Ángel Ojeda, a su salida de los juzgados de Sevilla en mayo de 2016
Ángel Ojeda, a su salida de los juzgados de Sevilla en mayo de 2016 - ROCIO RUZ
FORMACIÓN

La Policía denuncia una red criminal del exconsejero andaluz Ojeda para «enriquecerse» con cursos

La UDEF destapa el «tráfico» de favores entre la Junta de Andalucía y el empresario a través de comprometedores correos electrónicos

SevillaActualizado:

El exconsejero andaluz de Hacienda Ángel Ojeda Avilés es «la cúspide» de una «organización criminal perfectamente estructurada» ideada y controlada por él «con la única finalidad de obtener el mayor número de subvenciones de la Junta de Andalucía posible y enriquecerse mediante métodos irregulares e ilícitos».

Esta es la contundente conclusión a la que llega la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) de la Policía Nacional tras analizar montañas de documentación (facturas, bases de datos, informes y tablas de Excel) requisadas en las oficinas del Grupo Prescal, buque insignia del «entramado empresarial» dirigido por el antiguo político socialista. Entre 2008 y 2011 acaparó 52,6 millones de euros a través de fondos públicos para cursos de formación de parados y trabajadores.

En un informe policial al que ha tenido acceso ABC, entregado hace pocos días a María Núñez Bolaños, la juez que investiga el supuesto desvío de dinero público por parte del empresario, la UDEF destapa una red de favores hacia él por parte de los responsables del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), la agencia autonómica encargada de gestionar estos programas de ayudas. El examen de numerosos correos electrónicos intervenidos y enviados por los principales actores de la trama pone de manifiesto «un posible tráfico de influencias en relación con determinados cargos y empleados de la Junta de Andalucía, algunos de ellos con capacidad de decisión dentro del SAE», señala el atestado.

La «galaxia» de empresas de Ojeda acaparó 52,6 millones de euros en fondos públicos para cursos

El rastro de los cibercorreos conduce a la Policía hasta la cuñada del ex alto cargo, María Teresa Florido Mancheño, entonces directora general de Formación Profesional para el Empleo en la Junta. Ángel Ojeda, consejero de Hacienda entre 1987 y 1990, envió en 2011 mensajes electrónicos a su familiar para «intentar influir de un modo u otro en las adjudicaciones de subvenciones», según advierte la UDEF.

Este «trato de favor» adoptó distintas formas: contratación de familiares de cargos de la Administración en sociedades de Ojeda, entrega de regalos a funcionarios, «la obtención de información privilegiada» sobre la baremación de las solicitudes de ayudas y «concesiones irregulares» de subvenciones excepcionales para formar y contratar a extrabajadores de la factoría automovilística Delphi.

La UDEF describe un engranaje complejo en el que el exconsejero utiliza a presuntos «testaferros», familiares y socios que sitúa en «puestos visibles» de sus asociaciones, fundaciones y demás entes «para intentar desvincular éstos de su persona y la supuesta relación entre ellas mismas». Los investigadores no dudan en señalar al exconsejero como ideólogo de esta mecánica. Aluden a la confesión que hizo a su yerno en un correo en enero de 2012: «El despegue comienza cuando habiendo visto que la forma de conseguir más cursos de la Junta era a través de asociaciones, creé varias de ellas».

Serpro S.L. constituía una pieza importante del Grupo Prescal. Es la empresa «ideada por Ojeda y sus colaboradores, con el asesoramiento jurídico de Fernando Yélamos, para la contrafacturación a los docentes de los cursos impartidos, por servicios ficticios, logrando con ello el desvío de más del 50 por ciento de los fondos públicos que deberían haber sido destinados a la docencia», recoge el atestado policial. La norma obliga a destinar por lo menos el 40 por ciento de la cuantía de las ayudas a los profesores de los cursos de formación.

La parte más comprometedora de la investigación de la UDEF son los mensajes enviados a Ojeda y a socios y colaboradores suyos «desde los propios correos oficiales de la Junta de Andalucía» para «la solicitud de colocación de familiares o amigos» de cargos públicos y jefes de servicios encargados de la gestión de las subvenciones. Las peticiones de «enchufes» le llegan desde distintos escalafones de la Administración. Su cuñada le remite a Ojeda currículos de varias personas para que «les consiga un puesto de trabajo». Entre ellos, figuran los de la propia hermana de Teresa Florido y de un sobrino de Aurora Cosano, quien fuera delegada provincial de la Consejería de Empleo en Sevilla.

Recomendaciones

Alonso Solís, entonces jefe de Gestión y Programación Profesional de la Consejería de Empleo, envió un currículum de M.A. Solís, contratada por Forpe. Otra empleada pidió a Federico Díaz Barby, gerente financiero de Prescal, que colocara a «la recomendada por Manuel Gavilán», jefe de Servicio de la Delegación del SAE en Córdoba.

Otro técnico de Prevención Riesgos Laborales en la Junta dirigió a Eugenio Díaz, socio de Ojeda, «el currículum del hijo de una compañera de trabajo para que le metiera en algún curso de aeronáutica». «Es inspector de la Junta y nos vendría muy bien», comenta Díaz al gerente de Prescal. En otro correo, el propio exconsejero responde a la secretaria general de Instituto Andaluz de Administración Pública, Julia Serrano, que le había enviado otro currículum de un conocido: «Se lo paso a mi director a ver qué podemos hacer. Lo tomamos con mucho cariño».