Juan Ángel González de la Calle, delante de una de sus pinturas
Juan Ángel González de la Calle, delante de una de sus pinturas - J. M. Serrano

Juan Ángel González de la Calle: «Lo difícil no es pintar sino vivir siendo pintor»

El pintor jerezano presenta sus últimas creaciones en la galería Birimbao

SEVILLAActualizado:

Juan Angel González de la Calle (Jerez de la Frontera, 1956), dice que iba para escultor, «de adolescente mi idea era hacer obra escultórica, y luego descubrí que era muy sucio y muy trabajoso y opté por la pintura», y la decisión no le ha salido mal porque lleva toda su vida dedicado a ella.

«Ni todo lo contrario», es la exposición que este jerezano presenta en la galería Birimbao, donde una serie de cuadros te hacen olvidar lo que podría ser una serie, pues cada lienzo tiene una personalidad propia.

Sin antecedentes familiares en el mundo del arte, pinta desde los tres años, y no ha dejado su Jerez natal, «yo me he planteado mi ciudad como un lugar para vivir, pero la obra debe salir fuera, claro. Lo he tenido muy claro desde los 17 o 18 años. He trabajado con galerías en Sevilla, Madrid, Valencia, porque era necesario abrir el horizonte y también que mi obra recibiera influencias. Los artistas locales de Jerez funcionaban sólo para sobrevivir, y yo sabía que tenía que tomar otra dimensión. Hoy es mucho más fácil todo». Además de con Birimbao, la mayor parte de su trabajo actualmente se canaliza a través de la galería Estampa de Madrid.

El proceso de creación de Juan Angel González ha sido similar al de otros pintores, «he recibido muchísimas influencias intentando filtrarlas para hacer algo propio, y diferenciarte de los demás. Con el paso del tiempo, cada vez necesitas menos influencias. Claro que Velázquez siempre está ahí, pero poco a poco lo que sí te va influenciando es el concepto más allá de la técnica o el tipo de pintura», asegura.

Dice que aún le queda mucho por hacer y que no ha llegado aún a donde quiere llegar. «Comencé por el realismo, pero no me ha interesado nunca el hiperrealismo, me gusta algo más brillante y emocional. Y la abstracción..., nunca he pasado por ella, aunque una buena abstracción me gusta, pero yo no».

Como pintor, se cuestiona permanentemente, «un artista debe estar revisándose constantemente y viendo cómo ofrecer algo más. Lo difícil no es pintar, sino vivir siendo pintor. Pintar es una gozada, me alegra el día. Cuando tenía 17 años me preguntaba si podría vivir de la pintura. Hasta aquí he llegado». Óleo, acuarela, carbón, acrílico, papel, lienzo, «uso mucho papel montado en bastidor. Me gusta moverme con los materiales, es algo apasionante porque cada uno te ofrece una cosa diferente, y así se amplían mucho más las posibilidades de creación».

Confía plenamente en sus galerías para difundir su trabajo, «siguen siendo muy necesarias, a pesar de las redes y esas cosas. El futuro dirá, pero cuando hay una complicidad entre artista y galerista, el trabajo funciona bien», afirma.