Muchos padres tendrán que sacar a sus hijos de la guardería si no les conceden las ayudas
Muchos padres tendrán que sacar a sus hijos de la guardería si no les conceden las ayudas - - Ana M. Díez

«Me obligan a tener a mi hijo en una fecha para optar a la ayuda de guardería»

La Consejería de Educación tiene sin resolver cientos de recursos de familias que están esperando ayudas para las guarderías de sus hijos

SEVILLAActualizado:

Cuando a Saray García Mato (37 años) le llegue, por fin, la respuesta de la Junta de Andalucía a la ayuda que solicitó, tal vez tenga que retirar a prisa y corriendo a sus dos hijas mellizas de la guardería en Sevilla donde las tiene matriculadas desde principios de año. Si la Consejería de Educación le deniega a esta madre trabajadora la bonificación de las plazas contemplada en el nuevo decreto que regula este ciclo, los efectos en su economía doméstica pueden ser devastadores. A la zozobra de tener que dejar el trabajo para dedicarse por entero al cuidado de sus hijas, se suma una deuda que no para de engordar cada mes que pasa sin saber si la Administración va a financiar las plazas. Tendría que abonar al centro las cuotas correspondientes a los meses en los que sus dos bebés han estado inscritas. Una catástrofe si se tiene en cuenta que cada plaza con comedor cuesta 278,88 euros al mes.

Saray, que se acogió a la convocatoria extraordinaria de plazas abierta en enero, no quiere ponerse en lo peor, aunque a día de hoy no puede descartar nada.«He llamado varias veces a la Junta de Andalucía y no sabe cuándo va a salir la lista de admitidos», se queja esta madre de familia numerosa a la que incluso se le ha pasado por la cabeza la idea de dejar su trabajo como limpiadora a media jornada si su solicitud cayera en saco roto. «La resolución de las bonificaciones que se presentaron en enero de 2018 aún no se encuentra disponible. Deberá mantenerse a la espera». Fue la escueta respuesta por correo electrónico que le dieron el pasado jueves desde el Centro de Atención a la Comunidad Educativa.

El suyo no es un caso aislado. El nuevo decreto autonómico aboca a la incertidumbre a cientos de «Sarays» en toda Andalucía. La Consejería que dirige Sonia Gaya tiene sin resolver desde septiembre cientos de recursos de reposición relativos a alumnos excluidos del proceso, correspondientes a las dos convocatorias extraordinarias abiertas en septiembre y enero, en las que se sacaron cerca de 10.000 plazas.

Lista de beneficiarios

Tampoco ha salido la lista provisional de beneficiarios del proceso que se cerró el 31 de enero. El retraso burocrático a la hora de tramitar las «chiquibecas» no sólo preocupa a los padres, muchos de ellos mileuristas, que no saben si van a poder pagar la abultada factura de la guardería con efecto diferido. También pende como una espada de Damocles sobre los ingresos de los 1.900 centros de educación infantil concertados con la Junta, que deberán reclamar la deuda a las familias si la resolución es denegatoria. Entre tanto, ellos están corriendo con todos los gastos, incluido el comedor.

El problema tiene su origen en la nueva norma autonómica que regula el primer ciclo de Educación Infantil en Andalucía (de cero a tres años), que ha modificado desde este curso las tablas salariales y los tramos de bonificación. La Agencia Pública Andaluza de Educación, el ente de la «administración paralela» de la Junta encargado de gestionar las ayudas, se ha visto desbordada por las solicitudes y recursos presentados.

«La agencia no es capaz de resolver los recursos», se lamenta María Isabel Uncala, presidenta de la Asociación de Escuelas Infantiles Unidas. «Han delegado en ella una cantidad de responsabilidades administrativas que deberían llevar los funcionarios», advierte. Debido a este colapso burocrático «se están viendo perjudicados muchas familias y centros». «Hay centros a los que se les deben más de 10.000 euros. Si lo multiplicas por gran parte de los 1.900 conveniados este curso, estamos hablando de mucho dinero», apunta.

