El pintor José María Bermejo
El pintor José María Bermejo - Raúl Doblado
PINTURA

José María Bermejo: «José Guerrero me empujó a la pintura»

El artista de Olivares presenta la exposición «Música encarnada» en la galería la Caja China de Sevilla

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José María Bermejo (Olivares, Sevilla 1952), forma parte de esa élite pictórica de la localidad aljarafeña. Emparentado con Gerardo Delgado y José Ramón Sierra, y éstos entre sí, Bermejo presenta en la galería La Caja China la exposición, «Música encarnada», título que ha sacado de una lectura de Schopenhauer, aunque confiesa que su verdadera pasión, es la poesía.

Estudió en Artes y Oficios, «pero pensé que era otra cosa y fuí muy poco a clase. Eso sí, aprendí a hacer mosaico, que me interesó mucho». Desde pequeño pintaba, así que llegar al lienzo fue algo natural, aunque no rápido. «Entré en la pintura a través de la poesía, y entonces estaba muy de moda la poesía visual y gané un premio en la galería Juana de Aizpuru».

Obtuvo la Beca Velázquez en 1972 y conoció al pintor abstracto José Guerrero que entonces estaba viviendo entre Nueva York y España. «Me marcó mucho ese contacto con Guerrero, porque yo estaba muy metido en la poesía visual y el me ponía el estudio patas arriba, y me decía, tú a pintar. Es verdad que me empujó. Yo hacía una pintura muy complicada a base de collages mezclado con grafismos, y Guerrero decía: tú dedícate a la tela y la pintura».

La geometría en su obra es anecdótico, «porque nace buscando nuevos lenguajes. Empecé a hacer una serie de letras y entonces me dí cuenta de que las enmarcaba en una cuadrícula. Uso las líneas rectas, las curvas y los arcos, y los cambio de diferentes formas creando un universo», aunque no cree que se le pueda considerar como un pintor conceptual.

¿Qué tiene Olivares?, y se ríe cuando contesta..., «no sé. Estamos Gerardo Delgado, Sierra, Rodríguez Silva. Debe ser algo de los genes», bromea.

La exposición de la galería La Caja China contiene obra desde 2014 a la actualidad, y el color va perdiendo protagonismo a medida que avanzan los años, «ahora pinto con los colores básicos, rojo, amarillo y azul». El trabajo actual desemboca de una serie de 2006 titulada «Pintura continua».

Influencias nazaríes

El artista trabaja midiendo el lienzo porque en cada cuadrícula establece una figura, «son cálculos matemáticos a veces muy arbitrarios. La cuadrícula debe ir adaptada al papel o al lienzo. Lo que hay que dar es con la proporción para que funcione». Cree que su pintura tiene influencias nazaríes, aunque no es consciente de ello, «mi apellido, Gil Bermejo, viene de los árabes», dice.

En los inicios de su carrera, bebió las influencias de pintores norteamericanos como Jasper John, Frank Stella y Motherwell, «ves cuadros de esa época y puedes pensar que sí, que hay influencias, pero más tarde te vas despejando y creando tu propio camino. Cuando se es joven está bien tener muchas cosas metidas en la cabeza para luego definirte».

Pertenece a una generación pictórica entre la de los 60, Gerardo Delgado, Sierra, Juan Suárez y los 80, «ahí estábamos gente como Ignacio Tovar y yo, ése era el círculo que andábamos alrededor de la galería Juana de Aizpuru y estábamos más a la vanguardia. Nos criamos intentamos buscar información, En la época de la dictadura era complicado encontrar un libro sobre Picasso, y eso nos incitaba más a buscarlo», rememora.