Aunque el panorama ahora mismo es desolador, los expertos son optimistas
Aunque el panorama ahora mismo es desolador, los expertos son optimistas - ALBERTO DÍAZ

«Doñana volverá a ser verde en dos o tres años»

Un comité científico-técnico trabaja ya en la restauración de la zona quemada del parque natural y estudia cómo devolver a la zona su diversidad

SEVILLAActualizado:

En Doñana, solo un mes después del devastador incendio que arrasó más de 9.500 hectáreas, se abre paso la vida. «Ya hay brotes verdes y huellas de conejos y otros mamíferos en la zona quemada», explica Miguel Ángel Maneiro, coordinador del grupo técnico-científico para la restauración del espacio natural arrasado por las llamas el pasado mes de junio. Y aunque el panorama ahora mismo es desolador, los expertos son optimistas. «Vamos a observar que el campo pasa del negro al verde en dos o tres años», explica Maneiro convencido.

Sin embargo, quienes ya trabajan en que Doñana vuelva a ser lo que era, advierten que tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo porque en 24 meses la zona vuelva a ser verde. «Eso no quiere decir que esté recuperado del todo. Los hábitats previos al fuego aún no se habrán recuperado en toda su madurez». En todo caso, el trabajo de este grupo es «ayudar, acelerar» un proceso de regeneración que es natural. Es decir, sin la mano del hombre, el espacio quemado se recuperaría igual, sí, pero más lento.

Dentro de las 11.000 hectáreas de perímetro quemado de las que haba la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, hay áreas especialmente sensibles que se han visto afectadas por las llamas. Es el caso de las dunas, de las lagunas temporales o de los arroyos atlánticos. En las zonas dunares la idea es extender arbustos y material forestal quemado para evitar la erosión del viento y que las arenas se muevan hacia donde pueden ser un problema para la vegetación. «Habrá que tumbar y extender las ramas y troncos quemados formando un dibujo de escama para proteger la zona del viento del litoral», explican los científicos.

En las lagunas temporales -balsas de agua que suben y bajan con el paso de las estaciones-, hay una diversidad biológica importantísima, porque allí viven plantas y animales adaptados a las circunstancias específicas de esta zona. «En general la zona occidental de Doñana, que es lo que se ha quemado, es de un gran singularidad y variedad y se conoce poco», explica Maneiro.

En cuanto a los arroyos atlánticos y el agua de esta zona, es «muy importante». Esas corrientes de agua son las que mantienen las lagunas temporales y los humedales, además de los acuíferos que nutren el parque natural y que, justamente ahora están de plena actualidad por la polémica entre regantes y administración por las explotaciones agrarias en la zona. «Sin esos arroyos, Doñana no sería lo que es, la mantienen viva», subraya el coordinador del grupo de expertos.

La carbonera de Moguer

Pese a que todo apunta a la carbonera de Moguer como causante del incendio, los científicos no se plantean prohibir que haya explotaciones económicas en el parque natural. «Que haya actividad en el monte no es un problema, lo ha habido siempre. El problema es que no se analice el nivel de seguridad que necesitan ciertas explotaciones y que no se establezcan medidas. O que quienes deben cumplirlas, no lo hagan». ¿Debe haber entonces una carbonera quemando leña junto a Doñana? «Lo razonable es que haya un análisis correcto del peligro y se establezcan medidas de seguridad. Y sobre todo, que se cumplan», zanja Maneiro.

De todos modos, añade este asesor técnico del parque de Doñana, incendios en este espacio natural ha habido siempre. Solo que este ha sido el más grande su historia, al menos desde que es un espacio protegido y se guardan datos de los fuegos. «Incendios ha habido y habrá siempre, es normal», tranquiliza.

Precisamente por lo inusual y devastador de este incendio, una ola de solidaridad movió a muchos ciudadanos a ofrecerse voluntarios para colaborar en las tareas de reforestación de la zona quemada. La Junta de Andalucía canalizó a través de una web ese generoso impulso.

Los expertos alientan y agradecen el gesto, pero advierten: «Como nos lancemos todos a plantar árboles podemos generar un problema, más que ayudar a solucionar nada. Imagínate que plantas donde tienen que pasar las máquinas luego, es trabajo perdido». Para evitar problemas -de seguridad para los voluntarios, de falta de efectividad de su ayuda-, proponen que este espíritu de solidaridad se canalice «a través de iniciativas coordinadas por las administración, con gente que sepa lo que hace».

Pero, ¿quiénes son los expertos que componen este comité encargado de la restauración de la Doñana quemada? Se trata de científicos expertos en cambio climático, botánica, ingenieros forestales y, además, representantes de la administración. Este grupo de expertos empezaron a trabajar antes aún de que la última llama del incendio se hubiese apagado. Su objetivo, que en el menor tiempo posible el parque de Doñana luzca como lo hizo hasta que el fuego irrumpió en su territorio. «Y eso no es algo que pase de la noche a la mañana», comenta el coordinador del grupo. «Pero contamos con una ayuda fundamental: la Naturaleza siempre se adapta», concluye.