No hay reunión de la Mesa de Educación Infantil de Andalucía donde esta patronal no solicite que se derogue el decreto. «El sistema no nos gusta; los problemas han aumentado muchísimo y no nos queda más remedio que ponerle parches al decreto para limar todos los flecos, como los llama la consejera», advierte Uncala.

Esos «flecos» han acabado expulsando del sistema a otra madre, Maite Gómez. «A mi niño lo tuve que sacar de la guardería porque primero me dijeron que me bonificaban la plaza al 60% y luego que no me bonificaban nada. Yo no llego a mileurista y mi marido cobra mil euros», relata Maite, que trabaja como administrativa en una empresa. «Con mi sueldo y una hipoteca, es imposible, no puedo pagar 300 euros al mes», clama. Como consecuencia, desde enero la «guardería», por llamarla de alguna forma, se ha trasladado a la casa de sus padres. La crisis económica ha convertido a los abuelos en una pieza aún más imprescindible en las familias. Sin ellos, hogares como los de Maite estarían perdidos. «En la Administración no piensan en las familias. No se facilita la conciliación con el trabajo. Yo tengo que pagar ahora al centro la diferencia hasta el 40% que tuve sin bonificar desde septiembre hasta enero», afirma esta madre. A Saray García se la llevan los demonios cuando escucha a los políticos hablar de conciliación de vida familiar y laboral. «Hay momentos en que tengo que apagar la televisión. No me creo nada de lo que dice Susana Díaz. Lo de conciliar no lo ponen fácil», explica.

Para inscribir al bebé en una guardería es obligatorio que al menos haya cumplido 16 semanas en el último día de presentación de la solicitud. Esta es otra fuente de problemas. Los niños que hayan nacido desde mediados de octubre en adelante no tienen posibilidad de optar a ayudas, porque la última convocatoria se abrió a mediados de enero y deben esperar a la nueva convocatoria ordinaria en el próximo curso. «La Junta debería encontrar una fórmula jurídica para dar cobertura a estos bebés porque no se puede discriminar a las familias por la fecha de nacimiento de sus hijos», plantea la presidenta de la patronal. Saray García, que dio a luz en julio a sus mellizas, se topó con este escollo. No pudo matricularlas en septiembre. «La Junta me obliga a quedarme embarazada en una fecha para poder cobrar una subvención», afirma indignada.

Las dificultades afectan también a las familias con menos recursos. «Nos encontramos con la paradoja de que un niño en grave riesgo tendría que abonar la plaza al cien por cien para matricularse fuera de las convocatorias, salvo que se escolarice en un centro de la Junta y sólo hay 171 de este tipo en Andalucía», señala Uncala.

La Consejería de Educación explica que para recibir ayudas la guardería tiene que estar adherida al programa de subvenciones y «presentar la solicitud en convocatoria ordinaria o extraordinaria». En la respuesta facilitada recientemente a ABC, fuentes de este departamento especifican que las plazas en las escuelas infantiles directamente gestionadas por la Junta están exentas de solicitar ayudas.

Fallo informático

Respecto a los retrasos en la resolución de los recursos, Educación asegura que «una vez que estén todos se publicarán oficialmente». Añade que, en todo caso, «mientras tanto las familias no están pagando ningún servicio», que corre por cuenta del centro. Reconoce que «como todo nuevo sistema» ha habido que hacer mejoras. «Así, un fallo informático en la gestión de las solicitudes ha provocado que una serie de familias no estuviesen en la lista definitiva de beneficiarios». De ahí, el aluvión de recursos presentados. Asegura que las familias pueden acceder a una plaza vacante en cualquier momento aunque para acceder a ayudas debe atenerse a los plazos de las convocatorias.

No obstante, la Junta celebra que la puesta en marcha del nuevo sistema de ayudas ha facilitado ofertar 15.016 plazas más que el pasado curso. «Ha permitido que casi la mitad de las familias recibirán este servicio de forma gratuita y más del 87% de los alumnos matriculados contarán con ayuda», concluyen.