INFORME FADSP

¿Qué falla en la Sanidad pública andaluza?

Los datos reflejan el mayor déficit de España en presupuesto, camas y personal en la Atención Especializada, cuya gestión clínica salvan los profesionales

Trasplante hepático en el Complejo Hospitalario de Jaén
Trasplante hepático en el Complejo Hospitalario de Jaén - ABC
J.J. BORRERO Sevilla - Actualizado: Guardado en: Andalucía

El deterioro de la sanidad pública andaluza puede contemplarse de un vistazo en los datos del informe sobre los servicios sanitarios de las comunidades autónomas que realiza desde 2009 la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Por primera vez Andalucía aparece en los últimos puestos del informe entre las comunidades con peor valoración, muy lejos de los puestos intermedios que ha ocupado por lo general hasta 2015.

La caída tiene que ver principalmente con varios indicadores en los que Andalucía marca los peores registros de España y todos hacen referencia a recursos fundamentales. Andalucía sigue siendo la comunidad que menos presupuesto por habitante destina a Sanidad, a pesar de que entre 2015 y 2017 ha incrementado la partida en algo más de cien euros. Cada andaluz tiene asignado 1.106,14 euros frente a los 1.633,15 euros con los que Navarra atiende a sus habitantes.

Esto tiene un reflejo inmediato en otros registros importantes. Somos la comunidad con peor ratio de camas hospitalarias de España por cada mil habitantes (2,49), la que menos equipos de Resonancia Magnética y TAC pone en servicio y la que presenta mayor déficit de médicos y personal de enfermería en atención especializada, (1,53 y 2,67 respectivamente, lejos de las cifras de Navarra, con 2,39 en médicos y País Vasco, con 4,42 profesionales de Enfermería por cada mil habitantes).

Es precisamente en el ámbito hospitalario, según los datos aportados por el estudio, donde la sanidad andaluza hace aguas. Pero el déficit se refiere a dotación de recursos. Los registros que reflejan la actividad en los centros sanitarios salvan al sistema de ser el peor de España, ya que a pesar de los recortes en presupuesto, camas y personal, los profesionales consiguen que el sistema se sitúe en puestos intermedios en cuanto a actividad clínica. Así ocurre números de cesáreas practicadas (el menor número demuestra mayor excelencia del sistema), menor coste de las altas hospitalarias o en la relación de cirugía mayor ambulatoria en el total de la actividad quirúrgica. Además, Andalucía es la segunda comunidad en pacientes atención de urgencias, con más de 669 por cada mil habitantes. Los datos referidos a listas de espera, en los que los que Andalucía también ocupa posiciones medias, ponen de manifiesto un sistema infradotado y muy tensionado.

Esto tiene incidencia en la imagen que poseen los usuarios de la sanidad. Andalucía ha ido perdiendo progresivamente puntos en el grado de satisfacción sobre la gestión de la «joya de la corona», que según la presidenta Susana Díaz es la sanidad en el contexto de los servicios públicos esenciales. Curiosamente no está en las primeras en cuanto al porcentaje de usuarios que opta por la Sanidad Pública ante una hospitalización, con un 61,4 por ciento, cifra muy lejana al 80,4 por ciento de la sanidad Navarra, el mejor sistema según el informe, a pesar de que esa comunidad cuenta con una muy prestigiosa cartera de servicios en la sanidad privada.

Otro dato significativo de la gestión del SAS es que, siendo el sistema con mayor porcentaje de genéricos expedidos por receta, no es la comunidad que más rebaja el gasto farmacéutico per cápita, algo que corresponde a Baleares, seguida de Madrid y Cataluña.

El informe da fundamento a las protestas que desataron la crisis sanitaria del Gobierno andaluz. Una crisis que ahora pretende atajar con una amplia reforma en la Atención Primaria, que la presidenta presentará en los próximos días y que se nutrirá de las futuras convocatorias de empleo público, aunque a la vista del informe Fadsp, el problema está en la Atención Especializada.

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