Eduardo Balanza y Yann Leto en su recién inaugurado U Estudio, en Madrid - Belén Díaz
DE PUERTAS ADENTRO

Eduardo Balanza y Yann Leto, los dos brazos de U Estudio

Eduardo Balanza y Yann Leto, artistas nómadas, convierten U Estudio en su residencia permanente en Madrid. Un espacio concebido como lugar de trabajo, pero también como punto de encuentro con el contexto artístico desde Carabanchel

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Esta historia comenzó ya hace unos cuantos años. Cuando chico conoce a chico en la galería en la que ambos coincidieron durante un periodo. Por entonces, las tornas no giraban en la misma dirección en la que lo hacen ahora. Yann Leto, uno de nuestros protagonistas, estaba más centrado en lo «performantico» y objetual, justo lo contrario que ahora, que se declara pintor «al ochenta por ciento». Por su parte, Eduardo Balanza (Murcia, 1971), la otra cara de esta moneda, era el que estaba volcado en la pintura, técnica que ha ido desocupando en favor de la «performance» y lo escultórico. En ese momento, ambos se dieron cuenta de que compartían muchas cosas: cierto elemento canalla, un espíritu post-punk y «underground» que eclosiona en sus carreras, que no desdeñan el posicionamiento político.

El roce hace el cariño

Balanza define a Leto, de origen francés, como «artista nómada». Un creador que va y viene, con Zaragoza como parada obligada, donde cuenta con una gran nave que alquiló hace cuatro años para un proyecto puntual, pero a la que ya le ha cogido cariño. Ahora bien: él también se da sus buenos viajes, con estancias en el extranjero como la que este verano le llevó a trabajar en Noruega, a donde volverá en 2018. Sin embargo, ambos sintieron la necesidad de contar con algo estable en Madrid. Es así como empieza a gestarse U Estudio.

U Estudio nace con vocación de ser mucho más que el taller de dos artistas. Sus dos integrantes son conscientes del contexto en el que éste se integra, de la cantidad de espacios similares que pueblan este barrio, y quieren formar parte de él

«No lo olvidemos –explica Leto–. Todo el mercado, todo el sector se concentra en Madrid. Zaragoza es una ciudad fantasma en ese sentido. Y Madrid es un lugar estupendo, una ciudad que me enamoró desde el principio y en la que quería vivir». El murciano le toma la palabra y nos recuerda como la capital «está viviendo un momento muy interesante, en el que están pasando cosas». En una excursión relámpago, hace unos cuatro meses, Balanza comienza a plantearse más seriamente lo de buscar algo aquí. Una amiga común, Sonia Navarro (con el estudio muy cerca; por el ya hemos pasado en esta sección), le cuenta que Leto también está pensando en venirse y que está a la caza de estudio. Es entonces cuando todo se conecta y todo se precipita.

Detalle del «túnel» en el que Yann Leto ha convertido su pata de U Estudio
Detalle del «túnel» en el que Yann Leto ha convertido su pata de U Estudio-Belén Díaz

«Yo di el primer paso, pero fue él el que, luego, se comió todas las gestiones con la agencia y las obras», bromea Balanza. Leto deja claro que la idea, por entonces, fue no alargar mucho la búsqueda, «quedarnos con lo mejor que encontráramos en tres días para no quedarnos atascados. Bastaba con que el local no tuviera humedades», exagera. En realidad, ambos artistas buscaban «un alquiler módico en una ciudad cada vez más enloquecida», por eso se barajó Vallecas, aunque se acabó en Oporto, por ser éste «un barrio accesible, con muchos artistas, talleres, espacios creativos... Eso era también una motivación».

Espacio U toma su nombre de su cercanía a la parada de metro de Urgel, pero también por su planta: dos largos pasillos, cada uno con su propia entrada, que se encuentran en «el palo corto de la letra», donde se sitúan las zonas comunes (una cocina con su jamonero y todo; el baño; una pequeña área de almacén...). Esto hace que ambos artistas se encuentren, al final, juntos pero no revueltos: «Para mí, la privacidad es importante –explica Balanza–. Además, ahora mismo estoy embarcado en un proyecto grande, voy a construir una pieza que reproduce a un antiguo órgano musical y voy a necesitar un equipo de hasta siete personas. No se trata de interferir en lo que esté haciendo Yann». «En cualquier caso –replica el francés–, hacemos vida en común».

