Ramón Ramírez Liñán es cofundador de Navteca, una subcontrata de la NASA
Ramón Ramírez Liñán es cofundador de Navteca, una subcontrata de la NASA - ABC
HERENCIAS

Los contratos de un andaluz con la NASA, en peligro por culpa del impuesto de sucesiones

Ramón Ramírez teme perder los encargos de realidad virtual para la agencia aeroespacial porque la Junta le exige 118.600 euros por heredar de su padre

SEVILLAActualizado:

Ramón Ramírez Liñán es uno de los pocos españoles que ha cumplido el sueño americano. Con grandes dosis de ingenio y esfuerzo, Navteca, la empresa tecnológica que este programador sevillano fundó con su exmujer hace cinco años en EE UU, ha logrado vender sus aplicaciones de realidad virtual a la NASA.

La agencia espacial estadounidense la galardonó en 2016 como la mejor subcontratista del Centro de Vuelos Espaciales Goddard. Pero esta historia de éxito en la mayor potencia del mundo puede verse truncada por culpa del impuesto de sucesiones y donaciones.

El pasado 5 de abril, el empresario andaluz recibió en su domicilio de Greenbelt (Maryland) una providencia que le apremiaba a pagar antes de veinte días 118.681,93 euros por aceptar la herencia de su padre, fallecido el 19 de junio de 2007. Una deuda que este emprendedor no puede asumir si no es a costa de sacrificar su prometedor negocio justo cuando iba a expandirse a España.

De hecho, en 2017 contrató a personal español para extender la realidad virtual a otros campos como la educación y el turismo a través de la visualización de datos en 360 grados, una tecnología con una creciente demanda que puede encarnar una revolución semejante a la que protagonizó la telefonía móvil tiempo atrás.

Para trabajar en los campus que tiene la NASA, el Ejecutivo norteamericano exige a cualquier proveedor una autorización de seguridad (security clearance en inglés) «que se ve afectada negativamente por deudas con gobiernos externos porque incrementa el nivel de riesgo del individuo y puede reducir la confianza que el Gobierno federal tiene depositada en mí y en mi empresa», explica Ramón Ramírez a ABC desde el otro lado del Atlántico. «Si perdemos el security clearance por la deuda con la Administración andaluza, algunos proyectos que desarrolla Navteca serán asignados a otros de sus contratistas», se queja.

El Gobierno de EE UU exige no tener deudas con otros gobiernos para trabajar con la agencia aeroespacial

De hecho, el impuesto ya ha empezado a pasarle factura. En marzo tuvo que viajar a España para acudir a la sede de la Agencia Tributaria en Sevilla. Le habían dado cita el mismo día que entregaba un nuevo proyecto informático a la agencia aeroespacial.

En 2016, lanzó una aplicación que permitía trasladar virtualmente a cualquier espectador a la Feria de Sevilla y tener una visión esférica de cada detalle del recinto mediante el uso de un visor VR o unas gafas cardboard.

Actualmente desarrolla otras soluciones con técnicas como la nube para la central de la Nasa que pueden verse lastradas por la deuda fiscal. «También estamos haciendo visualización de datos científicos y un sistema de información geográfica en realidad virtual», explica Ramón, que ha recibido el firme respaldo de la Federación Nacional Contra el Impuesto de Sucesiones (Fencis) y la asociación Stop Impuesto Sucesiones, que preside Juan Carlos Valverde, en su cruzada contra el tributo.

Aparte de representar una pesadilla para toda su familia, que lleva diez años batallando contra la Junta de Andalucía, el impuesto puede arruinar el sueño americano del empresario. Hacienda reclama 118.681,93 euros (intereses de demora incluidos) a cada heredero del difunto Carlos Ramírez de la Lastra, un farmacéutico sevillano que invirtió sus ahorros de toda la vida en ladrillo con la creencia de que así iba a dejar asegurado el futuro a sus hijos.

El Teara anuló la liquidación dos veces por defectos, pero Hacienda ha abierto un tercer expediente

La Agencia Tributaria de Andalucía ha abierto el expediente hasta en tres ocasiones, después de que el Tribunal Económico-Administrativo Regional de Andalucía (Teara) anulara dos veces su liquidación al apreciar defectos de forma que la invalidaban. Como ningún hermano puede afrontar el desembolso, han pedido su fraccionamiento. Entre tanto, de forma inexorable ha comenzado la cuenta atrás para el embargo de sus bienes.

Como Ramón, sus cuatro hermanos, Fátima, Raquel, Carlos y Gabriel, que viven en Sevilla, han recibido las temidas cartas de Hacienda. Ya han saldado la factura del impuesto de su madre, que murió en 2011, pero la herencia de su padre sigue coleando casi una década después. Éste les dejó tres apartamentos, dos pisos en la capital y un cortijo en Villanueva del Río y Minas (Sevilla) que construyó su bisabuelo y ha sido durante años «el mascarón de proa» de la familia y lugar de recreo en los veranos de su infancia.

Dos de las hermanas lo explotan ahora como alojamiento turístico después de vender parte de la finca para obtener liquidez «porque no nos dejó un duro» y tras pedir un préstamo para rehabilitarlo porque «se caía a pedazos», apunta Raquel.

Ella y Fátima han montado una cafetería y un espacio cultural en Sevilla gracias a un crédito de 30.000 euros del ICO que siguen pagando. Con cuatro camareras en un negocio que da sus primeros pasos y la bola creciente de la deuda que amenaza con arrollarles, «estamos que no levantamos cabeza», se lamenta Fátima.

A Gabriel Ramírez ya le han embargado la nómina y tiene que alquilar a turistas una habitación en su propia casa para subsistir. Carlos, padre separado con dos hijos, se hizo cargo de la farmacia paterna. La deuda le ha obligado a rehipotecar su vivienda.

«Durante generaciones, nuestros padres nos enseñaron que había que tener un apartamento en la playa o una casita en el campo. Era «The Spanish Dream» (el sueño español), hasta que hemos descubierto que heredar es muy difícil. La mayoría no recibimos dinero en metálico para pagar», se desahoga el andaluz que ha conquistado a la NASA.