Cultura

Nápoles se querellará contra quien difame a la ciudad y a los napolitanos

Un alcalde lombardo dijo que Nápoles era «una alcantarilla infernal», mientras a los «tifosi» napolitanos se les ofende diciéndoles: «Vesubio, lávalos con el fuego»

Vista de la ciudad de Nápoles
Vista de la ciudad de Nápoles - EFE
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES - abc_cultura Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en: Cultura

«Vesubio, lávalos con el fuego». Esta es una de las graves ofensas que deben sufrir los «tifosi» napolitanos cuando siguen al club de sus amores, el Nápoles, a otros estadios, especialmente en el centro y norte de Italia. El pasado 4 de marzo, en el estadio Olímpico de Roma, cuando el belga Mertens metió un gol, una serie de coros racistas partieron desde una parte de las gradas contra los napolitanos: «Oh, Vesubio, lávalos con el fuego».

Ahora, el alcalde de Nápoles, Luigi de Magistris, exfiscal, ha dicho: «Basta de insultos. Quien difame a Nápoles y a los napolitanos se deberá enfrentar a una querella». Para ello, ha creado una página web anti-difamación llamada «Defiende a la ciudad». Accediendo a la web institucional del Ayuntamiento de Nápoles se puede rellenar un formulario con la denuncia que después será valorada por los abogados de la alcaldía para proceder con «iniciativas legales que tutelen la dignidad del territorio, la imagen y la reputación de la ciudad de Nápoles y de sus ciudadanos».

Algunas de las ofensas han sido especialmente graves. Claudio Bizzozzero, alcalde de Cantú, ciudad de 37.000 habitantes en la región de Lombardia, ha escrito en Facebook: «Nápoles es una alcantarilla infernal». Lo llegó a escribir dos veces, aunque luego se excusó con los napolitanos.

Las eventuales compensaciones por las querellas serán dedicadas a «mejorar la calidad de los servicios de la ciudad», ha explicado el alcalde de Magistris, un polémico alcalde de extrema izquierda. Afirma que está dispuesto a aceptar las críticas, pero si son justas y verdaderas.

Victimismo

Su medida no ha sido acogida con especiales simpatías, porque se considera que se trata de una iniciativa que alimenta el victimismo de su clase dirigente, que desde hace siglos, para no afrontar los problemas, encuentra más cómodo atribuir su falta de soluciones a un complot externo. Así lo comenta el escritor Massimo Gramellini: «Los racistas de opereta -como el alcalde lombardo que en días pasados ha definido a Nápoles como “una alcantarilla”- ofrecen una coartada a una reconstrucción falsa de la realidad, que ha permitido a unos pocos privilegiados mantener en la indigencia a todos los demás, erigiéndose además como defensores de los napolitanos ofendidos».

Nápoles es una ciudad acogedora, con un rico y bello patrimonio histórico. Tiene infinidad de problemas que no ha sabido afrontar su clase dirigente. Desde luego, no se resolverán con el nuevo descubrimiento de su alcalde: una web para las denuncias de quienes los difaman. Es solo una solución para seguir alimentando el victimismo.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios