El ministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta (d), y su antecesor en el cargo, Íñigo Méndez de Vigo - EFE | Vídeo: ATLAS

La intrahistoria del polémico nombramiento de Màxim Huerta

Desde que Pedro Sánchez le designó como nuevo titular de Cultura y Deporte, no ha tenido rival en cuanto a tirón mediático. Al acabar su primera semana como ministro, se ha sabido que fue condenado por fraude fiscal en 2017

Máxim Huerta dimite como Ministro de Cultura y Deportes

MadridActualizado:

Desde el instante en el que Pedro Sánchez, sin dejar de mirar las notas de su escrito, pronunció su nombramiento como ministro en rueda de prensa el pasado miércoles, Màxim Huerta no ha tenido rival en cuanto a tirón mediático (con permiso, si acaso, de Lopetegui). Una semana en la que al nuevo titular de Cultura y Deporte le han sacado los colores por sus tuits en los que abominaba de hacer deporte o cuando se subrayaba su pasado como presentador de «El programa de Ana Rosa» en Telecinco para cuestionar su autoridad en materia cultural. Este miércoles, Huerta ha vuelto a la primera plana con la revelación de que fue condenado por fraude fiscal en 2017, además de conocerse que no le había comentado nada al nuevo presidente del Gobierno que confió en él para su nuevo cargo. ¿Cuál fue la intrahistoria de tan sorprendente y polémico nombramiento?

En su primera época como secretario general del PSOE, antes de su «derrocamiento» por parte de la vieja guardia del partido, Pedro Sánchez conoció bien a Màxim Huerta a través, sobre todo, de Ana Rosa Quintana, en unos encuentros en los que empezaron a congeniar e incluso, con el tiempo, podría decirse que les acabó uniendo cierta amistad. Concretamente, la página web «Somos Chueca» contextualiza su primera toma de contacto en el local «Válgame Dios», en noviembre de 2014, cuando un asesor de Sánchez, Luis Arroyo, le convenció para que confraternizase con la gente del mundo de la Cultura ya que estaban huyendo en desbandana hacia Podemos.

En este primer acercamiento, en una reunión que habría unas 30 personas, según este medio, y entre los que habría otros rostros populares como Sandra Barneda y Pastora Vega, ya se llevaron bien y desde entonces no se perdieron la pista. Estos encuentros del político socialista con personalidades susceptibles de configurar su nuevo Gobierno solían ocurrir en Chueca. Aunque también se le ha visto en alguna otra ocasión en el Paseo de Rosales, más próximo a Ferraz, por ejemplo con Pedro Duque, en otra zona en la que al político socialista le gustaba tomar algo con gente al margen de la política sobre todo tras la reunión ejecutiva de cada lunes.

Su designación causó sorpresa ya no solo entre la ciudadanía sino internamente en sectores de su propio partido, según fuentes socialistas han confirmado a ABC. Es más, en la rueda de prensa del pasado miércoles, el único nombre que no se sabía era el del propio Màxim Huerta, puesto que el resto de ellos, incluidos los titulares de Defensa e Interior que fueron los penúltimos en llegar, se conocieron un poco o mucho antes. Icíar Bollaín, Elvira Lindo, Javier Cercas, Isabel Coixet, Gracia Quereja e incluso Antonio Muñoz Molina fueron que supuestamente pudieron ser tanteados antes.

Y, aunque no lo afirman, desde el Partido Socialista no han negado la existencia de varios candidatos previos a la elección de Màxim Huerta. Además, la elección del ministro de Cultura por parte de Pedro Sánchez fue una sorpresa total en Ferraz. El aparato tuvo que tender a toda prisa los puentes de colaboración y trabajo político para los grandes desafíos del nuevo titular. Al mismo tiempo, personalidades que tuvieron la misma experiencia de sumarse al Gobierno en tiempos de Zapatero, como Ángeles González-Sinde, han jugado un papel clave en los primeros días del nuevo ministro. De hecho, entre sus más estrechos colaboradores, figuran dos de las personas de confianza de la cineasta: su jefe de gabinete y la recién nombrada subsecretaria del Ministerio.