Ignacio Tovar, ante sus vibrantes cuadros
Ignacio Tovar, ante sus vibrantes cuadros - RAÚL DOBLADO

Ignacio Tovar: «Tengo derecho a ser pintor abstracto y a que me guste el flamenco»

El artista de Castilleja de la Cuesta presenta la exposición «Así suceden las cosas» en la galería Rafael Ortiz

SevillaActualizado:

Un inmenso cuadro de seis metros en tonos verdes y añiles, nos recibe en la galería Rafael Ortiz, se titula, «Tomas y Pastora», pero también hay otros: «Pepe Pinto», «El gordito de Triana», «Bernardo el de los Lobitos», «No digas que me has querido», «Que yo ni como ni bebo»..., Como dice Ignacio Tovar (Castilleja de la Cuesta, 1947), «yo tengo derecho a ser pintor abstracto y también a que me guste el flamenco. ¿De qué manera me meto yo en el flamenco con mi trabajo?. Pues le pongo títulos. A veces me pasan cosas curiosas. Hice un cuadro al que le puse Matilde Coral y ella me dijo, ¿salgo yo? Y yo le dije, no, es abstracto, es amarillo y rojo..., y me dijo, muy español. Los titulos de los cuadros más pequeños son versos de soleares y los grandes nombres de cantaores», dice.

Su pintura es milimétrica, con unas líneas perfectas que hace a mano y realizadas a base de pigmentos de mucho color. «Algunas veces me salgo de la línea. En Navidades tiraban cohetes, me pegaban sustos y me salía de la línea que luego tenía que rectificar. Igual me pasa cuando tocan al timbre, pego un salto y me salgo de línea», se ríe.

Ignacio Tovar es un hombre jovial de humor excelente, cuya pintura rebosa optimismo. «Vino a ver mi exposición el poeta Jacobo Cortines y me comentó que mis cuadros tenían títulos muy hermosos. Pero yo no los invento, son del flamenco, pero como él no es mucho del flamenco...»

Tiene una curiosa forma de elegir el título, «hago una lista con letras, y cuando termino un cuadro, voy a la lista y el que le toque, pero no lo elijo. Al azar», nos revela.

Su vibrante pintura está ahora acompañada por una serie de fotografías figurativas, que no tienen título. Luz natural y algún objeto en una composición delicadísima. «Creía que la foto era más fácil, pero qué va. Quería hacer bodegones porque las flores están quietas, pero al final ha sido más difícil y seguir la luz del sol es tremendo. Me levanto de madrugada para montar el tinglao y perseguir la luz y no es fácil».

Dice que la composición de sus cuadros y las fotos, es la misma, «es una línea de la pared. Me recuerda a una serie pictórica llamada de 1981 y que se llamaba «serie Málaga», dice el pintor sevillano.