pedir más policías, aunque también pidamos más policías. Ni siquiera hemos venido a reclamar justicia. Aunque necesitamos una justicia mejor y más rápida. Hemos venido a reclamar trabajo y dignidad, horizontes cercanos, un territorio en el que la mafia no pretenda sustituir al Estado porque el Estado sea quien verdaderamente nos proteja, quien nos ofrezca un empleo, un lugar en el mundo, un rincón en la historia.

Corsarios, matuteros o gayumberos

Nosotros no nacimos ayer ni fuimos tan sólo corsarios, matuteros, contrabandistas o gayumberos. Los habitantes del Campo de Gibraltar fueron y fuimos los hijos del instinto de supervivencia, los que salimos adelante cuando las ventanillas de la burocracia nos decían vuelva usted mañana y cuando la cerrazón de la dictadura cerraba las fronteras sin que a un lado y a otro de la Verja ataran ya los perros con longaniza.

Nosotros, nosotras, no llegamos aquí a bordo de las narcolanchas sino que, dos siglos atrás, esperábamos en las jaimas del Paseito Chacón una fragata que nos llevase a Gran Bretaña o a las Américas, desde el puerto de Gibraltar, donde no nos dejaban hacer noche. Nosotras, nosotros, o nuestros abuelos, no viajamos en el cuatro por cuatro a todo gas cargado de cannabis o de doñablanca, sino que montábamos en las humildes bicicletas del amanecer para conseguir en la colonia británica de Su Graciosa Majestad el pan nuestro de cada día que nos negaba la Corona española, la grande y libre, esta madre y madrastra de todos sus hijos.

Cabecera de la concentración
Cabecera de la concentración-C.A.

Quiero decir que La Línea, que Algeciras, que San Roque, que Los Barrios, Castellar, Jimena o Tarifa, no fueron tan sólo bandidos de la trocha, perros cargados con petacas, picos de la transición hincando su caballo llamado muerte en la piel de nuestros jóvenes. Nosotros, desde La Línea, fuimos la fragua de Juan Mesa y los sainetes de Guillermo Fonseca, la voz isleña de Camarón, las novelas fugitivas de Angel María de Lera, la música barroca de los Rolling Boys, Destrozamitos o May Pop, los cómics de Tuboescape, el orientalismo de Cruz Herrera, las coplas de Erika Leiva o las de Imperio Argentina y de su padre Antonio Nile; que nuestro eco sea John Galliano bailando bulerías, poco antes de que zapateara por medio mundo David Morales.

Fuimos y somos la belleza, pero nos rondan los dragones. El peor crimen que ocurre a nuestro alrededor no es el gatillo que arma la mano de los vendedores de pesadillas. El peor crimen es el paro, la desesperanza, la falta de servicios básicos, la caída del llamado estado del bienestar que aquí siempre fue, desde hace décadas, el del malestar.

¿Cómo convencer a un niño de hoy que es mejor que estudie a que sueñe con ganar en una sola noche más euros que su profesor en un mes? ¿Cómo convencer a la ciudadanía de que, a pesar de la corrupción de numerosos gobernantes, no merece la pena ser corruptos, ni aceptar por dinero bajo cuerda que alguien guarde droga en nuestro garaje, ni contribuir a blanquear las treinta monedas de sangre que ganan los judas que vendieron nuestro pasado, traicionan nuestro presente y asesinan nuestro mañana?

«Dicen los que saben que en el Campo de Gibraltar impera la moral de frontera»

Dicen los que saben que en el Campo de Gibraltar impera la moral de frontera, que cada cual hace de su capa un sayo, que la única consigna posible es la de toma el dinero y corre. No fue así cuando sacrificamos esta Bahía para crear el principal complejo industrial de Andalucía. ¿Quien iba a decirnos que a pesar de todas las chimeneas y del empleo creado, cincuenta años más tarde íbamos a seguir batiendo plusmarcas de marginación, saltando a diario por debajo del umbral de la pobreza? Cuando confiamos en que el poder democrático iba a conseguir lo que no quisieron antes tiranos y dictadores, no imaginábamos que nuestros hospitales iban a ser asaltados por los recortes mucho antes de que los asaltaran los compinches numerosos de un camello de postín para liberarlo de la policía a punta de fuerza bruta.

Pero seguimos estando del lado de ese poder, seguimos formando filas con la inmensa mayoría de nuestra gente, que prefiere llegar a trancas y barrancas a fin de mes que a toda velocidad por las autopistas que llevan al fin de la dignidad y de la frente alta a pesar de los salarios bajos y los contratos indignos.

La geografía es tozuda y no podemos negar que el Campo de Gibraltar es el lugar de Europa por donde más droga se introduce proveniente del Reino de Marruecos, que es uno de los mayores productores de cannabis o de sus derivados del mundo. Aquí, de un tiempo a esta parte, hay armas de todo tipo, en manos de mafias que a menudo campan con impunidad por nuestras calles. Pero también tenemos almas del nueve largo, las mismas que se movilizaron hace casi treinta años para luchar contra los narcos y a favor de los zombies vencidos por la heroína, el haloperidol o la metadona.