Dos entornos diferentes

Sin duda, sus ritmos son diversos, porque sus agendas son diversas, de igual forma que los espacios son diferentes (constato que el de Eduardo Balanza cuenta con tarima flotante. El de Yann se ofrece más desnudo y también hace más frío en él. Será porque lo ha habitado menos). Llevan poco, pero cada uno lo ha ocupado a su manera. Leto muestra cómo la forma de corredor de su taller le favorece: «Eso me permite colocar la obra a lo largo del espacio y poder echarle un vistazo cuando lo necesito para asimilar mis procesos. Al fondo es donde he ubicado el área de trabajo. Obra acabada, obra que llevo a ese pasillo. No sé trabajar en dos cuadros a la vez. El contar ahora con este espacio y la nave de Zaragoza sí que me va a ayudar a hacerlo. Eso significará más producción, pero también más disciplina».

Obras de Eduardo Balanza en su lugar de trabajo
Obras de Eduardo Balanza en su lugar de trabajo-B. Díaz

Eduardo Balanza tuvo que quedarse finalmente el tramo que su compañero dejó libre. «Él eligió, y a mí me pareció bien», sentencia. Lo que el murciano perseguía era buena luz, la que invade las diferentes mesas que ha desplegado enderredor, junto a parte de sus esculturas alusivas al mundo de la música. «Son muchas porque yo sí que necesito trabajar en varios procesos a la vez que, además, son de naturaleza muy diversa, por lo que busco generar como pequeñas islas para cada uno». Nos cuenta que una de ellas, en una zona más limpia, está consagrada al dibujo. Que cuenta con otra zona para los trabajos de «corte y construcción»... A diferencia de Leto, que no quiere interferencias de por medio, Balanza es consciente de que él es de los que tienden a acumular, de los que precisan rodearse de sus libros, de sus objetos personales... Ahora, todo está por comenzar.

Ambos artistas buscaban «un alquiler módico en una ciudad cada vez más enloquecida», por eso se barajó Vallecas, aunque se acabó en Oporto

U Estudio nace con vocación de ser mucho más que el taller de dos artistas. Sus dos integrantes son conscientes del contexto en el que éste se integra, de la cantidad de espacios similares que pueblan este barrio de Madrid, y quieren formar parte de él. «Éste será ante todo un lugar de trabajo –aseguran– pero queremos que pasen cosas. Formar parte de los “open estudio” que se desarrollan de cara a ARCO u otros grandes eventos; de Artbanchel, que todo el mundo nos contó que funcionó estupendamente». Balanza edita su propia revista, y este es un lugar estupendo para llevar a cabo sus presentaciones, para exhibir proyectos específicos que quizás no tengan cabida en una galería o en sus galerías. «Yo –cuenta Leto– espero que éste sea también un ámbito de visitas, de encuentro, de recibir a profesionales. En Zaragoza no pasaba absolutamente nada, por lo que estoy muy descolgado del contexto. Este espacio puede servir para eso, para reencontrarnos con gente y para conocer a gente nueva».

«El cuadro más grande de España»

Balanza lleva un mes en U Estudio y confiesa que sólo ahora comienza a hacerse con el taller y con el barrio. Acaba de recibr una Beca Leonardo de la Fundación BBVA que está aprovechando para construir ese gran órgano B71 que comentaba y que se incardina en su interés por la música, por las falsificaciones, por los silencios y los sonidos. Leto terminó hace un tiempo el que denominó «el cuadro más grande de España»: «En realidad, va más allá de batir un récord. Se trataba de hacer un homenaje a uno de mis lienzos favoritos, “El gran día de Gerona”, de Ramón Martín. Precisamente por haber sido hasta ahora el cuadro español más grande, perdió su nombre. Mi acción –para la que alquiló la nave en Aragón de la que ya nos ha hablado– pretendía devolverle su nombre a ese lienzo».

«A diferencia de Leto, que no quiere interferencias de por medio, Balanza es consciente de que él es de los que tienden a acumular, de los que precisan rodearse desus libros, de sus objetos personales»

Ahora, es consciente de que le llevará un tiempo acomodarse a este nuevo destino («Como cuando disfruté de la beca de la Academia de España en Roma. Durante los tres primeros meses no me salía nada. Me superaba el paisaje, el entorno»); pero que al final sabrá hacerse con él. Balanza no descarta que, con el tiempo, no sean sólo dos creadores en esas habitaciones:

–Incluso podríamos mudarnos a otro lugar, aunque siempre por aquí cerca, si creciéramos en número.

–¿Qué necesidad tienes de convertir esto en una manada? –le recrimina Leto– No habría apostado por algo así de haber sido ésta su naturaleza desde el principio.

–¿No te gusta el “calorcico” del rebaño?

–Si tú me lo das, ¿para qué quiero yo más?

Habrá que volver para comprobarlo y para ver qué se cuece en U Estudio.

Puerta de entrada a la parte del taller de Eduardo Balanza
Puerta de entrada a la parte del taller de Eduardo Balanza-Belén Díaz