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Andalucía
Susana Díaz y Pedro Sánchez en la última ocasión en la que estuvieron juntos, en julio de 2017 - J.M. SERRANO

Pedro Sánchez baraja empezar en Andalucía su nueva ruta por España

Desde el pasado mes de julio no comparte ningún acto público con Susana Díaz. Ferraz todavía no ha tomado la decisión definitiva ni ha informado al PSOE andaluz

SEVILLAActualizado:

La dirección federal del PSOE está trabajando a marchas forzadas para preparar la agenda política de Pedro Sánchez en el año que acaba de comenzar. Su número dos, José Luis Ábalos, ya ha anunciado que el secretario general va a volver a la carretera para retomar el contacto con los militantes en particular, y con los ciudadanos en general, tras el obligado paréntesis por la situación de Cataluña. Pero los detalles todavía no han trascendido porque las decisiones se están tomando en estos días. Eso sí. Se prepara un recorrido de impacto que consolide la figura política de Pedro Sánchez ante un incierto calendario electoral.

Su equipo está barajando que sea precisamente Andalucía la primera parada de este periplo por toda España, una apuesta arriesgada y en la que están sopesando las ventajas y los inconvenientes que tendría. Sánchez no ha vuelto a pisar Andalucía desde el congreso regional que reeligió a Susana Díaz en el último fin de semana del mes de julio. Desde entonces ha coincidido con la lideresa en el Comité Federal pero no han participado en ningún acto juntos.

En aquella cita veraniega, Pedro Sánchez salió corriendo del hotel donde se celebró el cónclave andaluz tras un encuentro frío y en el que Susana Díaz le advirtió que no la obligase a elegir entre las dos lealtades: el PSOE y Andalucía. Sus conversaciones telefónicas desde entonces han sido breve y de cortesía, una sobre Cataluña y otra sobre la financiación autonómica y su relación, si bien es correcta, dista mucho de ser cordial.

Los socialistas no quieren obviar la importancia que tiene Andalucía en unas elecciones generales y por eso se plantean este gesto mucho más que simbólico. Significaría también para Pedro Sánchez mostrar su liderazgo interno, algo que le reclaman muchos de sus seguidores andaluces que se han enfrentado a congresos locales y de las agrupaciones más pequeñas defendiendo su bandera en un territorio claramente hostil. Además, Sánchez mostraría así que ya se están superando las divisiones internas que lo enfrentaron a Susana Díaz y que ahora ya el PSOE es un partido unido.

Ambiente enrarecido

En el otro lado de la balanza está el miedo a pinchar en un acto público. La falta de entusiasmo del partido en Andalucía podría complicar el retorno de un Pedro Sánchez a la escena política precisamente cuando su objetivo es reforzar su imagen como hombre de Estado.

Por si acaso, nadie ha informado a la federación andaluza de manera oficial. Primero se decidirá si se opta por Andalucía o la elegida es Madrid (otro feudo sensible para el socialista donde también tiene problemas internos que resolver) y, cuando los detalles estén totalmente dispuestos, se hablará con San Vicente para informar. Desde luego, la visita a Andalucía se va a producir en este recorrido por España. Lo contrario sería un escándalo y en el PSOE precisamente quieren evitarlo.

Hay otro asunto que flota en el ambiente enrarecido entre Susana Díaz y Pedro Sánchez. El PSOE sólo ha empatado el crucial partido en Cataluña a pesar de que Iceta es uno de los principales soportes del actual líder socialista, un resultado que se ha logrado apartando a Susana Díaz de la importantísima campaña electoral a pesar de los 600.000 andaluces que hay oficialmente en Cataluña. Y, además, con una Inés Arrimadas exhibiendo su origen andaluz en todas las ocasiones posibles.

También Susana Díaz pasa por momentos de cierta debilidad. La secretaria general de los socialistas andaluces sabe que su cargo orgánico no corre peligro pero también que ha perdido fuelle como lideresa indiscutible. Es más, algunos de sus más leales colaboradores tienen las orejas tiesas ante ciertas citas de la vieja guardia que se reúne con asiduidad con la excusa de recordar tiempos pasados. Parecen ser encuentros inocentes pero los protagonistas, muchos de ellos en la foto de la tortilla, no suelen dar puntadas sin hilo.

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