Màxim Huerta, durante la comparecencia en la que ha dimitido como ministro de Cultura - MAYA BALANYÁ

Màxim Huerta: «Me voy porque estoy convencido de que necesitamos transparencia, hasta cuando no hay nada turbio»

El escritor y periodista ha dimitido como ministro de Cultura pocas horas después de conocerse que hace diez años defraudó a Hacienda

MadridActualizado:

El escritor y periodista Màxim Huerta ha dimitido como ministro de Cultura. A primera hora de la tarde, acudió a La Moncloa para comunicar su decisión al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a las 19 horas (tras un retraso de una hora) compareció en la sede del Ministerio, en la madrileña Plaza del Rey, para anunciar su renuncia públicamente.

«Llegué a este Ministerio hace una semana ilusionado, pero sobre todo consciente de todo el trabajo que esta país tiene por delante para recuperar la Cultura», comenzó diciendo el ya ex ministro de Cultura. «La propuesta del presidente era un honor, pero sentí el peso de la responsabilidad. Aceptaba un compromiso más importante que mi carrera, que mi vida personal, y lo hacía convencido de que podía servir a mi país y a la cultura. Lo acepté sabiendo que sería el blanco de las críticas por haber trabajado en un medio que todos ven y todos demonizan», ha dicho, en referencia a su etapa como presentador de televisión.

A juicio del escritor, hoy toca «mirar al futuro» y, según ha asegurado, «mirando al futuro hemos tomado una decisión». La decisión de dimitir como ministro de Cultura la ha tomado pensado «en las dos cosas» en las que más cree: «la cultura y la transparencia en la política, y lo hago sabiendo que soy absolutamente inocente». Según ha advertido, está «al corriente» de sus «pagos con Hacienda», y ha explicado la noticia que ha motivado su salida del Gobierno de Pedro Sánchez: «Aconsejado por mi asesor fiscal, como tanta gente de este sector, facturé a través de una sociedad; era lo común en la profesión, y no era ilegal en ese momento. Hasta que Hacienda decidió revisar todos esos casos, de creadores, que habían cotizado de esa manera».

Huerta ha recordado que «en aquel momento» (2016) se llegó a decir que «aquellas inspecciones eran una caza de brujas» y aunque ha manifestado que «eso hoy ya da igual» sí ha querido dejar claro que, en su opinión, «vivimos en una socieda ahogada por el ruido, por la descalificación, donde las explicaciones ya no tienen cabida».

«Pagué al fisco, convencido de mi inocencia. Puse un recurso en el TSJM, por lo tanto no es el resultado de que me llevara Hacienda ante la Justicia. No importa que haya pagado una multa, lo que importa es el bombardeo, el ataque contra mí, que lo que busca es minar el proyecto de regeneración del presidente Sánchez, y no voy a permitirlo», ha dicho, tajante.

Nuevos tiempos

En opinión de Huerta, «corren nuevos tiempos, en los que hasta los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha salpique a los que quieren poner un nuevo rumbo». Y ha sentenciado: «He pagado esta multa dos veces: abonando lo que Hacienda me pidió y ahora por segunda vez, aquí, consciente de que la inocencia no vale de nada ante esta jauría. Para defender aquello que amas, a veces hay que retirarse, y eso hago. Porque yo amo la cultura, por eso me retiro».

Se va, según ha dicho, «con la misma humildad con la que llegué aquí hace siete días» y muy «agradecido» por los apoyos, por la confianza del presidente Sánchez, con el equipo saliente, los funcionarios... «Me voy porque estoy muy convencido de que necesitamos transparencia, hasta cuando no hay nada turbio. Esa es la diferencia con los demás, la que quiero marcar yo hoy. Por encima de lo personal, está todo lo demás, y eso hay que salvaguardarlo. Seguiré trabajando por la cultura, como hacen los ciudadanos de este país», ha sentenciado, para terminar citando unos versos de Lope de Vega: «Ir y quedarse, y con quedar partirse». «Me voy para no partirme», se ha despedido Huerta.

Poco después de su comparecencia, ha publicado un tuit, acompañado de una imagen en la que aparece, de espaldas, abandonando el Ministerio de Cultura junto con su madre: «Para defender aquello que más amas, a veces, es necesario retirarse», ha escrito Huerta.

Durante toda la jornada, la conmoción se apoderó del PSOE y del Gobierno. No había nadie en las filas socialistas que defendiese que Màxim Huerta tenía que seguir al frente del Ministerio de Cultura y Deporte. Su dimisión ha supuesto un gran alivio para un partido que durante horas ha visto cómo se derrumbaban los estímulos positivos que arrastraba desde la formación de Gobierno.

Desde primera hora de la mañana, Moncloa y Ferraz solo tenían en mente esta cuestión, arruinando la repercusión del primer encuentro del presidente del Gobierno con la patronal y los sindicatos. «Es un marronazo. Muy grave que ocultase la información», manifestaba un dirigente. En un primer momento desde Moncloa se remitió a las declaraciones que Huerta se aprestó a dar en diferentes medios de comunicación, en los que insistía en que ya había regularizado su situación y que el asunto estaba «cerrado». En un primer momento desde Moncloa se valoró la celeridad en dar explicaciones, que es lo primero que le pidió el presidente del Gobierno en su primer contacto del día.

Pero nadie en el PSOE y en el Gobierno aportaron a Sánchez argumentos a favor de que Huerta siguiese en el cargo. A primera hora de la tarde ha habido un nuevo contacto en el que las cartas se han puesto ya sobre la mesa y se ha valorado como insostenible su continuidad. Eso ha sido después de que, pasado el mediodía, desde el equipo del presidente se rechazase cualquier opción de que Huerta dimitiese.

Huerta y Hacienda

En 2017 Huerta fue condenado por defraudar a Hacienda 218.332 euros con una sociedad que constituyó en el año 2006, cuando trabajaba como presentador de televisión. Entonces, el escritor y periodista fue sancionado a pagar 243.000 euros, incluyendo recargos e intereses por los tres ejercicios fiscales.

Las dos sentencias emitidas en mayo de 2017 hacen referencia a una infracción del artículo 191.1 de la Ley 58/2003 «por dejar de ingresar en el plazo establecido en la normativa de cada tributo la deuda tributaria que debiera resultar de la correcta autoliquidación de tributo», como consecuencia de la presentación incorrecta de la autoliquidación del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) correspondiente a los ejercicios de 2006, 2007 y 2008.

Según explican las dos sentencias del TSJM, Huerta se dedujo por actividades artísticas 43.770 euros en 2006, 80.481 en 2007 y 24.451 en 2008, habiendo declarado solo por servicios profesionales o rendimientos del trabajo 44.400, 43.065 y 60.000 euros, respectivamente. Como consecuencia, del total de ingresos de los tres ejercicios, 798.520 euros, solo tributó por IRPF 21.860.

Huerta tributó por el impuesto de sociedades y no por el IRPF, como debería haber hecho, eludiendo así «los tipos impositivos progresivos y más elevados de IRPF» y «engrosando además indebidamente el capítulo de gastos». El caso de Huerta es equiparable al de otros tertulianos y presentadores de televisión, afectados por un cambio de criterio del Ministerio de Hacienda que también a deportistas y personajes del mundo del corazón.