Andalucía

«Los protocolos de la Junta contra el acoso escolar son papel mojado»

En Andalucía se han duplicado las denuncias por bullying en 2016 y los padres de la víctimas se sienten «desamparados» ante el «ocultismo y la pasividad» de instituciones y colegios

En el taller de defensa personal de Iapae, lasvíctimas de acoso aprenden a prevenir y controlar el miedo - JUAN JOSÉ ÚBEDA
Víctimas de acoso escolar durante un taller de defensa personal - JUAN JOSÉ ÚBEDA
Víctimas de acoso escolar durante un taller de defensa personal - JUAN JOSÉ ÚBEDA
ROCÍO DOMÍNGUEZ RUIZ DE CASTRO Sevilla - Actualizado: Guardado en: Andalucía

«Mamá, papá: No puedo seguir luchando. Me voy a rendir». Estas podrían haber sido las últimas palabras de Pedro, de solo nueve años, si Lidia, su madre, no hubiera encontrado a tiempo la grabación que escondía en su habitación a modo de despedida. Además de aislarlo, algunos de sus compañeros se mofaban diariamente de él a gritos de «gordo, piojoso o caramierda», llegando incluso a aprovechar la ausencia del profesor para agredirlo físicamente. El de Pedro no es un caso aislado.

De hecho, Andalucía es la comunidad autónoma con mayores tasas de acoso escolar de toda España según el informe Cisneros X, cuyos resultados estiman que el 27 por ciento de los alumnos andaluces ven lastradas sus vidas por el «virus» imparable de este fenómeno. Lejos de erradicarse, parece que el problema va en aumento. La prueba es que en 2016 la oficina del Defensor del Menor recibió 41 quejas por acoso frente a las 22 que se tramitaron en 2015. Familiares de algunas de las víctimas aseguran a ABC de Sevilla que los planes de prevención y protocolos de la Junta son «papel mojado» y se sienten «hundidas y desamparadas» ante la «pasividad» de la Administración y los colegios.

Para el director del Instituto Andaluz para la Prevención del Acoso Escolar (Iapae), Rafael Romero, este ocultismo se debe «a la buena reputación que creen que tiene decir que en sus centros no existen casos de este tipo». El vicepresidente de la Asociación de Profesores de Institutos de Andalucía (Apia) y docente, Javier Puerto, por su parte, replica que «es a la Junta a la que no le luce admitir que esto ocurra dentro de sus propios muros». Según Puerto, «todos los gobiernos están muy concienciados con la violencia de género porque se da en el ámbito privado, pero el bullying ocurre en el público», lo que dificulta que entonen el mea culpa.

Artes marciales anti-bullying

Niños de toda Andalucía que sufren situaciones de este tipo acuden a los talleres de defensa personal y psicoasertividad que tanto Rafael Romero como la pedagoga Alicia Pérez imparten en Iapae. Mediante teatros infantiles y ejercicios de simulación de estrés, los críos aprenden a prevenir y controlar el miedo.

Y es que cada vez son más las familias que confían en las artes marciales para reforzar en sus pequeños valores como la seguridad personal, el respeto, el trabajo en equipo o la coordinación. Durante las sesiones los críos no aprenden técnicas para atacar a su agresor. La clave de este nuevo método anti-bullying radica, de hecho, en que las víctimas sean conscientes de que la violencia no es la solución a sus problemas y de que cuentan con las herramientas necesarias para defender sus derechos.

De acosadores a acosados

A su asociación han llegado chicos que se autolesionan, que tienen ideas suicidas. Muchos de ellos llevan sufriendo acoso desde los cuatro años y llegan a sentir que ellos son los culpables.

Romero subraya que esta situación genera una ansiedad de por vida que, en muchos casos, provoca que el niño que en su día fue víctima se convierta en verdugo. De ahí que sea «fundamental» trabajar la prevención desde Infantil. Sin embargo, muchos profesores se ven «atados de pies y manos» en su lucha por acabar con esta lacra. «Algunos han llegado a confesarme que saben que en sus clases hay un caso de acoso pero desde la Dirección les pisan el freno».

Por este motivo, el director de Iapae propone la creación una comisión formada por padres, alumnos, profesores y equipo directivo que se encargue de valorar si existe o no acoso escolar y quitarle así el «monopolio» de la última palabra a los directores de los colegios.

Los adolesentes se esconden

El vicepresidente de Apia, Javier Puerto, coincide con Rafael Romero en que «la Consejería de Educación debería reconocer la parte que le toca, dejando de tratar este fenómeno como casos aislados», pero no está de acuerdo con él en que los profesores contribuyan a ocultarlos. «Trabajar con adolescentes es complicado. Se esconden para que no puedas percibirlo, pero cuando se ha detectado un posible caso, el director lo ha puesto en conocimiento del consejo de convivencia y del inspector».

El problema no es, por tanto, el protocolo de la Junta sino «los planes de convivencia tan blandos que tenemos», según los cuales un alumno puede ser expulsado como mucho 30 días y su víctima cambiada de colegio. Para Puerto, este dilema es «reponsabilidad» de todos. «En casa hay que trabajar la prevención entrenando la empatía; en los colegios debemos estar muy atentos para detectarlo a tiempo y la Junta, a su vez, debe reconocer su parte de culpa».

La Administración autonómica, por su parte, ha subrayado a ABC de Sevilla que «Andalucía es pionera en prevención y la lucha contra el acoso y el ciberacoso» y que «las conductas altamente desfavorables, y concretamente las de bullying, son mínimas». Como apuntan las fuentes consultadas, según el Observatorio Observatorio para la Convivencia Escolar las situaciones sólo «representan el 0,03%».

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