Un coche destrozado tras un accidente de tráfico en Huelva
Un coche destrozado tras un accidente de tráfico en Huelva - ABC
TRÁFICO

Las muertes en las carreteras de Andalucía se disparan en 2017 un 21%

En el día mundial de recuerdo de las víctimas de accidente de tráfico, los datos de siniestralidad en Andalucía son los peores en años

SEVILLAActualizado:

Mañana se conmemora el día mundial del recuerdo a las víctimas de accidente de tráfico. Solo el año pasado, este tipo de sucesos dejó 303 muertos en Andalucía, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), dependiente del Ministerio del Interior. En los que va de 2017, las cifras ya se han incrementado un 21 por ciento sobre el mismo periodo de 2016 hasta los 182 muertos en las 24 horas siguientes al siniestro -a 30 días, como están el resto de las cifras, se espera que sea mucho más alta-. Son los peores datos desde 2011, pero lejos aún de los 650 fallecidos de 2007 o los 522 muertos de 2008.

El grueso de los decesos al volante, indican desde la DGT, se produce en las vías interurbanas (206 óbitos en el año pasado). Esas son las zonas más peligrosas y donde es más probable perder la vida al volante. Los menos, dentro de las ciudades (97 para toda Andalucía en 2016), una tendencia que se repite todos los años en la misma proporción.

No solo las muertes han aumentado. También las demandas de asistencia tras un accidente. Según la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES), en lo que va de 2017 han atendido un 12 por ciento más de llamadas. El aumento más importante se produce en Málaga (+50 por ciento) y Huelva (+9 por ciento). «Se trata de provincias turísticas y los accidentes se producen sobre todo en vacaciones y fines de semana», explica el director asistencia de EPES, José Javier García. «Ahora que viene un puente y luego la Navidad, subirán las cifras», vaticina.

Coincide en el aumento de accidentes en Andalucía María Ángeles Villafranca, la delegada en la comunidad de la organización Stop Accidentes: «Han subido las muertes y los accidentes una barbaridad -explica-, sobre todo en carreteras secundarias de la zona de Huelva y Cádiz». Villafranca sostiene que esa parte de Andalucía «está abandonada» y culpa a la Junta de Andalucía: «No están haciendo nada bien en materia de accidentes».

Esta representante de Stop Accidentes, que llegó a la asociación tras perder a su hijo en un accidenteprovocado por un conductor bebido que iba hablando por el móvil, es especialmente dura contra lo que llama «mentiras de la gente». Para ella «no es verdad que la Guardia Civil tenga “afán recaudatorio”-dice- porque si no haces las cosas mal, no te multan». Y tampoco cree que los accidentes de tráfico deban llamarse así: «Los accidentes no se pueden evitar y esto sí».

Dinero a los heridos

Una de las reivindicaciones de Stop Accidentes es que se aumenten los tiempos en los análisis de siniestros. «Después de un accidente de tráfico te dan 30 días para morirte... o para vivir», indica indignada Villafranca. Eso quiere decir que «si te mueres el día 31 ni tienes indemnización ni entras en las estadísticas de muertos por accidente de tráfico. Ponen muerte natural», se queja. «Y eso que antes era peor, había 25 días», recuerda.

«Hay padres cuyos hijos se han quedado parapléjicos y me vienen a preguntar por las indemnizaciones -cuenta- y yo les digo que se preocupen primero por tener una cama adaptada, una grúa para la ducha, silla de ruedas... Hay quien se cree que ese dinero es para irse de vacaciones y es para adaptar tu casa y luego tu vida».

«Airbag» mortal

Para no tener que llegar a las indemnizaciones, hay que pensar primero en evitar los accidentes: cero alcohol, nada de drogas, evitar las distracciones. Y es usar los medios de protección: «Es fundamental ponerse el casco y llevarlo atado, el cinturón y también las sillas para los niños», explica el director asistencia de EPES. «La gente no entiende que un «airbag» puede matar a un niño si está sentado en el asiento de delante del coche -advierte- o que el casco sin abrochar sale volando y no protege».

José Javier García pone el acento sobre otro elemento que suele pasar por alto a los conductores: el peligro de los coches eléctricos. «Llevan unas baterías muy potentes. Si se corta la chapa para sacar víctimas, hay riesgo de morir electrocutado», explica. «Pero no hay peligro ninguno en tocar la carrocería o ayudar a los heridos. El problema es solo si se corta la carrocería, y eso lo hacen los bomberos», añade.