El artista estadounidense Peter Campus
El artista estadounidense Peter Campus - J. M. SERRANO
CONTEMPORÁNEO

El CAAC acoge la primera exposición en España de Peter Campus, pionero del videoarte

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo presenta la evolución de este artista desde sus videoinstalaciones interactivas de los 70 al paisajismo contemplativo de su producción actual

SEVILLAActualizado:

El director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Juan Antonio Álvarez Reyes, no ahorraba ayer calificativos: «Peter Campus no solo es un pionero, sino una de las figuras míticas del videoarte». A pesar de ello, este estadounidense nacido hace ochenta años sigue siendo un gran desconocido para todos aquellos no iniciados en esta disciplina artística que tuvo su punto de partida en los años sesenta y que la mayoría asocia a nombres como el de Nam June Paik y poco más.

De hecho, «peter campus.video ergo sum» es la primera exposición individual que ofrece una visión de conjunto en Europa, pese a no ser una retrospectiva, de la obra de Peter Campus, que se ha presentado por primera vez en Francia, en la Jeu de Paume, y España, donde se puede ver hasta el próximo 21 de enero en el CAAC.

La galería parisina y el museo sevillano son los organizadores de una exposición, cuya comisaria es Anne-Marie Duguet, que presenta la evolución creativa de este pionero del videoarte, desde sus primeros trabajos en los años setenta, con instalaciones interactivas que necesitaban del espectador para activarse, a su producción más reciente, más paisajista y contemplativa.

«Es una oportunidad única en Europa para ver una obra tan significativa», recalcó Álvarez Reyes, quien se congratuló de que la exposición viaje en febrero del próximo año al Culturgest de Lisboa y se exhiba, posteriormente, en el Bronx Museum de Nueva York.

Museos como el Moma, el Guggenhem, la Tate Modern y el Pompidou tienen obra de este pionero del videoarte

El director del CAAC quiso inscribir la muestra en una de las líneas de programación del CAAC de los últimos años, que es la reivindicación de grandes nombres del arte contemporáneo que han quedado en un segundo plano. Ello, a pesar, de que tienen obra del estadounidense museos como el Moma, el Guggenheim, la Tate Modern y el centro Pompidou.

La exposición, según explicó su comisaria, no pretende ser una retrospectiva, sino que se detiene en dos periodos significativos de su obra que, a pesar de ello, pueden ofrecer una visión de conjunto de la obra de Peter Campus. La primera parte se centra en sus trabajos de los años 70, marcados por el vídeo y las instalaciones.

En el recorrido destacan, sobre todo, las segundas, en las que se interroga por la posición del espectador y la escisión del sujeto. Así, las instalaciones buscan generar al visitante una experiencia donde participar con su propia imagen, a través de cámaras grabando en directo, monitores y proyecciones.

Un ejemplo de ello es una instalación que mezcla, mediante un monitor y un espejo, el reflejo del espectador, combinándolo en tres y dos dimensiones, mostrando cómo, a través del hecho de que estos dobles de uno mismo no coinciden nunca, la relación con la propia imagen es siempre problemática.

El propio videoartista reconocía ayer que obras como la anterior hablaban de la escisión del sujeto contemporáneo, aunque tratando de mostrar «la totalidad de esa fragmentación en el tiempo, la acumulación de fragmentos en el tiempo».

El tiempo

El tiempo, de hecho, es otra de las características que marcan la obra de Peter Campus, especialmente, en su producción más reciente, en piezas como las «videografías» –planos fijos sin montaje- en los que pixela la imagen digital, introduciendo un grado de abstracción que invita al espectador a un nuevo ejercicio de percepción.

Como explica el estadounidense, esas obras que invitan a una contemplación muestran «la existencia del tiempo, que no es el de los relojes, sino el de la naturaleza, que es el de una puesta de sol y las nubes pasando».

Buenos ejemplos de ello son dos piezas que muestran «videografías» de paisajes de Long Island, donde reside el artista, que convierten enobras abstractas las olas del mar y un edificio. Peter Campus explica que la primera muestra «la dinámica interna de las olas», mientras que la segunda «los cambios que se producen en algo que consideramos tan fijo como un edificio».

La última pieza creada por Peter Campus, «La Jetée», es un homenaje al cineasta Chris Marker

El tiempo también es uno de los ejes de «La Jetée», el último vídeo realizado por Peter Campus y que es un homenaje a la famosa película de Chris Marker. La pieza, una de las cuatro que no se mostraron en París y que se han añadido a la muestra del CAAC retoma las ideas de Marker y Robert Smithson sobre la idea de que la humanidad ha llegado a su punto final y el tiempo se repite en un bucle infinito.

Otras obras, en cambio, como «Convergencia de imágenes hacia el puerto», creada especialmente para la muestra de Jeu de Paume, o «videografías» de paisajes muestran también la ruptura de Peter Campus con su trabajo de los años setenta y su evolución desde la interacción con el espectador, a la contemplación y la búsqueda, a través del silencio, para «conectar con otra cosa más allá de la imagen y del sonido».

Una evolución que el propio artista resume afirmando que en los setenta creó una obra influida por el cine, en cuya industria trabajó diez años, y la psicología, la disciplina en la que se licenció, en la que buscaba mirar «hacia adentro» del sujeto.

«Dejé ese trabajo introspectivo porque era muy autodestructivo», señala. A partir de los años 90, tras su etapa centrada en la fotografía, vuelve al vídeo para «mirar hacia afuera», «por lo que me considero un paisajista», señala un artista que se reconoce influido por la “impresionante paleta cromática” de un director como Michael Powell y la utilización del tiempo del cine de Andréi Tarkovski.