POLÍTICA

El castillo de naipes de la sucesión de Susana Díaz

La principal preocupación está centrada en el próximo líder del PSOE-A ya que pretende agotar la Legislatura en la Junta

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, en el Parlamento
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, en el Parlamento - JUAN JOSÉ ÚBEDA
STELLA BENOT Sevilla - Actualizado: Guardado en: Andalucía

Los comentarios son por lo bajini porque nadie se atreve a abordar el tema abiertamente. Sin embargo, la mayoría de los cuadros del PSOE tiene claro que todo está previsto aunque habrá que ir paso a paso. Porque en el ejército de Susana Díaz no hay ninguna duda de que ganará las primarias del PSOE que se celebrarán el 21 de mayo. Una de las claves del asunto de la sucesión de la lideresa andaluza es que sólo se busca un sustituto para el partido. Porque la presidenta quiere mantenerse en el cargo de la Junta hasta que se agote la Legislatura.

El Palacio de San Telmo es su atalaya para hacer la oposición a Rajoy, para tener un altavoz nacional y poder participar y dirigir la mayor parte de los debates nacionales. Es consciente de que eso tiene un elevado riesgo porque no puede obviar los problemas de Andalucía pero también de que la estrategia de la confrontación con el Gobierno central es de sobra conocida en los pasillos del Gobierno andaluz.

Así, Susana Díaz permanecerá como presidenta de la Junta hasta que se convoquen las elecciones autonómicas de la primavera de 2019. Eso, siempre y cuando no haya adelanto electoral de las generales. Si eso ocurre, la presidenta andaluza sería la candidata del PSOE a la Moncloa y entonces tendría que dimitir de su cargo institucional. Pero, aún así, la solución también está prevista ya que el vicepresidente Manuel Jiménez Barrios —que tiene el aval de Ciudadanos— pasaría a ocupar la presidencia hasta que se convocasen las elecciones autonómicas.

El liderazgo en el PSOE andaluz es harina de otro costal. En primer lugar porque antes del congreso regional socialista (que se celebrará a finales de julio o principios de septiembre) tendrán que celebrarse primarias para elegir al secretario general. Uno de los hombres fuertes de Pedro Sánchez en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ya ha anunciado que presentarán a un candidato alternativo, lo que garantiza que habrá disputa.

Bicefalia descartada

Así, el sector oficial del susanismo tendrá que consensuar con la mayor parte del partido en Andalucía un candidato fuerte, que tenga buenas relaciones con la lideresa y con suficientes avales como para dirigir el partido en primer lugar y ser el candidato a la Junta en segundo lugar. Porque la bicefalia a largo plazo es una solución prácticamente descartada. Hasta ahora, todos los experimentos han salido mal y hay profunda inquietud entre los socialistas precisamente en este momento político con el PP hostigando a las puertas de la Junta.

En este contexto se barajan varios nombres pero en las últimas semanas parece que se va despejando el horizonte aunque todavía queda mucho camino por recorrer. El primero es Paco Reyes, secretario general de Jaén y con quien Susana Díaz tiene una importante deuda política. Hay quien saca a colación el llamado Pacto de Jaén, aquel que se firmó cuando Micaela Navarro estuvo a punto de disputar las primarias a Susana Díaz en 2013. Su candidatura se desarmó pero la lideresa señaló a Paco Reyes como su próximo sucesor.

Una de las opciones más sólidas parece ser la de Juan Espadas, el alcalde de Sevilla. Es un hombre de Susana, tiene experiencia en la gestión en la Junta de Andalucía, buen perfil y es valorado por su falta de aristas. Todo ello suma en el PSOE. El principal problema es que obligaría a buscar otro candidato para la Alcaldía. Otro de los nombres del bombo es Mario Jiménez, quien está trabajando mucho en la Gestora. Habrá que ver si su imagen no se ha quemado cuando todo el proceso haya finalizado.

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