literatura

Una isla para la poesía en Sevilla

El poeta Javier Sánchez Menéndez amplía Isla de Siltolá a la novela y pretende abrir una librería especializada en la ciudad

Javier Sánchez Menéndez
Javier Sánchez Menéndez - j. m. serrano

El archipiélago de la poesía sevillana tiene desde hace seis años un nuevo territorio en la Isla de Siltolá, la editorial creada por el poeta Javier Sánchez Menéndez. Este nombre es un homenaje a Melville, explica su editor, quien citaba en «Moby Dick» una isla inventada que «no está marcada en ningún mapa» y añadía que «los sitios de verdad no lo están nunca». La Isla de Siltolá es una realidad del mundo editorial desde hace seis años, en los que, por solo citar tres ejemplos, ha descubierto a nuevos autores, recuperado la poesía completa de Julio Mariscal y rescatado «Idilios», un inédito de Juan Ramón Jiménez a la altura de la calidad literaria del nobel andaluz.

«Simplemente publico lo que me gusta y la poesía española de los últimos cuarenta o cincuenta años tiene un vacío muy grande que estaba ocupado por la oficialidad. En un tiempo más actual, la única manera de publicar poesía era a base de subvenciones, ayudas del Ministerio, premios literarios o ser un poeta oficial», asegura Sánchez Menéndez.

El grueso de la producción de esta editorial es poesía y cifra las razones de su pervivencia estos años en plantear tiradas cortas -quinientos ejemplares-, impresión en imprenta muy cuidada -con esas portadas de teselas de colores en homenaje a la primera edición de las «Gregerías» de Gómez de la Serna-, distribución en España e Hispanoamérica, movimiento en redes sociales y muchas presentaciones.

Entre los próximos títulos de poesía que editará Siltolá destacan dos. Para empezar, un libro de homenaje a «Sepulcro en Tarquinia», de Antonio Colinas, una obra clave de la poesía española contemporánea y que cumple en 2015 cuarenta años de su publicación. El libro, que está coordinado por el poeta ibicenco Ben Clark recogerá poemas inéditos de unos cincuenta autores, entre los que están, Julio Llamazares, Luis Antonio de Villena, Chantal Maillard y García Baena. Colinas se encargará del epílogo. El volumen se presentará con la presencia del poeta en la Feria del Libro de Sevilla, donde también se fallará el premio de poesía que lleva su nombre y que convoca esta editorial. Se presentaron más de 200 obras y hay 14 finalistas.

La editorial también prepara la poesía reunida de María Zambrano, un volumen con unos cuarenta poemas con anotaciones, la mayoría de ellos volcados en su correspondencia.

Pero los intereses de Siltolá se abren este año a otros géneros, pues su editor anuncia una nueva colección centrada en aforismos, con textos de Isabel Bono, Gregorio Luri, Elías Moro, Manuel Neila y León Molina, entre otros. Aunque en este ámbito destaca, sobre todo, la inauguración de una serie dedicada a la novela con Juan Cobos Wilkins con «Pan y cielo», que parte de un hecho histórico: la afiliación de San Antonio Abad, carné incluido, al sindicato UGT en la localidad onubense de Trigueros.

Junto a todos estos proyectos, Sánchez Menéndez quiere cumplir el sueño de abrir una librería especializada en poesía en Sevilla, donde «puedas encontrar cualquier libro publicado por una editorial española». Baraja dos ubicaciones, en el Centro o en Nervión. La apertura, después del verano. «Para que una librería funcione necesitas actividades, distribución web y alternativas», señala.

Entonces, ¿se puede vivir de una editorial de poesía? «Analizas y cuidas bien todos los costes, no nos vamos a arruinar. La cultura es estar en el límite, no enriquece nada. Tienes para pagar a la imprenta, para no deber a nadie y para liquidar a los autores, y ya está y feliz», concluye.

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