El pintor Gregorio de Ybarra junto a algunas de sus obras expuesta en la galería Haurie
El pintor Gregorio de Ybarra junto a algunas de sus obras expuesta en la galería Haurie - ROCÍO RUZ

Gregorio de Ybarra, el pintor que «busca cuadros»

La galería Haurie presenta la exposición «Desde Sevilla a Bilbao de la ría al río»

SevillaActualizado:

«A mi me jubiló la crisis hace diez años y decidí hacer lo que siempre había querido: pintar», dice Gregorio de Ybarra, bilbaíno de Guecho, 74 años y durante toda su vida profesional arquitecto en los ministerios de Educación y Justicia y en numerosas empresas privadas. Vivió en Bilbao, Cuenca, Sotogrande, donde hizo algunos destacados proyectos, entre ellos la casa de Luis Miguel Dominguín, con quien tuvo gran amistad, «era un personaje».

Su vida está jalonada por determiandas personas, y encabezando esa lista su abuelo, Gregorio de Ybarra y de la Revilla, «que fue un hombre con una vida artística intensísima. Fué presidente de la Asociación de Artistas Vascos, había pintado con Eduardo Chicharro y fue muy amigo de Arteta. Murió en el año 1973 siendo presidente de la Comisión Ejecutiva del Patronato del Museo de Bellas Artes de Bilbao, presidencia a la que había accedido en 1935. El quiso que fuera arquitecto, y recuerdo que de niño me llevaba a ver a Daniel Vázquez Díaz, de quien era gran amigo. Yo adoraba a mi abuelo».

Pero otro nombre que jalonó su vida, fue Fernando Zobel, a quien conoció en Cuenca por motivos familiares, y circundó su grupo artístico con personalidades como Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Antonio Saura o Bonifacio Alfonso, «fue una inmensa suerte para mí esa amistad».

Empezó a pintar en 2009, «fui al estudio del pintor Antonio Escobar. Llegué como si fuera mi primer día de facultad, muerto de miedo, como si fuera a hacer un examen de estructuras. Lo primero que hice fue dibujar la estatua de la Venus de Milo y me dijo, tu sabes dibujar... hasta hoy que es mi maestro y también mi amigo».

Fue su esposa Paloma quien le incitó a exponer por primera vez en una sala de Madrid en 2011, «llevé 35 cuadros y los vendí todos y eso me animó mucho». Ha expuesto en Bilbao, Sotogrande, Madrid y ahora en Sevilla, «es como cerrar un círculo. Tenía que venir a Sevilla porque yo tuve mucha relación profesional con esta ciudad y ahora tengo cuatro nietos sevillanos, así que vengo mucho».

Pinta paisajes, bodegones en óleo, «aunque también tengo acuarelas», y en la exposición de Haurie muestra la pasión por su tierra, Bilbao, pintado la ría, y doblando el mapa ahora pinta también el río Guadalquivir. Los cuadros recorren la ribera del río y algunos rincones del Real Alcázar. «Ahora estoy pintando elementos arquitectónicos, paisajes donde siempre se vea la torre de una iglesia. Me interesan mucho la arquitectura, es lo mío», dice Gregorio de Ybarra, quien confiesa que siempre «voy buscando cuadros. Llevo un cuaderno de apuntes veo un paisaje, un espacio y pienso: eso es un cuadro».