El exdelegado de Empleo en Sevilla, Antonio Rivas, durante su comparecencia en la comisión de investigación
El exdelegado de Empleo en Sevilla, Antonio Rivas, durante su comparecencia en la comisión de investigación - RAÚL DOBLADO
EL FRAUDE DE LA FORMACIÓN

El PSOE, cada vez más solo en la comisión de investigación de los cursos de formación

Ciudadanos se inclina hacia las tesis del resto de los grupos de la oposición ante la visible molestia de los diputados socialistas

SEVILLAActualizado:

Muchas cosas están pasando en la comisión de investigación de los cursos de formación, pero no todas se perciben con la misma inmediatez. Si al principio de los trabajos se distinguían dos bloques claramente diferenciados, PSOE y Ciudadanos por un lado; PP, Podemos e IU, por el otro, el desarrollo de las sesiones está cambiando la correlación de fuerzas en detrimento de los socialistas.

El cariz que está tomando la comisión -y la actitud del presidente Julio Díaz (Ciudadanos) cada día más alejada de las tesis socialistas- está dejando solos a los diputados del PSOE en los acuerdos que pretenden amparar a los cargos políticos que están desfilando por el Parlamento de Andalucía. El penúltimo hito fue la polémica por la documentación, en la que los socialistas se quedaron solos y la Junta tendrá que retirar los originales de los expedientes de los cursos y enviar a los grupos sólo los más polémicos y los que han pedido expresamente.

En la sesión de este lunes se volvió a escenificar cómo están cambiando las tornas. El desplante del exdelegado de Empleo en Sevilla, Antonio Rivas, quien fue dado de baja en el PSOE cuando empezó todo su periplo judicial en el caso ERE, molestó especialmente a los socialistas quienes, no obstante, defienden la tesis de que le asiste la razón en el fondo del asunto.

Los diputados del PSOE, Marisa Bustinduy y Rodrigo Sánchez Haro, aprovechan todas sus intervenciones para ponerse del lado de los comparecientes que no quieren declarar, «porque les asiste un derecho constitucional», mientras acusan a los grupos de la oposición de «acosar» a los comparecientes. Sobre todo si se trata de cargos políticos, que son los que ya han empezado a ser interrogados por los grupos.

Está por ver cómo se irán desarrollando los hechos conforme vaya subiendo el nivel de responsabilidad política. Será el momento de calibrar en qué lugar se sitúa cada uno de los grupos parlamentarios.