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La estatua romana que viajó al jardín de Hitler

El Museo Macedónico de arte moderno la incluye en una muestra, «Memorias Divididas 1940-1950», inaugurada en Tesalónica

La «Irakliotisa», el primer robo patrimonial de la ocupación alemana
La «Irakliotisa», el primer robo patrimonial de la ocupación alemana - ABC
BEGOÑA CASTIELLA - bcastiella Corresponsal En Atenas - Actualizado: Guardado en: Cultura Arte

El primer caso de robo de patrimonio cultural durante la ocupación alemana de Grecia se expone ahora en la exposición un importante museo de Tesalónica, al norte del país. Se trata de la estatua romana del siglo II d.C., conocida como «La Irakliotisa». La estatua mide mas de dos metros y representa a una mujer alta con un peinado idéntico al de las representaciones de la Emperatriz Valeria Galeria.

La directora del Museo Arqueológico de Tesalónica, Jenny Veleni, considera que se trata de una figura importante de la sociedad romana de la ciudad, posiblemente la sacerdotisa Vevia Alexandra. Se supone que se trata de una aristócrata que podría haber financiado distintas obras públicas de la ciudad. Por su parte la arqueóloga Efterpi Makri afirma que «la estética excepcional de su cara y de su cuerpo, con la larga túnica y su manto, muestran una evolución de las formas de los Tetrarcas», refiriéndose al periodo romano de la tetrarquía que instauró el emperador Diocleciano en el 284 d.C

Devuelta a Grecia

La escultura de mármol fue descubierta intacta en marzo de 1944, en la Plaza de los Tribunales de Tesalónica, durante unas excavaciones efectuadas durante la ocupación de la ciudad por las tropas de ocupación alemanas. Se descubrió por casualidad, pero su valor artístico fue reconocido en el acto. Aunque los alemanes la entregaron oficialmente a las autoridades griegas en una ceremonia de propaganda oficial, Hitler fue informado y exigió su envio a Alemania, dado que habían sido tropas alemanas las que habían descubierto esta obra. Por ello fue convenientemente enviada a Alemania, donde fue primero expuesta en el museo de Hitler en Linz y posteriormente, para salvaguardarla en el jardín de una casa propiedad de Joseph Goebbels. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, fue descubierta en una de las minas de sal de Altaussee en Austria.

Un arqueólogo alemán llamado G. Venzl informó a las autoridades griegas de este descubrimiento y tras mucho papeleo y gracias a los esfuerzos del arqueólogo Stylianos Pelekanidis, que trabajaba para el Ministerio de Cultura en el departamento arqueológico de Tesalónica consiguió que se recuperara la estatua en 1947, tras su traslado inicial al Centro de Recogida de Múnich. Y desde entonces la estatua se encuentra en el Museo Arqueológico de Tesalónica, aunque ahora figura en la exposición del Museo de Arte Moderno.

El hijo del descubridor

La exposición relata también la historia del alemán que se presentó tiempo después del regreso de la estatua en el Museo Arqueológico de Tesalónica. Buscaba «la estatua de su padre», con una foto que le había mostrado su progenitor, uno de los alemanes que la descubrieron enterrada en medio de la ciudad, donde se encontraba el Agora Romana.

Esta es una de las historias de las obras mostradas en la exposición «Memorias divididas 1940-1950: entre la historia y la vivencia» organizada por el Instituto Goethe de Tesalónica, junto con el Museo Judío, el Museo Macedónico de Arte Contemporáneo de dicha ciudad y el Museo Histórico Alemán de Berlín. Porque en la exposición, que permanecerá abierta hasta finales de mes, muestra la realidad cultural y artística y sus diferentes expresiones durante la ocupación de Grecia durante la Segunda Guerra Mundial y la posterior guerra civil . Se muestra en detalle también el cambio de la sociedad griega a través del caso de la comunidad sefardita de Tesalónica, que fue exterminada en su gran mayoría ( mas de 48.000 judíos sefarditas terminaron en campos de concentración, calculándose que solo un 2% sobrevivió, gracias a la protección de familias griegas o a sus documentos españoles o italianos).

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