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Andalucía

Universitarios en paro, los nuevos vendimiadores del siglo XXI

Alrededor de 11.000 andaluces parten en los próximos días a Francia para participar en la nueva campaña, donde cobrarán entre 1.400 y 1.600 euros por 15 días de trabajo

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«La vendimia es el Erasmus de los universitarios con pocos recursos»

Andrés Izquierdo, licenciado en Ciencias del Trabajo- ABC
Javier López Jaén - Actualizado: Guardado en: Andalucía

Perpiñán, en el sudeste francés, es el lugar de vendimia de Andrés Izquierdo, quien con el dinero conseguido, y el de las becas, se ha pagado la carrera de Ciencias del Trabajo. En total, por 25 días de Trabajo, le quedan limpios entre 1.500 y 2.000 euros por campaña. La comida, excepto la perecedera procede de su pueblo, Quesada en Jaén. El alojamiento y el vino corren por cuentan del patrón. Reconoce que Francia se gana más, en torno a 80 euros diarios, aunque se trabaja más días que en España. El problema, admite Andrés, es el idioma. Sin embargo, el desconocimiento del francés no le ha impedido desenvolverse bien en el país galo, del que tiene una buena impresión porque el trabajo no le ha resultado fatigoso en exceso. Ironiza con que trabajar en la vendimia francesa «es el programa Erasmus de los estudiantes con pocos recursos». Para pagarse los estudios, Andrés ha recolectado aceituna y uvas, principalmente. Si se le pregunta qué recolección prefiere no tiene dudas: para las labores agrícolas, mejor Francia a Jaén. Primero, por el salario y, después, por el clima, ya que que la campaña de la aceituna tiene lugar en febrero.

«Si quieres trabajar, tienes que irte de Andalucía. Y no todo el mundo lo consigue»

Elisabeth Martínez- ABC
Javier López Jaén - Actualizado: Guardado en: Andalucía

Con el dinero que ha ganado en la vendimia, Elisabeth Martínez se ha pagado el ciclo formativo de animación sociocultural en Granada. Natural del municipio jiennense de Quesada, lleva la mitad de sus 34 años yéndose en septiembre para trabajar en la recolección de la uva. Entre pámpanos pasa entre 15 y 17 días en verano. También se desplaza entre enero y mayo para realizar labores agrícolas que requieren las cepas en esas épocas del año. Vivir casi la mitad del año fuera de casa le produce cierta añoranza, pero lo cierto es que, por la falta de trabajo en su municipio, acepta su situación, que es envidiada por muchos. «Si quieres trabajar, tienes que irte de aquí. Y no todo el mundo lo consigue. Hay muchos jóvenes con estudios dispuestos a salir que no encuentran trabajo ni siquiera en la vendimia». Elisabeth considera que la situación laboral obliga a los jóvenes, universitarios o no, a buscar opciones laborales en otros lugares. «Las cosas están como para irse», asegura.

«Lo que me parece duro es acabar una carrera que me gusta y no poder ejercerla»

Javier López Jaén - Actualizado: Guardado en: Andalucía

Miriam Amores es licenciada en Psicología y vendimiadora. Tiene 24 años y desde hace varios años se desplaza cada septiembre hasta La Rioja para participar en la campaña de recolección de la uva. La temporada dura poco más de medio mes. Como el jornal es de 73 euros calcula que esta vez ganara en torno a 1.200 euros, dinero que empleará en pagar parte de un máster. No es un caso único. Asegura que cada vez son más los universitarios que optan por trabajar como temporeros en el sector agrario para afrontar el desembolso de la matrícula o de los créditos de la carrera. Entre cortar racimos y psicoanalizar a pacientes Miriam prefiere la segunda opción, pero no porque la primera le resulte degradante, sino porque su herramienta de trabajo no es la tijera, sino el diván. De ahí que esta joven que reside en El Molar, una pedanía de Cazorla, en Jaén, muestre su desencanto por la falta de opciones laborales en su materia. «A mí el trabajo del campo no me parece duro. Lo que me parece duro es acabar una carrera que me gusta y no pueda ejercerla aún», asegura Miriam.

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