Manuel Díaz «El Cordobés» presentó las campanadas de Nochevieja a pesar del intento de boicot de Equo
Manuel Díaz «El Cordobés» presentó las campanadas de Nochevieja a pesar del intento de boicot de Equo - ÁLVARO CARMONA

Torero, una profesión acosada

Los actuales ataques al mundo de la Tauromaquia pretenden menospreciar sus valores

SEVILLAActualizado:

No hace tanto tiempo que Jesulín de Ubrique anunciaba un conocido cacao para el desayuno. Ni que El Juli fuera imagen de un modelo de coche con nombre de una de las islas donde ahora se empeñan en aprobar leyes en contra de los toros. El Tribunal Constitucional anula estos intentos pero pocas cosas se mueven en las voluntades de quienes atentan contra la libertad y el derecho de los aficionados y profesionales de la Tauromaquia.

Al contrario de lo que ocurría con estos dos toreros, ahora no son pocas las marcas que no quieren relacionarse ni posicionarse a favor del mundo taurino. Ocurre con algunas firmas españolas aunque con honrosas excepciones. Cayetano ha prestado su imagen a Loewe además de a Armani. José María Manzanares, al que hace tan solo unos días han llamado asesino por encarnar al rey Baltasar en la cabalgata de Alicante, lo ha hecho para Dolce & Gabana aunque algunas firmas «huyen» de todo lo que sea taurino por temor a boicots o campañas que perjudiquen sus marcas, ya sean comerciales o personales.

Miguel Ángel Perera lo comentó en el homenaje por el 90 aniversario de la Generación del 27 que fue un rotundo éxito con la presencia en la foto histórica del Ateneo de Sevilla de personalidades del mundo de la música, la literatura o el deporte. «Los intelectuales y la sociedad se han alejado de la Tauromaquia. Hay quien siendo aficionado no quiere manifestar que siente respeto y cariño por este mundo». Él mismo abandonó las redes sociales víctima del acoso. «Cualquiera se cree con el derecho a opinar sobre ti e insultarte», lamenta el extremeño.

El movimiento antitaurino y animalista ha encontrado un fiel aliado en la política. El objetivo parece ser buscar notoriedad y atención. Politizar los toros. Y cualquier oportunidad es buena. Uno los últimos objetivos de los enemigos de la tauromaquia y de los toreros ha sido Manuel Díaz «El Cordobés». Cuando fue designado para presentar las campanadas de Nochevieja no tardaron en poner en marcha una iniciativa para tratar de impedirlo. ¿El motivo? Ser torero.

Los toros son el segundo espectáculo de masas, superado sólo por el fútbol

Esa era la razón de Equo Andalucía para recoger firmas a través de la plataforma Change.org con la petición «Que las campanadas no las dé un torero». El popular diestro no quiso hacer declaraciones «para no dar publicidad y relevancia a una iniciativa intolerante e incomprensible» que alcanzó poco más de diez mil firmas. Puestos a comparar es una cifra bastante inferior a la que acude cada tarde a ver una corrida ya que, según los datos del Ministerio de Cultura, los toros son el segundo espectáculo de masas, superado sólo por el fútbol, y cada año millones de personas acuden a las plazas de toros.

El recién nombrado presidente de la Fundación del Toro de Lidia, el ganadero Victorino Martín, emitió un comunicado agradeciendo a Joaquín Durán, director de Canal Sur, que «no cediera a las inaceptables presiones», recordando que «la tauromaquia es cultura, declarada Bien de Interés Cultural» y que Equo «ha pretendido ejercer una censura cultural inadmisible contra un andaluz muy reconocido por la única razón de que no le gusta su profesión».

El Cordobés no era ajeno a estas polémicas en mayo de 2017 sufrió el acoso de los animalistas por formar parte del cartel del regreso de los toros a la localidad sevillana de Dos Hermanas. A pesar de las presiones, el festejo se celebró. No corrió la misma suerte el anunciado en el mes de enero en Alcalá de Guadaira. Las presiones y las amenazas pudieron con el festival promovido por la Hermandad de los Gitanos que recibió mensajes que apuntaban a dañar a sus imágenes Titulares si seguían adelante con la iniciativa.

De héroes a villanos

Así están las cosas para los profesionales y para quienes se declaran taurinos. Hasta no hace mucho los toreros eran personas admiradas y respetadas que representaban una serie de valores para la sociedad. En la actualidad, ocurre justo lo contrario. Un sector intenta cambiar esa imagen positiva de la tauromaquia e imponer su criterio sin tener en cuenta que se trata de un espectáculo legal y regulado. Los ataques a la Fiesta tienen múltiples y variadas formas. A Francisco Rivera lo denunciaron ante el Defensor de Menor después publicar una foto en Twitter toreando con su hija en brazos. Manuel Escribano invitó a los niños de un colegio su pueblo de Gerena a asistir a la corrida pinzoniana y Ecologistas en Acción alzó la voz en contra de la propuesta. «Nadie puede prohibir a otro que ejerza su derecho a ir a los toros. Es una absoluta falta de respeto, además de absurdo y ridículo que se intente suplantar y comparar a los animales con las personas», lamenta.

En este mismo sentido se expresa el abogado Joaquín Moeckel que defendió a Morante de la Puebla en la denuncia que presentó ante el activista Peter Jansen por llamarlo asesino. «Morante ha sido el único que ha puesto una querella criminal por este motivo. La sentencia ha permitido saber quién es y plantearse cómo financia su presencia en plazas de todo el mundo. Ahora está en busca y captura, es reconocible y los aficionados han evitado que vuelva a saltar al ruedo», asegura. Para el letrado, «es absolutamente intolerable llamar asesino a los toreros pues se les está imputando un delito muy grave ni tampoco insultarlos» y cree que detrás del movimiento animalista hay muchos intereses económicos. «Hay que respetar y cuidar a los animales, por supuesto, pero los animales no son sujetos de derechos porque no tienen obligaciones, ¿En qué mundo vivimos, en el de Walt Disney donde los animales hablan? Entre un antitaurino y yo estamos de acuerdo en todo sobre la vida de un toro bravo. Solo diferimos en los quince minutos que dura la lidia», sentencia.

Facción radical de animalistas

El torero aragonés, Imanol Sánchez, denunció en diciembre que fue acosado por acudir a un centro escolar a hablar de los valores de su profesión. «No es nada nuevo, hay una facción radical de animalistas que quiere imponernos su criterio. Consiguieron mi teléfono, llamaron a casa y al colegio. Me tacharon de asesino y alguna vez me han dañado el coche», asegura. Pero él está convencido de que no hay que dejarlo pasar. «Mi visita al colegio va a llegar a las Cortes de Aragón. No podemos callarnos, tenemos que defendernos».

Es la tesis de la Fundación del Toro de Lidia que se puso en contacto con Sánchez, con Manzanares, la viuda de Víctor Barrio y con los que sufren ataques, sobre todo, en las redes sociales. «Hay que reaccionar judicialmente ante las personas que creen que pueden coaccionar, vejar, insultar o incitar al odio en las redes sociales, asegura el vicepresidente Fernando Gomá.