Concha Ybarra
Concha Ybarra - ROCÍO RUZ

Concha Ybarra, la pintora que eligió la cerámica

La artista sevillana inaugura en el Centro de la Cerámica de Triana la exposición «El barro como juego», dentro del ciclo Contemporánica, con cerca de ochenta piezas

SEVILLAActualizado:

Concha Ybarra dice que su vocación artística es tardía. Nacida en Sevilla, estudió primero psicología, pero pasados los treinta años empezó a pintar. Desde ayer una nueva exposición muestra la creatividad de la pintora, pero esta vez no son cuadros o collages, sino cerámica.

En el Centro de la Cerámica de Triana se ha inaugurado la exposición «El barro como juego» donde la artista presenta alrededor de ochenta obras, una gran parte de nueva factura, en la que muestra su faceta ceramista dentro de un ciclo denominado «Contemporánica», en el que ya han participado artistas como Pedro Mora, Mp&MP Rosado, y tras la muestra de Concha Ybarra lo harán Curro González, Miki Leal y Fer Clemente, Herrera Thuillier, y Curro González. El ciclo está comisariado por Iván de la Torre y Juan Ramón Rodríguez Mateo.

«Tras estudiar psicología me dió por restaurar muebles, me gustaba, y de ahí fuí a una escuela para aprender a pintar. En realidad yo en los 80 no pintaba». Sin embargo Concha Ybarra pronto orienta su vocación y forma parte de un mítico estudio que comparte con Juan Maestre en la calle Santa Ana, y que fue núcleo de tertulias y encuentro de artistas durante años.

Pasear por Triana

Concha Ybarra coge su cuaderno de apuntes, «he venido paseando por Triana y pensando que es una pena que desaparezcan los ceramistas, porque ya no quedan tantos alfareros».

Lleva ocho años haciendo cerámica y ya ha realizado tres exposiciones con su obra, combinando cerámica con cuadros, «pero ésta es la primera individual sólo de cerámica. Hice una en Valencia y otra en Sevilla. Esta exposición es especial y he hecho piezas ex-profeso. Nunca pensé que mi obra iba a estar en un museo como éste, porque nunca imaginé al principio de mi carrera que iba a hacer algo en barro».

Dice que empezó de casualidad por investigar con otros materiales, «siempre me ha gustado mucho la artesanía. Trabajo en un taller en el Pelícano que comparto con un ceramista y un ebanista. Antes había también un alfarero buenísimo, pero se fue».

Concha Ybarra no sabe hasta cuándo va a seguir la cerámica, «yo quiero primero la pintura, y la verdad es que la cerámica lleva mucho tiempo. Pero ahora mismo casi todos los pintores están haciendo cerámica. Yo creo que ocurre porque es muy satisfactorio. Un cuadro es muy difícil, y la cerámica es una artesanía. Yo soy muy artesana, y en la pintura también lo hago, me encanta preparar los cuadros, los lienzos. Pero yo no soy ceramista, soy una pintora que hacer cerámica».

Aprendizaje artesanal

Hacer cerámica no es sólo jugar con el barro, a pesar del título de la exposición, «me gusta jugar con los engobes teñidos. Al barro en la primera cocción lo tiñes lo cueces otra vez y luego lo vidrias. Y todo es muy mágico, no sabes lo que va a salir, porque los colores de cerámica son químicos, y yo soy bastante anárquica en las fórmulas de los esmaltes, que están la mayoría pre-establecidas con proporciones perfectas. Pero yo no lo hago así. He utilizado barro blanco o negro que es muy bonito, rojo que es terracota, al final hay que investigar mucho en las fórmulas para los esmaltes porque los que venden en las tiendas son industriales y son muy feos. Si te metes en eso..., y yo me estoy metiendo».

Empezó a hacer cerámica con Antonia Jaén en la antigua fábrica de Singer, «ella se encargaba de la restauración de la plaza de España, y luego también con Yoko, con la que trabajo cerámica de alta temperatura, y después en mi taller y ahí experimentando. Me da un poco de miedo..., porque la cerámica me coge mucho tiempo de la pintura. Pero mira, Picasso estuvo diez años con la cerámica, pero era un genio y lo llevaba todo para adelante».

Confiesa que se rompen mucho cacharros, porque hay obra fallida, «pero a veces ocurre que tu querías algo pero al entrar en el horno ves otra cosa y se convierte en algo más bonito. No es lo que querías, pero vale».

Su cerámica es mucho más mediterránea que la de Triana, «quizás se parece en las vasijas o en los platos, pero nada más. En esta exposición presento una serie de adornos que yo hacía antes en mi pintura que son collares, cinturones, cuentas.... A veces el ceramista que está en mi taller, me dice, «hay que ver lo que está haciendo Concha...».

Su cerámica está teniendo muy buena aceptación por los coleccionistas, «la cerámica tiene buena salida y se vende mucho. Cuando expuse en Valencia me dí cuenta de cuántos coleccionistas había».

Dice sentirse mucho más libre para hacer su obra, «eso pasa con el tiempo. Al principio piensas en la aceptación del público, ahora ya no. Si no se vende, pues no se vende, aunque ahora se está empezando a vender».

Ha estado cuatro años sin exponer, «porque la crisis nos ha afectado a todos, pero yo estaba tranquila, seguí pintando. Mi carrera ha sido lenta, ahora es cuando está empezando a correr y eso me agobia un poco». Recientemente ha expuesto en Carmen Aranguren en Sevilla, en Luis Adelantado en Valencia y en la galería Estampa de Madrid.