El joven Marcos Rosa, en el hospital
El joven Marcos Rosa, en el hospital - ALBERTO DÍAZ

Marcos desafía a la leucemia con una legión de donantes

Un joven onubense multiplica por veinte las donaciones de médula con una campaña viral en red

HUELVAActualizado:

Nos habla desde el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, del que espera salir en los próximos días para estar el primer domingo de diciembre en las bancadas del Nuevo Colombino de Huelva. Es recreativista de corazón: «Estamos en racha y quiero ir al partido». A menos de dos meses de cumplir los 27, Marcos Rosa lleva una década entrando y saliendo de los hospitales. Desde que le diagnosticaron leucemia ha tenido dos recaídas y su cuerpo ha tenido que batallar con el cáncer y con un tratamiento agresivo en exceso, tanto que una tercera vez se intuye de una dureza extrema. «El trasplante (de médula) era la última opción» —dice—. Le ha llegado el momento.

Sin pretenderlo y casi sin verlo venir, este onubense ha puesto en marcha una campaña de donación de médula que ha dado la vuelta a España y ha comenzado a rodar por el mundo a través de redes sociales (#donatumedula #ayudameaconseguirlo), convirtiéndose en el sucesor involuntario del malagueño Pablo Ráez. «Lo hacemos por los que estuvieron, como Pablo, por los que estamos en la lucha, y por los que lo estarán», concreta.

Hospital de referencia

Tras su ingreso el 6 de noviembre, a raíz de su última recaída, y el inicio de la campaña en los días inmediatamente posteriores, las donaciones en el Centro de transfusión, tejidos y células del hospital onubense se dispararon sin previsión alguna, pasaron de las 20 que hubo entre el 1 y el 8 de noviembre, a las 420 que se registraron desde el 8 al 14 del mismo mes. «Esas donaciones son sólo en mi hospital de referencia…. Me llegan mensajes desde otros puntos de Andalucía y de otras muchas provincias de España».

Ha sido como una ola que ha llegado de repente y con mucha fuerza, la misma que se desprende de su voz a pesar de la fatiga por el tratamiento, que no es poca ni fácil de llevar. Sus dos mejores amigos están detrás de la ola de Marcos Rosa. A los dos días de su vuelta forzosa al hospital, se presentaron disfrazados, para apoyarlo, y se hicieron una foto que fue directamente a Facebook y a Instagram. Así encendieron una llama que ha ido creciendo en las últimas semanas, de la misma forma que hizo Ráez. «Cuando nos dimos cuenta de lo que estaba ocurriendo, quisimos que se convirtiera en algo grande», comenta.

«En esto hay que ir partido a partido, sería una angustia mirarlo de otra forma», afirma

Sus hermanos no son compatibles, y aunque su hermana sí lo es, no es viable al estar embarazada. Marcos tiene dos o tres meses para encontrar donante, como una especie de carrera a contrarreloj de la que dice no ser consciente. «En esto hay que ir partido a partido, sería una angustia mirarlo de otra forma». El suyo es un planteamiento de ganador. «Sé que va a llegar», afirma el joven.

Tiene el convencimiento de que la campaña de donaciones que impulsa desde hace un mes no le repercutirá directamente a él, aunque quede un resquicio abierto y «pueda sonar la flauta». Se trata de aumentar el Banco de Donantes de Médula Ósea y las probabilidades y opciones de los enfermos de leucemia.

«Siempre lo digo e insisto, donar no es doloroso, no cuesta nada, es como hacerte una analítica de sangre con el valor de ofrecer una ayuda muy directa. Si te llaman porque una familia lo necesita, sabes que vas a salvar una vida, es muy gratificante para cualquier persona saber que puedes salvar a otra». Ese es el mensaje.