Susana Díaz y Manuel Jiménez Barrios en la última sesión de control al Gobierno en el Parlamento
Susana Díaz y Manuel Jiménez Barrios en la última sesión de control al Gobierno en el Parlamento - JUAN FLORES

La «operación Chiqui» de Susana Díaz ya está en marcha

Susana Díaz sigue defendiendo que es compatible ser Secretaria Federal del PSOE y presidenta. Pero ya tiene preparada la alternativa

SEVILLAActualizado:

El camino iba a ser muy duro y lo sabían pero no esperaban que se tornase insoportable. Y casi está llegando a esos extremos. La campaña a las primarias del PSOE que está realizando Susana Díaz ha generado tal presión política que el próximo día 21, cuando los militantes socialistas están congregados en las urnas, se atisba como una liberación.

La sesión de control al Gobierno andaluz celebrada ayer en el Parlamento fue reveladora de la situación en la que se encuentra Susana Díaz. La presidenta tuvo que escuchar de sus rivales políticos que tiene «desgana», que está «aburrida de Andalucía», que la principal característica de su Gobierno es la «inacción», que gobierna a golpe de «whatsapp en el AVE o en el coche», e incluso que sus palabras no sólo no convencen sino que además, «generan más dudas que garantías».

Susana Díaz se defendía desde su escaño arropada por el grupo socialista que le aplaudía en cuanto tenía la menor oportunidad pero su actitud evidenciaba la compleja situación en la que se encuentra. La presidenta leyó todas y cada una de las respuestas que tenía preparadas para replicar a los portavoces. Y no suele ser su costumbre. Todo lo contrario. Susana Díaz se prepara a conciencia sus intervenciones en el Parlamento y, aunque siempre lleva documentación y la tiene delante, rara es la ocasión en la que la consulta.

El debate

Los esfuerzos de la aspirante a las primarias y de todo el equipo que la rodea como una guardia de corps están concentrados en arañar los máximos votos posibles antes del próximo domingo. Se han dado cuenta de que, hasta ahora, han minusvalorado las fuerzas de su rival y de que quedan pocos días para sumar cuanto sea posible. Susana Díaz y su entorno son conscientes de que los debates no son su principal arma política, a pesar de lo cual quieren transmitir tranquilidad ante el que se celebrará en la sede de Ferraz el próximo lunes 15 de mayo con Pedro Sánchez y Patxi López.

La lideresa andaluza está centrada en este debate porque sabe que no puede cometer ningún error. Cualquier desliz puede ser fatal. Por cierto que el combate entre los tres candidatos socialistas se podrá ver en Andalucía TV, la tercera cadena de la RTVA.

Su dedicación a las primarias —este viernes está en Madrid donde participa en una entrevista con Susanna Grisso en Antena 3 y por la tarde viaja a Mataró (Cataluña es un territorio por conquistar)— no quiere decir que haya dejado margen para la improvisación. De hecho, la «operación Chiqui» ya está más que bendecida.

La presidenta ha dicho públicamente en numerosas ocasiones que es perfectamente compatible el cargo de Secretaria Federal del PSOE con el de presidenta de la Junta de Andalucía. Pero ella misma es consciente de lo limitada que será esta convivencia. Todavía no ha puesto nada más que un pie en Madrid y su Gobierno ya está acusando las críticas y el desgaste político que les está suponiendo. Y hay una cosa que está clara: No va a poner en riesgo el poder del PSOE en la Junta.

Por eso ha preparado cuidadosamente su relevo para cuando llegue el momento. El vicepresidente del Gobierno, Manuel Jiménez Barrios (a quien coloquialmente llaman Chiqui) se hará cargo de la presidencia de la Junta de manera interina para liberar a Susana Díaz de la presión política y que ella pueda concentrarse en «coser el PSOE». Ya es conocido que Jiménez Barrios mantiene unas buenas relaciones con Juan Marín, líder de Ciudadanos, y quien tiene la última palabra para votar su investidura.

Pero no será el candidato a las siguientes elecciones autonómicas que deben celebrarse en la primavera de 2019, aunque es posible que puedan adelantarse. El PSOE andaluz estará preparado ya que en su Congreso Regional, que se celebrará en julio o en septiembre próximos, elegirán al próximo secretario general, al sustituto de Susana Díaz en Andalucía que será también el presidenciable para las siguiente cita electoral.

¿Y si pierde?

El problema está en si Susana Díaz pierde las elecciones internas de su partido porque es una posibilidad que ni siquiera contemplan y para la que no tienen plan alternativo. El PP andaluz es consciente de este flanco débil y por eso Juanma Moreno centró ahí su debate con Susana Díaz en el Parlamento. «Andalucía no es un cuartel de invierno para volver a palos. Quien mucho se ausenta pronto deja de hacer falta», le dijo con sorna. El enfrentamiento entre ambos se enzarzó hasta tirarse a la cara los respectivos trapos sucios de sus partidos, los dos en crisis internas. Claro que también hay quien dice que el mayor partidario de que Susana Díaz gane las primarias es Juanma Moreno.