De nuevo no tienen miedo

Aquí estamos muchos de quienes salieron entonces a la calle. Aquí están también muchas de esas personas que de nuevo no tienen miedo a que se fije en ellos la diana de quienes disparan a quemarropa contra nuestros sueños, los que amenazan a sus vecinos o a los agentes. En las últimas semanas, muchos de ellos han empezado otra vez a decir basta. Y hoy lo hacemos aquí a cara descubierta frente a los robagallinas de la droga pero especialmente frente a los reyes y a las reinas del sur que pretenden ponerle precio a nuestra vida.

Frente a los forajidos, queremos que reine la ley y que el único desorden posible sea el de aquellos que verdaderamente quieren transformar un mundo hecho a la medida de los mercaderes, esos otros que alijan desahucios y trajinan con la precariedad del resto. Cincuenta años después del mayo del 68, ya sabemos que la droga no es la suprema rebeldía, que el opio del pueblo es el opio del pueblo y que cualquiera de nosotros tiene derecho a buscar el paraíso donde quiera pero nadie tiene derecho a imponerle el infierno a sus semejantes.

Me dicen que todo esto ha provocado que se colme la paciencia de las Coordinadoras contra la droga, de sindicatos policiales y organizaciones que representan a los agentes de los diferentes Cuerpos de Seguridad del Estado, Policia Local, Vigilancia Aduanera y Policía Portuaria, y que la rabia ha logrado el milagro de que se unan todos ellos para exigir medidas urgentes a los responsables de las distintas Administraciones ante la situación límite y peligrosa que se vive en el Campo de Gibraltar tanto para los agentes de la autoridad como para la ciudadanía en general.

Asi que reclaman una nueva comisaría en La Línea, el incremento permanente de las plantillas de los cuerpos y fuerzas de seguridad, que debería ascender a setecientos agentes sin descartar las unidades UPR para La Línea, la UDYCO, el EDOA o Vigilancia Aduanera, el incremento y mejora de los medios rudimentarios de que el Estado dispone frente a la tecnología punta del crimen organizado, por no hablar de chalecos antibalas, pistolas taser o vehículos que merezcan dicho nombre.

Quieren un juzgado especializado en narcotráfico, la ampliación de las plazas de fiscales y personal administrativo, pero también penas justas pero severas que contemplen el supuesto de banda organizada, cuando a menudo el clima en las playas del desembarco roza el de una guerra de guerrillas, entre atropellos, agresiones y embestidas.

Que los que mandan, aquí, allí o en Europa, les reciban; que el Estado de Derecho sea de realmente estado de derecho y que las lanchas fuera borda que sean incautadas y subastadas no vuelvan a manos de los traficantes.

«Convirtamos la historia de hoy en una leyenda para siempre»

Sin embargo, más allá de todo ello, lo que más debiera importarnos es que aumenten las plantillas de maestros, los medios sanitarios, el abrigo de las instituciones hacia los nadie, que haya dinero legal y no sólo mercado negro, que convirtamos la historia de hoy en una leyenda para siempre, que el nombre de nuestra tierra no aparezca asociado a las páginas de sucesos y que entre nuestras dos aguas, sólo naveguen ritmos invencibles, gente con papeles que venga a buscar la vida sin encontrarse con la muerte. Que construyamos la casa común del futuro por encima de las infraviviendas y de la soledad de los suburbios que ahora llaman de alto riesgo.

Los aquí presentes os invitamos hoy a consumir la mejor droga que existe, la que logra llevarnos a planetas por explorar y a corazones por descubrir. Esa droga es la utopía y debemos aprender a descargarla desde las inmensas playas del conformismo que nos rodean».

Dicho manifiesto estaba apoyado por las Coordinadoras contra la Droga Alternativas, Barrio Vivo de Algeciras, Despierta de la Línea, el Sindicato Unificado de Policía (SUP), la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), la Confederación Española de Policía (CEP), la Asociación Española de la Guardia Civil (AEGC), la Federación Servicios a la Ciudadanía de CCOO, el Sindicatos de Policías locales del Campo de Gibraltar (Uspla), la Unión de Policías locales y bomberos de Andalucía (Uplba), Vigilancia Aduanera (SIAT), la Plataforma policial Española (Ppfcsva), el Sindicato Profesional de Policías y Bomberos (Spplb), el Sindicato UFP Algeciras, el Sindicato Policía La Línea (SPLL), el Sindicato profesional policía portuaria (Spplba), CCOO, la Unión de Guardias Civiles, UGT, la Federación Provincial de asociaciones de lucha contra las drogas Nexos, la Federación Andaluza de asociaciones de lucha contra las drogas Redes y los estanqueros.