Dos operarios luchan contra las llamas en Gibraleón
Dos operarios luchan contra las llamas en Gibraleón - ALBERTO DÍAZ

El fuego marca un año negro para Huelva

Los numerosos incendios dejan cuantiosos daños económicos y un desastre ecológico notable

HUELVAActualizado:

Bosques devorados por el fuego desde la costa hasta la sierra han dejado paisajes desoladores en los últimos meses en Huelva, donde sólo hasta finales del pasado agosto, se contabilizaron 108 incendios forestales que cambiaron el verde de extensas masas de pinares (unas 10.500 hectáreas arrasadas) en grises ceniza y troncos ennegrecidos.

Cuando la provincia comenzaba a respirar y a hacer balance, con septiembre ya en rodaje, el fuego reaparecía para no dar tregua y sobrevolaba de nuevo las sospechas por la intencionalidad de los incendios. La Granada de Riotinto, a las puertas del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, comenzaba a arder y las llamas avanzaron en dirección noreste hasta alcanzar y tocar de lleno a Zufre. Se sumaban casi otras 4.000 hectáreas afectadas.

Un mes después, los investigadores de la Guardia Civil han puesto ya en manos de los juzgados de Aracena el informe sobre las circunstancias del incendio y la zona en la que comenzó, cerca del pueblo. A partir de ahora, la autoridad judicial determinará si abre diligencias para tratar de dar con el autor o autores.

«La situación es catastrófica —se lamenta Joaquín Duque, ganadero—, un desastre ecológico que además acaba con el trabajo y el sudor de toda una vida y con la cartera, es una barbaridad. Nunca ha habido tantos incendios y, cuando había alguno, la misma gente del pueblo salía y los apagaba. Esto es de locos…»

Desde la organización agraria Asaja Huelva se ha lanzado también una llamada de auxilio, con una primera estimación de daños sobre la mesa, que calculan superarán los 12 millones de euros. Las fincas afectadas están dedicadas de forma mayoritaria a aprovechamientos forestales, pérdidas a las que hay que sumar las que se derivan de la interrupción de la actividad ganadera y agrícola y el obstáculo de criar el ganado con la pérdida de pasto y bellota.

Propiedades quemadas

En este último incendio, han ardido una finca pública de unas 1.800 hectáreas. Pero hay más daños. Pasto de llamas fueron también unas diez o 15 propiedades de particulares, dehesas de encinas y alcornoques, concretó el propietario de una de las fincas afectadas, Guzmán Marcos Fal.

Los afectados están en conversaciones con las administraciones para hacer una valoración definitiva de daños y solicitar a la Junta la apertura líneas específicas de los Planes de Desarrollo Rural (PDR), a los departamento de Agricultura y Medio Ambiente, que contemplan la reparación de los daños causados a los bosques por incendios, desastres naturales y catástrofes. Una de estas líneas es la que se aplicó el pasado año por las inundaciones en Málaga y Almería y consideran que es aplicable en este caso.

«Es el momento de que todo el mundo ponga de su parte y apoye» las medidas encaminadas a paliar los efectos del fuego y reforestar las zonas afectadas, consideró Marcos.

Mientras los damnificados por el fuego de La Granada están pendientes de balances y recibir ayudas, el más devastador de los incendios registrados este verano en Huelva, en el paraje Las Peñuelas en Moguer que afectó a una superficie de 8.500 hectáreas en el entorno de Doñana, sigue bajo investigación judicial.

Varios focos

Entre ambos, Minas de Riotinto, otra de las zonas más castigadas por las llamas, donde en el plazo aproximado de una semana —en julio— se registraron dos incendios en la misma zona, en el paraje Bellavista. En el primero de ellos se detectaron dos focos, uno próximo a la Corta Atalaya —la mina a cielo abierto mayor de Europa— y otro junto al barrio inglés, «eso sin sumar otros doce conatos que se controlaron rápidamente», concretó la alcaldesa, Rosa Caballero.

«Se te queda un sentimiento de impotencia y rabia… Un siniestro así te coge las vueltas, no tienes recursos para impedirlo y sólo podemos cruzar los dedos, mantener la serenidad y la cabeza fría. El Ayuntamiento no tiene medios y tenemos que esperar la ayuda», manifestó.