«Le Cabanon» de Le Corbusier inspira la obra del pintor Norberto Gil

«Le Cabanon» es la exposición que presenta en la galería Birimbao

SevillaActualizado:

Virginia Woolf fue quien lo dejó escrito cuando en 1929 escribió un ensayo titulado «Una habitación propia». Los espacios para crear son casi tan importantes como la propia inspiración, o quizás en ocasiones son la inspiración misma.

Algo así pensó el pintor sevillano Norberto Gil (Sevilla, 1975), cuando comenzó esta nueva serie de la que presenta veintidós obras en la galería Birimbao, que persigue los espacios arquitectónicos para crear y a la que ha puesto el sugerente título de «Le Cabanon», como la cabaña que se construyó Le Corbusier y en la que pasaba los veranos en el sur de Francia. «Fue un regalo a su mujer al final de su vida. Querían pasar ahí sus vacaciones, y la cabaña es mínima, tiene 16 metros cuadrados, pero claro, un diseño extraordinario y elegante, y por supuesto con un canon de medidas».

La galería Birimbao es una auténtica explosión de color, con cuadros geométricos que suceden a la anterior serie de Norgerto Gil sobre la arquitectura tradicional japonesa, «aunque parece que no tiene nada que ver, sí lo tiene, porque lo japonés se hace con maderas y formas limpias».

Norberto Gil se «obsesionó» con las cabañas y estudió no sólo «Le Cabanon», sino también la cabaña de Mahler, Virginia Woolf, o Heidegger, «acabé teniendo diez o doce cabañas, pero Le Cabanon era para disfrutar. Yo quería hacer un estudio de espacios a nivel pictórico y mi pintura encajaba de forma increíble. Le Cabanon tiene retículas por todos lados, el suelo era amarillo, el color y las formas encajaban en mi pintura».

Pero finalmente no pudo visitar ninguna de ellas, «entre otras cosas porque para visitar Le Cabanon hay que pedir cita y hay una larga lista de espera, así que todo ha sido por Internet e investigando».

Recopiló doscientas imágenes del espacio y de ahí surgió su actual exposición, «lo que me ha ido inspirando últimamente son cosas antiguas. Lo japonés tenía seiscientos años, esta cabaña es de 1951, y a mi me obsesionan las retículas y la formas estructurales muy marcadas, la arquitectura limpia, y al encontrarlas, lo cojo y me lo llevo a mi terreno. Lo increíble es que Le Corbusier esté tan actual».

En esta muestra hay un pequeño hito porque el pintor se ha «vuelto» más geométrico, «estoy simplificando más. Estoy limpiando elementos, y en esta serie no hay nada vegetal, al contrario que en otras. Aquí todo es lineal y arquitectura, más abstracto».

Norberto Gil que estudió Bellas Artes, pertenece a la promoción de Miki Leal, Javier Parrilla, Pereñíguez..., de los 90, «somos una generación sin nombre, aunque hubo amagos de hacerlo con la Richard Channing o Sala de Estar, pero no había núcleo duro como en otras generaciones. Somos muy individualistas. Como grupo hubiéramos tenido más tirón, y hubiera habido una marca como fue La Máquina Española, pero nosotros no nos agrupamos en torno a una galería».

Viendo sus cuadros se puede pensar en que Mondrian es quien le inspira, pero el artista dice que es Matisse, «por el color o más actual David Hockney, o Hooper por la luz».

El artista trabaja en acrílico por la limpieza que le ofrece este material, «yo busco superficies muy planas donde apenas se note la pincelada. Yo uso el rodillo y luego uso una tela de gabardina, aunque sea un lienzo, para que no haya ni un sólo grumo».

Trabaja con un largo proceso previo con el ordenador, «porque me ayuda mucho, primero, la documentación. Cualquier proyecto lo documento y cuando hago la selección de imágenes, hago pruebas de color, retoques e incluso al final el resultado final es muy parecido al boceto digital». Este uso del ordenador viene por los nueve años como diseñador gráfico junto al también pintor Fernando Clemente y él, «entonces yo pensaba: estoy perdiendo los años de efervescencia de cuando acabas la carrera. Veía que Miki, Juan del Junco iban para arriba con la Chaning, pero al final ese poso quedó, hasta que decidí dejar el diseño y dedicarme a lo que me gusta que es la pintura..., a tope». Sigue en Sevilla, aunque sus viajes a Madrid son constantes, «quizás en un futuro mi vida esté allí». Y de la crisis..., «hay que aguantar, porque seguro que luego sacamos algo bueno, aunque habrá gente que tirará la toalla. Quedan los concursos, las becas..., hay que seguir», asegura.